Leandro de Andalucía cortó hoy la primera oreja de la temporada bogotana en medio de las buenas intenciones de sus compañeros de terna.
Pecaron por momentos de confiarse los tres novilleros que alternaron hoy con una novillada desigual pero con el peligro implícito del encaste del que descienden.
Resultaron por ello volteados, o al menos trompicados, cuando quisieron adornarse y confiados fueron a dar por los aires.
Fue mejor el tercer novillo de la soleada tarde en la Santamaría; de bonitas hechuras y tomó bien el capote, acudió al caballo y a pesar de las complicaciones del encaste sirvió.
Se lució el debutante español a la verónica, asentado y al compás con sabor y desparpajo.
Intentó seducir luego al novillo con muletazos de derechas e izquierdas. Al rematar uno de estos, salió malamente prendido por razones arriba reseñadas.
En el sexto lo toreó con buen aire de capote y quitó por delantales y media "amorantadas".
Con la muleta intentó lucirse con un novillo que tuvo embestidas claras de inicio y descompuestas luego, desluciendo los muletazos. Con la espada pegó un mitin.
Leandro de Andalucía no tuvo opciones para lucirse en el primero que venía sin humillar. Lo cogió de mala manera y perdió confianza.
En el segundo estuvo entonado. Bien de capote cambió por la espalda al novillo, ligado éste a uno de las flores para continuar en series dibujadas, logrando por momentos entusiasmar.
Sergio Blanco, ganoso y con garra, intentó encelar al manso segundo sin lograr en ningún momento aterrizar la mansedumbre sin fijeza del primero de su lote.
El segundo ni sirvió, ni duró e incluso lo llegó a afligir en algún momento, pues no se cruzaba suficientemente al pitón contrario en momentos en que el novillo ya rajado se distraía con lo que arrolló en algún momento. EFE