CRÓNICA DEL FESTEJO

                                                                                                                                                                   

México DF (México) 9 Enero 2011 -

El Capea corta una valiosa oreja en La México

FICHA DEL FESTEJO

Toros de Real de Saltillo, bien presentados y de poco juego hasta el momento.

MANOLO MEJÍA: Silencio en ambos;

PEDRO GUTIÉRREZ "EL CAPEA": Oreja y silencio tras aviso;

 MARIO AGUILAR: Pitos tras dos avisos y silencio. Entrada: Menos de un quinto.

 

Decepcionante fue la décima corrida de la Temporada Grande Internacional 2010-2011 en la Monumental Plaza México, sobre todo por el juego que dieron los astados de la dehesa de Real de Saltillo y sobresaliendo la oficiosa y torera actuación del matador hispano Pedro Gutiérrez Lorenzo “El Capea”, quien al final de cuentas fue quien alcanzó a “tocar pelo” obteniendo una oreja del segunda burel de la tarde.

De esta manera, ante otra mala entrada en los tendidos del gran coso de Insurgentes, con viento molesto durante el desarrollo de todo el festejo y mucho frío en su parte final, se vio un auténtico desfile de carne, resultando de la corrida los más contentos quienes laboran en el destazadero de la plaza. Lo de Real de Saltillo quedó a deber mucho pues se esperaban mejores cosas de este hato con divisa en amarillo, morado y naranja. Quizá con menos peso, los toros corridos en segundo, tercero y cuarto lugares, hubieran dado un juego más aceptable.

Sin suerte toda la tarde

Vestido de bugambilia y oro, con faja y corbatín en verde, Manolo Mejía al que abrió el festejo poco le pudo hacer con el capote debido al molesto viento y a la descompuesta embestida del realsaltillense “Poca Pena”. Su labor de muleta no tuvo mucho contenido que destacar ya que el astado era deslucido e incomodaba al diestro en su acoso al engaño, más por el izquierdo que por el lado diestro. Mató de pinchazo, metisaca y estocada para retirarse en silencio.

En el segundo que le tocó en suerte, “Avispado”, el espada de Tacuba pasó algunos apuros con el capote por las inadecuadas arremetidas del cornúpeta. Su faena de muleta gozó de un buen principio por el lado derecho, augurando una labor importante, pero conforme avanzaba su quehacer se fue yendo abajo. Por el izquierdo, ni hablar, no se pudo. El toro mexiquense igual se fue a menos y lo pasaportó de hábil estocada, escuchando más palmas. En fin, una tarde más sin la suerte que Manolo hubieras querido.

Meritoria actuación

El salmantino Pedro Gutiérrez Lorenzo “El Capea”, de nazareno y oro, con faja y corbatín en negro, a su primer ejemplar lo recibió con una larga cambiada de hinojos cerrado en tablas para luego incorporarse, tratar de lancear a pies juntos ya que este astado igualmente acudía con brusquedad a los cites de su lidiador y verse mejor en un quite corto por chicuelinas. A la sarga, “Granadillo” le llegó mejor con relación al primero de la tarde, largándole meritorios derechazos, inclusive, en contra del incómodo viento. Por el izquierdo no fue igual, decidiendo entonces con buen tino continuar toreramente utilizando la mano diestra en varias tandas y sabiendo sobreponerse a las ventosas ráfagas. Se tiró a matar y dejó una certera estocada desprendida y ligeramente trasera para que el juez de plaza, Gilberto Ruiz Torres, a petición del poco público, le concediera una oreja.

Como segundo en el sorteo le tocó “Timador”, al que saludó el ibérico con larga cambiada de rodillas en la zona de tablas para luego de pie bregar con atingencia y veroniquear con empeño. Su desarrollo con la franela tuvo buen oficio y técnica, además de valor y disposición por ambos perfiles, no obstante las complicaciones que acusó el burel. Terminó de pinchazo hondo, media estocada y tres golpes de descabello para escuchar un aviso.

Otro “frentazo” de Aguilar

Ataviado con un terno en rosa y oro, con faja y corbatín en negro, Mario Aguilar al primero de su lote, “Josinero”, el más pesado del encierro, con 612 kilos, luchando contra el viento, no le logró hacer mucho en el manejo del capote. Muleta en mano, con un toro al que le pudieron mucho los kilos, pues no se empleaba mal pero si muy apurado, le endilgó algunas series de buena factura, sobre todo, por el pitón derecho. El burel terminó “ahogado”, yendo con la cara arriba y el diestro, aún así, le pisó los terrenos para ejecutar algunos detalles de temeridad. Concluyó al tercer viaje de estocada honda, dobló el toro, lo paró el puntillero, tardó en entregarse al cachetero, ahora sí atinando, para retirarse el torero tras recibir dos avisos.

Y en el que cerró plaza, “Risueño”, el joven diestro de Aguascalientes le puso voluntad con el capote, pero con la muleta volvió a ver como se daba otro “frentazo” desesperanzador, con un astado que no le brindó mayores opciones. Sin embargo, ahí estuvo el torero, siempre con el deseo de lograr algo pero pudo más la inoperancia del astado. Mató de dos pinchazos hondos y le sonaron un aviso.

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