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FICHA DEL FESTEJO |
Tres cuartos de plaza.
Toros de
Eulalio López "Zotoluco", ovación y oreja
Sebastián Castella, ovación, ovación y oreja en el de regalo
Juan Pablo Sánchez, ovación y dos orejas
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Con una entrada de
tres cuartos, y a la
autorización del
juez Adrian Flores,
partieron plaza los
diestros Eulalio
López “Zotoluco”,
Sebastián Castella y
Juan Pablo Sánchez
ante la algarabía de
la multitud que
desde temprana hora
se dieron cita en el
coso de la Avenida
Reforma, La Plaza
Mérida.
Eulalio López “El
Zotoluco” dio
cátedra del porque
es considerado
primera figura del
toreo, pues en el
primero de nombre
Venadito, hizo
vibrar el coso desde
el inicio de la
faena, la cual
inicio pegado en
tablas de rodillas,
lo cual tuvo
división de
opiniones en el
tendido, pero que el
torero supo
aprovechar muy bien,
pues encendió el
ánimo otorgando
sendas series por
derecha que calo con
gusto y temple,
haciendo imaginar
una tarde
inigualable,
desafortunadamente,
al momento de entrar
a matar, perdió la
oreja al matar de
estocada ligeramente
caída. La multitud
exigió la oreja con
fuerza por casi
cinco minutos pero
esta no fue
concedida. Saludo al
tercio tras fuerte
petitoria.
En el quinto,
Peregrino de 518
kilos, su segundo de
la tarde, el maestro
se pego mucho mas,
las verónicas las
dio pegadas al
cuerpo, ante el ole
del tendido. En este
estuvo más torero,
mas entregado, salió
por el triunfo,
derechazos templados
y largos, tantos
como el ole y los
aplausos que la
gente le entregaba
mientras se
escuchaba la diana
entonada por la
orquesta con los
gritos de torero,
torero, mientras
seguía con unos
naturales ligados de
hasta seis pases.
Recibió merecida
oreja la matar de
media estocada en
todo lo alto y
descabello al primer
intento.
Castella por su
parte, fue finura en
exceso. Recibió a
Velador de 524
kilos, con verónicas
tan estilizadas como
los poemas de los
poetas enamorados, y
su trasteo
enarbolado en lo
artístico,
sentimiento puro en
la arena con pases
tan lentos, de alta
escuela, derechazos
largos, suaves, con
tanta soltura que
parece fácil
hacerlo. Encantada
la plaza, esperaba
un triunfo grande,
sin embargo, igual
como a su alternante
de Azcapotzalco,
matando de estocada
caída, agradeciendo
al respetable su
apoyo y cariño
acogiendo fuertes
ovaciones al saludar
en los medios de la
plaza.
Arlequín, de 530
kilos, fue el
segundo de su lote,
el cual no le
permitió al torero
hacer mucho,
mostrando su
molestia el matador,
puesto que, aunque
inicio con brillos
su trasteo pegado en
tablas, sentado en
el estribo y
haciendo cimbrar a
la plaza, el burel
pronto se apago,
sacándole Castella
los pases pegaditos
al cuerpo
demostrando el valor
que tiene con las
zapatillas clavadas
al piso y
estilizando la
figura erguida
dignas de una buena
fotografía para el
recuerdo.
Regalo un séptimo,
de nombre limonero
de 512 kilos, donde
al igual que en su
segundo del lote,
pronto perdió
interés pero el
torero galo lo supo
llevar, darle su
tiempo y distancia,
para empalmar una
faena de gente
grande que culmino
con una buena
estocada llevándose
una oreja.
La joven promesa del
toreo, como se le
denomina a Juan
Pablo Sánchez, salió
por el triunfo en
sus dos toros, sin
embargo, en su
primero de nombre
Viajero de 506
kilos, fue duramente
rechazado por el
tendido debido a que
arrastraba la pata
trasera izquierda,
pidiendo ser
devuelto, ante la
negativa de conceder
el cambio, la faena
se vio ensombrecida
obligando al torero
a entrar a matar,
teniendo aplausos
solamente.
Sin embargo, en el
último de su lote,
Florito de 514
kilos, dio muestra
del porque Ponce lo
apadrino en su
alternativa, y
porque en Madrid
triunfo en su última
actuación como
novillero. Temple,
gallardía, aplomo
fueron la detonante
para que el coso de
la Mérida se
rindiera a Juan
Pablo, dando series
ligadas en largo,
redondo y por la
espalda. Estoqueo de
manera magistral
para llevarse las
dos orejas de manera
merecidas
convirtiéndolo en el
triunfador de la
tarde.
El ganadero, Javier
Bernardo, se mostro
complacido con la
actuación de sus
toros, que fueron
aplaudidos,
sobresaliendo los
corridos del primero
al cuarto y el
sexto.