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Yo,
en
líneas generales estoy contenta,
que no satisfecha, con la temporada finiquitada. Por
ello la he llamado la temporada de los matices y es que
sin división de opiniones, La Fiesta de los Toros,
perdería parte de su encanto.
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Han habitado los grandes en las
tardes toreras del coso portuense. Unos con faenas de
tío páseme usted el río y vámonos
que nos vamos; otros dejándose ver, gustándose; los más
con vergüenza torera, que es lo que hay que tener para
rubricar como lo han hecho, faenas de importancia.
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En los delirios de
mis tardes tomasistas, cuando como aficionada disfrutaba
del baile a pie quieto de José Tomás, nunca pude soñar,
que un día, a su vuelta, yo presidiría la lidia del
torero de los pies firmes y las muñecas rotas. Sé de su
seriedad dentro y fuera de los ruedos, de su
introspección para las cosas importantes, de su
discreción.
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No
quiero dejar pasar la ocasión para reseñar la
importancia de los hombres de plata y los de oro a
caballo, los varilargueros. Mención especial para el
soberbio puyazo de Pedro Morales El Chocolate. El par de
banderillas recetado por Curro Molina son de los que
quedan en la retina para el recuerdo. Y otro paisano,
Antonio Ocaña, serio en el callejón como los grandes
toreros, comprometido en la brega, con oficio y con
corazón.
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Es complejo describir exactamente y
sin faltar a la verdad lo que considero que ha sido una
temporada dura en los corrales. No sé cuantos años llevo
oyendo machaconamente el debate acerca de cual debe ser
el toro que ha de venir a El Puerto. El toro de El
Puerto es como el carro de Manolo Escobar, que nadie lo
encuentra, que desde que lo robaron nadie sabe donde
está. Y yo que considero que a los problemas simples han
de recetarse soluciones simples: digo que el toro de El
Puerto es el que quiere y demanda la afición desde hace
más de una década: ...
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Respecto a los medios
de comunicación he de reseñar que en general me han
tratado justamente y con respeto, a todos ellos les
reconozco su labor y su contribución a la Fiesta. A
quienes no me han tratado con objetividad, les invito a
comparar sus crónicas con el resto de crónicas locales,
provinciales, regionales y nacionales. En todo caso y a
todos ellos, les ofrezco mi respeto desde la convicción
democrática del derecho a la libertad de expresión. |
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Ana Alonso - Foto Archivo |
Esta que ha
finalizado ha sido una temporada interesante. Por ello,
y por que siento especial inclinación por la
reflexión
parsimoniosa, es por lo que les invito a realizar un análisis
diseccionado y detenido de lo que a mi modo de ver ha
sido la temporada taurina 2007 en La Real Plaza de Toros
de El Puerto de Santa María.
Segundo año de reválidas: reválida del
Reglamento Taurino de Andalucía, reválida del Presidente
D. Rafael Sestelo Beguiristain, del asesor taurino, D.
Antonio González Sabio y la mía propia. Reválida
también, de la empresa de Justo Ojeda tras ocho años de
gestión de La Real Plaza.
Año de importantes carteles con ternas rematadas con
primeras y poderosas figuras. Año de retiradas sonadas
como la de Morante que, en el caso de El Puerto, con
anunciado doblete, supo a "espantá". Y año al fin, de
vuelta sonada a los ruedos y al coso portuense. Me
refiero, como no, al Deseado, a
José Tomás, que
volvió porque la afición lo
llamó a voces, él que volvió para convencer y para
recordar que los terrenos que hay que pisar delante de
la cara del toro son los que son y no pueden sustituirse
por el pico de la muleta. Y por si
faltaba algún
ingrediente, despedida de Jesulín de Ubrique de la
afición portuense. Otra
importante cuestión a
añadir, es que en esta temporada se ha vendidomás
papel que en la anterior.
Anunciada lidia por parte de la empresa
de importantes y reconocidas ganaderías. Vuelta anhelada
de Cebada Gago e incumplimiento del anunciado retorno de
Gavira. D. Antonio se hubiera alegrado desde donde
quiera que descanse su singular alma, de la vuelta de
ganadería
a una plaza tan querida y respetada por él.
Ocho han sido los festejos presididos por
quien firma estas líneas
y siete,
teniendo en cuenta el doblete de Núñez del Cuvillo, las
ganaderías que me han tocado, nunca
mejor dicho, en suerte.
Y ahora sí, ahora, me arrimo y entro en
faena.
Contrapuntos, claroscuros, luces y
sombras, grandes triunfos, esportones vacíos,
inestimables reconocimientos, impagables muestras de
aliento. Y críticas. Y derrotes. Pasión y emoción, que
sino no se entiende la Fiesta. Aciertos y errores, que
el error cero no existe.
Yo, en
líneas
generales estoy contenta, que no satisfecha, con la
temporada finiquitada. Por ello la he llamado la
temporada de los matices y es que sin división de
opiniones, La Fiesta de los Toros, perdería parte de su
encanto.
Han habitado los grandes en las
tardes toreras del coso portuense. Unos con faenas de
tío páseme usted el río y vámonos
que nos vamos; otros dejándose ver, gustándose; los más
con vergüenza torera, que es lo que hay que tener para
rubricar como lo han hecho, faenas de importancia. Esta
temporada hemos vivido momentos de emoción con Talavante,
tuvo suerte el espada en su lote, dos soberbios toros de
Torrealta, el primero le envistió con calidad y el
diestro le plantó cara con unos impecables naturales
encinturados. Estocada de buena ejecución aunque algo
desprendida, y a su segundo lo citó en los medios y
toreó en el centro ligando tanda tras tanda . El
respetable se entregó irremediablemente.
Hemos visto al toricantano Caro Gil
vibrante con el capote, soberbio al quite. Aquí hay
torería, aunque me ganara una monumental bronca por la
denegación del apéndice. A mi juicio, la faena de muleta
fue incompleta, corta, y casi inexistente por el pitón
izquierdo, la estocada más que defectuosa, con todo y a
pesar de no conceder el trofeo, creo que los buenos
toreros lo demuestran más allá de una tarde sin tocar
pelo.
Y que decir de Manuel Jesús
"El Cid", calidad superior, valentía y arte; de faena
completa se puede clasificar su actuación. El magisterio
del sevillano quedó probado cuando se plantó delante del
de Núñez del Cuvillo para hacerle saber quien manda.
Jesulín de Ubrique se
despidió de El Puerto con entrega y en su mejor momento
profesional. Con un toreo asentado, Jesulín no consiguió
abrir la Puerta Grande por finiquitar con visible
bajonazo a su oponente.
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Jesulin
de Ubrique Foto: Eva Morales |
El de Ubrique estuvo bien, por eso le
cortó una oreja pedida mayoritariamente por el público
al de Torrehandilla, la petición del segundo apéndice la
denegué a causa del mencionado bajonazo. A mi juicio, la
retirada de un gran profesional como ha sido Jesulín, no
es mérito suficiente para salir a hombros de la Real
Plaza. Eso sí, ocasión habrá para homenajear al maestro
por su trayectoria profesional que ha sido larga y
meritoria, allí estaré yo para rendirle tributo por su
aportación incontestable al mundo del toro.
El elegante toreo de Finito de Córdoba
nunca ha roto en el anillo portuense, sin embargo, la
tarde del doce de agosto fue testigo de una muñeca, la
de Finito, dictando muletazos (unos dicen que diez,
otros que quince, otros...que más da) para soñar en el
recuerdo. Extrañamente no hubo calor, quizás por los
antecedentes del diestro en esta plaza, quizás por que
se esperaba con ansiedad al de Galapagar, o quizás
porque la magia del mundo del toro no sabe de ecuaciones
matemáticas. Con emoción contenida, así creo que se
vivió la faena del de Sabadell adoptado por Córdoba.
Permítanme, que por cuestiones de
paisanaje, me detenga un poco más en el torero de El
Puerto, Alejandro Morilla ha demostrado una vez más, sus
ganas y entrega para ser alguien en el incierto mundo
del toro. Alejandro, consciente de la importancia que
tienen las habas contadas, salió a darlo todo, a dejarse
matar. Pero además de una incuestionable valentía, el de
El Puerto tiene cualidades y maneras, es un torero que
da la cara y al que le faltan contratos para darla.
Tarde torera y de triunfo en la corrida de la Feria del
Vino Fino, la de su pueblo.
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Alejandro
Morilla - Foto: Eva Morales |
Segunda tarde de merecida Puerta Grande y
tercera tarde de sustitución ganada a pulso. Los trofeos
concedidos no se pueden pesar en la báscula de pesaje de
reses, por ello, en ocasiones, un trofeo se concederá
con un poco de generosidad y otras, con un poco de
cicatería, eso sí, siempre con criterio y con rigor.
Esto es lo que ocurrió con Alejandro Morilla, segunda
oreja "ligerita" en su primer oponente y denegación de
trofeo en su segundo (quid pro quo), de esta manera
quise, dentro de los limites de un criterio honesto de
concesión de trofeos, estricto e igualitario para todos
los diestros, que el torero local, tan falto de
oportunidades, pudiera triunfar por méritos propios,
como así lo hizo. No le bastó a Morilla tener asegurada
la Puerta Grande en su tierra, que decidido, se fue a
recibir a su malcarado oponente a porta gayola. Ojalá
que veamos al paisano convertido en primera figura.
El extremeño Perera estuvo en su estilo,
en el primero de su lote, templado, ligando los
muletazos y con las zapatillas clavadas en el albero se
dio unos arrimones imposibles, se metió al respetable en
el bolsillo. A su segundo oponente lo supo entender, con
una faena intensa. En ambos casos falló a espadas, lo
que le privó, de saborear plenamente el triunfo.
Rápida y acertada fue la sustitución de
Morante de la Puebla por el Juli. Éste defraudó en su
primera actuación para compensarnos después con la faena
realizada al segundo de su lote en su segunda tarde. El
de Madrid mostró lo mejor de su nueva etapa profesional,
esto es: templanza, dominio y saber hacer. La
expectación llegó a la par que se anunció su vuelta a
los ruedos. Y la expectación aumentó sobremanera entre
la afición portuense cuando se dio a conocer su nombre
en los carteles, la expectación siguió aumentando hasta
colgar el cartel de no hay billetes.
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José Tomás -
Foto: Eva morales |
En los delirios de mis tardes tomasistas,
cuando como aficionada disfrutaba del baile a pie quieto
de José Tomás, nunca pude soñar, que un día, a su
vuelta, yo presidiría la lidia del torero de los pies
firmes y las muñecas rotas. Sé de su seriedad dentro y
fuera de los ruedos, de su introspección para las cosas
importantes, de su discreción. Me merece tanto respeto
su actitud, que apenas si lo saludé en el patio de
cuadrillas, solo le deseé suerte. Y la tuvo. Volvió al
mismo sitio al que nos tenía acostumbrados, sí, a ese
sitio escalofriante en donde cogen los toros. Capote de
ensueño y muleta puesta con el Ser para estar a la
altura de los elegidos. Con todo, cuando el revuelo y
las presiones de su vuelta cesen, espero ver en el ruedo
portuense al José Tomás más genuino, a ese que una
tarde, como hiciera el dios Eolo, mandó parar el viento
de levante.
Noche de rejoneo con grandes figuras en
el redondel, este festejo a mi modo de ver no es de
mayor ni de menor importancia que el toreo a pie,
simplemente es distinto. Distinto sentido, distinta
estética, distinta plástica. Ritmos, tiempos, tercios y
liturgia de distinta índole. Indudablemente de gran
belleza escénica y de gran valor. Toro caballo y
caballero de poder a poder. Se abrió la puerta grande
para Alvaro Montes al cortar tres orejas. Noche de
triunfo con una oreja para Antonio Domecq. Ambos
supieron con su pundonor y maestría conectar con un
público que reconoció su esfuerzo
No quiero dejar pasar la ocasión para
reseñar la importancia de los hombres de plata y los de
oro a caballo, los varilargueros. Mención especial para
el soberbio puyazo de Pedro Morales El Chocolate. El par
de banderillas recetado por Curro Molina son de los que
quedan en la retina para el recuerdo. Y otro paisano,
Antonio Ocaña, serio en el callejón como los grandes
toreros, comprometido en la brega, con oficio y con
corazón. Cuando no presido, observo con detalle desde el
callejón el transcurso y los pormenores de la lidia. No
me gusta ni hablar, ni andar de aquí para allá, por
ello, he podido observar a este hombre de plata
pendiente de su torero y dejándose el alma en la brega.
Un buen ejemplo para quienes viene a El Puerto a
aliviarse.
El caballo de batalla, si me permiten la
expresión, de esta temporada ha sido el ganado. Es
complejo describir exactamente y sin faltar a la verdad
lo que considero que ha sido una temporada dura en los
corrales. No sé cuantos años llevo oyendo machaconamente
el debate acerca de cual debe ser el toro que ha de
venir a El Puerto. El toro de El Puerto es como el carro
de Manolo Escobar, que nadie lo encuentra, que desde que
lo robaron nadie sabe donde está. Y yo que considero que
a los problemas simples han de recetarse soluciones
simples: digo que el toro de El Puerto es el que quiere
y demanda la afición desde hace más de una década: un
toro proporcionado en su morfología, largo y bien
rematado por delante y por detrás, con cuajo, de mirada
limpia y que de susto, con la cara alta y astifino, con
pecho y culata, que transmita emoción a los tendidos.
Ese y no otro es el toro que entre todos y con la
flexibilidad que dicta el sentido común tenemos que
conseguir para la que dicen que es la segunda Plaza de
Andalucía.
A mi modo de ver y en líneas generales,
el ganado ha mejorado en cuanto a presencia, igualdad en
el conjunto y juego. Ahora bien, en modo alguno estoy
satisfecha con lo conseguido hasta ahora, sinceramente
soy de la opinión de que queda mucha tela por cortar,
pero prefiero las carreras de fondo, es decir, despacio,
pero con la seguridad de planificar bien la consecución
de metas.
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Torrealta |
En cuanto al juego del ganado lidiado en
la pasada temporada, he de decir que este ha sido
desigual. En la novillada de Yerbabuena, aceptable de
presentación, los astados dejaron al descubierto a más
de uno a lo hora de poner las cosas en su sitio, en
suma, los de Ortega Cano, por encima de los espadas.
Doblete para la ganadería de Núñez del Cuvillo, justos
de fuerzas los del veintinueve de julio y en general
bien presentados los del doce de agosto, de juego
desigual, con sosería y faltos de moción pese a la
nobleza del primero, la corrida no apasionó al
respetable. Extraordinarios los de Torrealta muy bien
presentados, bravos y nobles en la envestida, algunos de
ellos, metiendo la cara en la muleta con nobleza y
repitiendo con codicia. Primero y segundo con muy buen
juego y de gran nobleza el cuarto, el tercero sirvió
aunque con menos clase que sus hermanos de lidia. El de
peor juego fue el quinto. El sexto, con petición de
indulto, fue premiado finalmente con la vuelta al ruedo.
Sin duda, mi decisión una vez tenida en cuenta la salida
de chiqueros, el comportamiento en el caballo y en
banderillas, no hubiera sido la misma, si la corrida en
general no hubiera tenido el juego que tuvo, así que el
premio con la vuelta al ruedo a Caparrota, fue más un
premio al conjunto de la corrida, que al noble burel.
Torrehandilla de buena presencia aunque con distinto
juego, un primero y quinto de gran nobleza y manseando
desde su salida el segundo tercero y sexto. Y,
finalmente Benítez Cubero, correcta presentación y poco
juego en cuanto a la envestida y movilidad.
Los momentos más críticos los he vivido
en los corrales, al tener que rechazar en más de una
ocasión distintas reses por no cumplir con la normativa
contenida en El Reglamento Taurino, o por no ser aptas
para la lidia teniendo en cuenta la categoría de nuestra
Plaza. También este año, como el anterior, he sufrido el
plante de un apoderado, la insolencia de algún
subalterno y las machadas de quienes me han negado el
acceso al callejón o al patio de cuadrillas. Ya sé que
existe una gran resistencia al cambio en cuanto a
consentir que una mujer mande en el mundo de los toros,
no obstante, prudencia y firmeza a partes iguales, es la
receta que aplico a quienes pretenden impedir que cumpla
con mi deber.
Globalmente me siento satisfecha con las
decisiones que he tomado, no obstante, no me siento
especialmente orgullosa con la devolución de Machote. Un
toro levemente protestado por cojo, que dobló las manos
en más de una ocasión y con pocas fuerzas. Me tomé mí
tiempo en resolver la papeleta: lo observé de salida,
placeando, en el encuentro con el caballo. Consulté al
veterinario que me asistía y lo consideró inútil para
lidia. Finalmente, en el tercio de banderillas decidí su
devolución a los corrales. La decisión fue protestada.
Repito, no me siento orgullosa de esta decisión. Nunca
sabré en que grado acerté o erré. Quienes han vuelto ha
ver el vídeo de la corrida me dicen que cojeaba de las
cuatro patas. En fin, nunca podremos poner de acuerdo a
todas las personas que asisten a un festejo taurino. En
los asuntos taurinos la unanimidad es prácticamente
inexistente.
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Palco de prensa escrita -
Foto: Archivo |
Respecto a los medios de comunicación he
de reseñar que en general me han tratado justamente y
con respeto, a todos ellos les reconozco su labor y su
contribución a la Fiesta. A quienes no me han tratado
con objetividad, les invito a comparar sus crónicas con
el resto de crónicas locales, provinciales, regionales y
nacionales. En todo caso y a todos ellos, les ofrezco mi
respeto desde la convicción democrática del derecho a la
libertad de expresión.
La
próxima
temporada se presenta incierta. Redacción por parte del
Ayuntamiento de un nuevo Pliego de Condiciones que se
retrasa para mi gusto en exceso. Nueva etapa con el
tiempo pisando los talones para elaborar carteles y para
elegir ganado. Cualesquiera que sea el resultado del
concurso, tres han de ser a mi modo de ver las
cuestiones básicas y principales que han de tenerse en
cuenta para la buena marcha de la temporada taurina que
nos aguarda. Por una parte, rehabilitación del monumento
más visitado de la ciudad, prestando especial atención a
la seguridad y salubridad de la Plaza. Por otra,
sensibilización acerca de los criterios que han de regir
para la concesión de trofeos por parte de El Palco. Y
por último y más importante, conseguir el toro que ha de
venir a El Puerto.
No quiero finalizar mi análisis sin
agradecer profunda y sinceramente a quienes me han
acompañado y alentado durante este periplo. Al los
Equipos Gubernativos, a los Equipos Veterinarios, a todo
el personal que trabaja en La Plaza y especialmente a
Antonio González Sabio, amigo a lo largo del camino, que
aporta sabiduría, discreción y prudencia, insustituible
en El Palco.
Texto:
Temporada taurina 2007 en la provincia de Cádiz -
Delegación de Gobierno
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