Triunfo de dos orejas para Ventura y salida a hombros en Mérida
FICHA DEL FESTEJO
SABADO 1 DE ENERO. Plaza Mérida en Yucatán. Lleno de no hay billetes en tarde cálida.
Se lidiaron seis toros de Vistahermosa, desiguales en presentación y descastados, excepto el cuarto que se dejó.
Rodrigo Santos:Palmas, ovación y ovación
Diego Ventura: Ovación, dos orejas y ovación
Los Forcados de Teziutlán: Ejecutaron una gran pega en el quinto de la tarde.
Durante su segunda
comparecencia en
ruedos mexicanos, el
rejoneador Diego
Ventura volvió a
cosechar un éxito
rotundo, toda vez
que cortó dos orejas
en la plaza Mérida
de la capital
yucateca, donde
sostuvo una mano a
mano con el
caballista mexicano
Rodrigo Santos, ante
toros de
Vistahermosa,
ganadería propiedad
de Jorge Barbachano.
Previamente, el
anuncio de la
presencia de Ventura
en el coso de la
calle reforma, agotó
el boletaje, lo
cual, aconteció
desde las primeras
horas del viernes 31
de diciembre, de
acuerdo a lo que
informó la empresa.
Dicha circunstancia
no se presentaba en
estas tierras al
menos durante la más
reciente década.
A pesar que el
encierro de
Vistahermosa resultó
descastado, ambos
caballeros en plaza
derrocharon entrega
para no defraudar al
público que con
varias horas de
antelación, llenó el
coso. Esta tarde
resultó triunfal
para Diego Ventura.
Ante el segundo
astado que, como sus
hermanos, careció de
casta, el rejoneador
de la Puebla, ha
tenido que hacerlo
todo para estar por
encima de la
problemática, de la
que ha salido
adelante con creces
montando de forma
magistral alos
caballos de su
cuadra, entre los
que destacó “Nazari”
que como un tío se
la jugó en la lidia.
El cuarto fue el
único ejemplar que
se dejó, tuvo
movilidad pero le
faltó un punto de
alegría por lo que
el caballista y sus
colaboradores “Oro”
y “Morante”, han
llevado a cabo una
labor de mérito y
sentimiento para
cuajar este astado,
al torear siempre
dando el pecho para
provocar las
embestidas. Terminó
Ventura con la
colocación de un
espectacular rejón
de muerte que puso
dos orejas en su
mano.
El sexto toro se
emplazó muy pronto y
Diego tuvo que
recurrir al oficio
para lidiarlo con
lucimiento, hasta
llegar pisar con
insistencia los
terrenos de su
enemigo, ello, sobre
los lomos de
“Demonio”,
“Wellington” y
“Ginés”.
Sorprendentemente,
cuando iba a dar
cuenta de este toro,
el público le pidió
que siguiera
toreando pues no
quería dejarlo ir.
Entonces, en su afán
de complacer a la
concurrencia, montó
a “Califa” y sobre
éste clavó de forma
certera tres
banderillas cortas y
dos rosas, para
luego, colocar el
rejón de muerte y
finalizar su
actuación. Ante
ello, la afición lo
sacó en hombros de
la plaza.