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FICHA DEL FESTEJO |
Armenia (Colombia), 16 ene .Corrida concurso con toros de Salento, el primero, que se dejó, de Ernesto Gutiérrez, al que se le dio la vuelta, el tercero de Vistahermosa bueno, cuarto de Mondoñedo bravo, quinto de Fuentelapeña con problemas y sexto de El Paraíso con transmisión. El séptimo, de Vistahermosa, fue para rejones y fuera de concurso.
Sebastián Vargas: ovación y ovación.
Paco Perlaza: dos orejas y oreja
Jairo Miguel: ovación y dos orejas.
Francisco García (rejoneador): ovación.
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Poco antes de las
cuatro de la tarde
sonaron los himnos
en la bella plaza de
toros El Bosque de
Armenia para dar
apertura a una nueva
jornada taurina en
la que actuaron los
toreros Sebastián
Vargas, Paco
Perlaza, Jairo
Miguel de Cáceres y
el rejoneador Javier
García, para lidiar
siete ejemplares de
diferentes y
prestigiosas dehesas
colombianas en un
festejo anunciado
como concurso de
ganaderías.
El clima fue
agradable y los casi
cuatro mil
aficionados
disfrutaron de una
tarde en la que
fueron saltando a la
arena de la plaza,
uno a uno, siete
bellos ejemplares,
de excelente
presentación y
condición, para
permitir el toreo
bueno.
El primer burel de
la ganadería de
Salento tuvo calidad
a la hora de
embestir, se arrancó
de largo a la
cabalgadura para ser
picado y metió el
morro cuando
Sebastián Vargas le
ofreció la muleta
para torearlo. El
coletudo de la
frontera poco se
acopló a las buenas
condiciones del
macho que trajera la
familia González, no
hubo el temple ni la
calidad en los
muletazos que
merecía este bravo
burel y tampoco
efectividad a la
hora de ejecutar la
suerte suprema .
Silencio y palmas
para el toro.
El segundo toro fue
de Ernesto
Gutiérrez, muy en el
fenotipo y genotipo
de lo que tantos
triunfos le ha dado
a esta dehesa
manizalita. Paco
Peralza lo toreó con
gusto y supo
aprovechar la
nobleza y fijeza del
ejemplar. Hubo
momentos de gran
inspiración y
emoción al ejecutar
dos circulares
completos y varios
muletazos con
calidad. Dos orejas
para el caleño y
vuelta al ruedo para
el toro.
Vendría el tercero
del festejo, un toro
negro de
Vistahermosa bien
presentado, que
transmitía emoción,
que embestía con
alegría y que
reclamaba una muleta
poderosa para
entregarse, pero que
lástimosamente no
tuvo el español
Jairo Miguel de
Cáceres. Lo más
destacado fue la
ejecución de las
banderillas.
Silencio y palmas
para el toro.
Saltaría el cuarto
bravo de la tarde.
Qué toro. Un
precioso castaño que
enviaron desde
Mondoñedo. Lo
llamaron periodista,
fue bravo como el
que más, humilló,
persiguió con clase
los engaños, se
repitió en la muleta
de Sebastián Vargas
con la calidad del
toro bueno. Vargas
se dedicó más al
toreo marginal que
al fundamental, tuvo
muletazos buenos
pero pocos y no
estuvo efectivo con
la espada. Silencio
para el torero y
ovación para el
toro.
El quinto de esta
tarde si fue el
quinto malo. El que
encajonaron en su
finca los herederos
de Abraham Domínguez
no tuvo una
emebestida franca.
Precioso de lámina,
metió miedo a los
banderilleros por su
poderosa cornamenta
pero no tuvo calidad
al ir tras la
muleta. Paco Perlaza
plantó cara, sacó su
carné de matador y
le pudo. Una oreja.
El sexto fue un
jabonero de Jerónimo
Pimentel, hijo del
120. Que toro más
bonito y bien
presentado, de menos
a más, se empleó de
manera irregular en
los caballos y fue
exigido en
banderillas. Acudió
con calidad a la
muleta de Jairo
Miguel, al que le
faltó ligar más,
mandar más,
abrocharse más. Lo
mejor la estocada,
la de la tarde. Una
oreja hubiera sido
suficiente premio
pero la presidencia
le otorgó las dos.
La tarde ya hecha
noche fue el marco
para el séptimo de
la corrida, un toro
de vistahermosa,
escaso de fuerza
pero que persiguió
las cabalagaduras de
Javier García y
humilló a la hora de
emebestir.
Cronicasdelquindio.com
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