"LUQUETAZO"
Luque fue un torbellino en su primero, faena frente a un toro de extraordinaria bravura, clase y movilidad, que permitió al sevillano estar a placer con él. Toreo templado y profundo, de notable empaque en lo fundamental sobre ambas manos, y de especial aroma en los detalles y remates de series. Todo muy compacto y rotundo.
Rubricó su labor de una gran estocada y a sus manos fueron a parar las dos orejas de un toro premiado con la vuelta al ruedo.
Al sexto también lo exprimió de principio a fin. Muletazos largos y muy sentidos por los dos pitones de un toro que no cesó de tomar la muleta. Un final muy a modo con sus consabidos circulares y cambios de mano por detrás provocaron el clamor en los tendidos.
Pero esta vez todo se diluyó por culpa del descabello.
"El Cid" no tuvo su tarde con la espada a pesar de cumplir una firme actuación en conjunto. A su primero lo toreó con largura y serenidad sobre todo al natural, por donde surgieron muletazos de muy buen trazo.
Con el cuarto se mostró también a buena altura en otra faena de muletazos limpios y ligados por los dos pitones, pero que nuevamente malogró con la espada.
Talavante tuvo un primer toro bonancible con el que no acabó de centrarse, además de fallar con los aceros.
El quinto fue el toro menos potable del envío. Más áspero y con menos ritmo. Pero Talavante tampoco fue capaz de remontar la tarde, y aquello transcurrió sin pena ni gloria. EFE