VALORACIÓN DE LA TEMPORADA 2007 EN EL PUERTO - Ana Alonso


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Toros en El Puerto
 

 

 

VALORACIÓN DE LA TEMPORADA 2007 EN EL PUERTO
Ana Alonso Lorente - Presidenta

 


Yo,
 en líneas generales estoy contenta, que no satisfecha, con la temporada finiquitada. Por ello la he llamado la temporada de los matices y es que sin división de opiniones, La Fiesta de los Toros, perdería parte de su encanto.

 

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Han habitado los grandes en las tardes toreras del coso portuense. Unos con faenas de tío páseme usted el río y vámonos que nos vamos; otros dejándose ver, gustándose; los más con vergüenza torera, que es lo que hay que tener para rubricar como lo han hecho, faenas de importancia.

 

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En los delirios de mis tardes tomasistas, cuando como aficionada disfrutaba del baile a pie quieto de José Tomás, nunca pude soñar, que un día, a su vuelta, yo presidiría la lidia del torero de los pies firmes y las muñecas rotas. Sé de su seriedad dentro y fuera de los ruedos, de su introspección para las cosas importantes, de su discreción.

 

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No quiero dejar pasar la ocasión para reseñar la importancia de los hombres de plata y los de oro a caballo, los varilargueros. Mención especial para el soberbio puyazo de Pedro Morales El Chocolate. El par de banderillas recetado por Curro Molina son de los que quedan en la retina para el recuerdo. Y otro paisano, Antonio Ocaña, serio en el callejón como los grandes toreros, comprometido en la brega, con oficio y con corazón.

 

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Es complejo describir exactamente y sin faltar a la verdad lo que considero que ha sido una temporada dura en los corrales. No sé cuantos años llevo oyendo machaconamente el debate acerca de cual debe ser el toro que ha de venir a El Puerto. El toro de El Puerto es como el carro de Manolo Escobar, que nadie lo encuentra, que desde que lo robaron nadie sabe donde está. Y yo que considero que a los problemas simples han de recetarse soluciones simples: digo que el toro de El Puerto es el que quiere y demanda la afición desde hace más de una década: ...

 

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Respecto a los medios de comunicación he de reseñar que en general me han tratado justamente y con respeto, a todos ellos les reconozco su labor y su contribución a la Fiesta. A quienes no me han tratado con objetividad, les invito a comparar sus crónicas con el resto de crónicas locales, provinciales, regionales y nacionales. En todo caso y a todos ellos, les ofrezco mi respeto desde la convicción democrática del derecho a la libertad de expresión.

 


Ana Alonso - Foto Archivo

Esta que ha finalizado ha sido una temporada interesante. Por ello, y por que siento especial inclinación por la reflexión parsimoniosa, es por lo que les invito a realizar un análisis diseccionado y detenido de lo que a mi modo de ver ha sido la temporada taurina 2007 en La Real Plaza de Toros de El Puerto de Santa María.

 Segundo año de reválidas: reválida del Reglamento Taurino de Andalucía, reválida del Presidente D. Rafael Sestelo Beguiristain, del asesor taurino, D. Antonio González Sabio y la mía propia. Reválida también, de la empresa de Justo Ojeda tras ocho años de gestión de La Real Plaza.

 Año de importantes carteles con ternas rematadas con primeras y poderosas figuras. Año de retiradas sonadas como la de Morante que, en el caso de El Puerto, con anunciado doblete, supo a "espantá". Y año al fin, de vuelta sonada a los ruedos y al coso portuense. Me refiero, como no, al Deseado, a
José Tomás, que volvió porque la afición lo llamó a voces, él que volvió para convencer y para recordar que los terrenos que hay que pisar delante de la cara del toro son los que son y no pueden sustituirse por el pico de la muleta. Y por si faltaba  algún ingrediente, despedida de Jesulín de Ubrique de la afición portuense. Otra importante cuestión a añadir, es que en esta temporada se ha vendidomás papel que en la anterior.

Anunciada lidia por parte de la empresa de importantes y reconocidas ganaderías. Vuelta anhelada de Cebada Gago e incumplimiento del anunciado retorno de Gavira. D. Antonio se hubiera alegrado desde donde quiera que descanse su singular alma, de la vuelta de ganadería a una plaza tan querida y respetada por él. 

Ocho han sido los festejos presididos por quien firma estas líneas y siete, teniendo en cuenta el doblete de Núñez del Cuvillo, las ganaderías que me han tocado, nunca mejor dicho, en suerte.

 Y ahora sí, ahora, me arrimo y entro en faena.

Contrapuntos, claroscuros, luces y sombras, grandes triunfos, esportones vacíos, inestimables reconocimientos, impagables muestras de aliento. Y críticas. Y derrotes. Pasión y emoción, que sino no se entiende la Fiesta. Aciertos y errores, que el error cero no existe.

 Yo,  en líneas generales estoy contenta, que no satisfecha, con la temporada finiquitada. Por ello la he llamado la temporada de los matices y es que sin división de opiniones, La Fiesta de los Toros, perdería parte de su encanto.

 Han habitado los grandes en las tardes toreras del coso portuense. Unos con faenas de tío páseme usted el río y vámonos que nos vamos; otros dejándose ver, gustándose; los más con vergüenza torera, que es lo que hay que tener para rubricar como lo han hecho, faenas de importancia. Esta temporada hemos vivido momentos de emoción con Talavante, tuvo suerte el espada en su lote, dos soberbios toros de Torrealta, el primero le envistió con calidad y el diestro le plantó cara con unos impecables naturales encinturados. Estocada de buena ejecución aunque algo desprendida, y a su segundo lo citó en los medios y toreó en el centro ligando tanda tras tanda . El respetable se entregó irremediablemente.

Hemos visto al toricantano Caro Gil vibrante con el capote, soberbio al quite. Aquí hay torería, aunque me ganara una monumental bronca por la denegación del apéndice. A mi juicio, la faena de muleta fue incompleta, corta, y casi inexistente por el pitón izquierdo, la estocada más que defectuosa, con todo y a pesar de no conceder el trofeo, creo que los buenos toreros lo demuestran más allá de una tarde sin tocar pelo.

 Y que decir de Manuel Jesús "El Cid", calidad superior, valentía y arte; de faena completa se puede clasificar su actuación. El magisterio del sevillano quedó probado cuando se plantó delante del de Núñez del Cuvillo para hacerle saber quien manda.

 Jesulín de Ubrique se despidió de El Puerto con entrega y en su mejor momento profesional. Con un toreo asentado, Jesulín no consiguió abrir la Puerta Grande por finiquitar con visible bajonazo a su oponente.


Jesulin de Ubrique Foto: Eva Morales

El de Ubrique estuvo bien, por eso le cortó una oreja pedida mayoritariamente por el público al de Torrehandilla, la petición del segundo apéndice la denegué a causa del mencionado bajonazo. A mi juicio, la retirada de un gran profesional como ha sido Jesulín, no es mérito suficiente para salir a hombros de la Real Plaza. Eso sí, ocasión habrá para homenajear al maestro por su trayectoria profesional que ha sido larga y meritoria, allí estaré yo para rendirle tributo por su aportación incontestable al mundo del toro.

El elegante toreo de Finito de Córdoba nunca ha roto en el anillo portuense, sin embargo, la tarde del doce de agosto fue testigo de una muñeca, la de Finito, dictando muletazos (unos dicen que diez, otros que quince, otros...que más da) para soñar en el recuerdo. Extrañamente no hubo calor, quizás por los antecedentes del diestro en esta plaza, quizás por que se esperaba con ansiedad al de Galapagar, o quizás porque la magia del mundo del toro no sabe de ecuaciones matemáticas. Con emoción contenida, así creo que se vivió la faena del de Sabadell adoptado por Córdoba.

Permítanme, que por cuestiones de paisanaje, me detenga un poco más en el torero de El Puerto, Alejandro Morilla ha demostrado una vez más, sus ganas y entrega para ser alguien en el incierto mundo del toro. Alejandro, consciente de la importancia que tienen las habas contadas, salió a darlo todo, a dejarse matar. Pero además de una incuestionable valentía, el de El Puerto tiene cualidades y maneras, es un torero que da la cara y al que le faltan contratos para darla. Tarde torera y de triunfo en la corrida de la Feria del Vino Fino, la de su pueblo. 


Alejandro Morilla - Foto: Eva Morales

Segunda tarde de merecida Puerta Grande y tercera tarde de sustitución ganada a pulso. Los trofeos concedidos no se pueden pesar en la báscula de pesaje de reses, por ello, en ocasiones, un trofeo se concederá con un poco de generosidad y otras, con un poco de cicatería, eso sí, siempre con criterio y con rigor. Esto es lo que ocurrió con Alejandro Morilla, segunda oreja "ligerita" en su primer oponente y denegación de trofeo en su segundo (quid pro quo), de esta manera quise, dentro de los limites de un criterio honesto de concesión de trofeos, estricto e igualitario para todos los diestros, que el torero local, tan falto de oportunidades, pudiera triunfar por méritos propios, como así lo hizo. No le bastó a Morilla tener asegurada la Puerta Grande en su tierra, que decidido, se fue a recibir a su malcarado oponente a porta gayola. Ojalá que veamos al paisano convertido en primera figura.

El extremeño Perera estuvo en su estilo, en el primero de su lote, templado, ligando los muletazos y con las zapatillas clavadas en el albero se dio unos arrimones imposibles, se metió al respetable en el bolsillo. A su segundo oponente lo supo entender, con una faena intensa. En ambos casos falló a espadas, lo que le privó, de saborear plenamente el triunfo.

Rápida y acertada fue la sustitución de Morante de la Puebla por el Juli. Éste defraudó en su primera actuación para compensarnos después con la faena realizada al segundo de su lote en su segunda tarde. El de Madrid mostró lo mejor de su nueva etapa profesional, esto es: templanza, dominio y saber hacer. La expectación llegó a la par que se anunció su vuelta a los ruedos. Y la expectación aumentó sobremanera entre la afición portuense cuando se dio a conocer su nombre en los carteles, la expectación siguió aumentando hasta colgar el cartel de no hay billetes.


José Tomás - Foto: Eva morales

En los delirios de mis tardes tomasistas, cuando como aficionada disfrutaba del baile a pie quieto de José Tomás, nunca pude soñar, que un día, a su vuelta, yo presidiría la lidia del torero de los pies firmes y las muñecas rotas. Sé de su seriedad dentro y fuera de los ruedos, de su introspección para las cosas importantes, de su discreción. Me merece tanto respeto su actitud, que apenas si lo saludé en el patio de cuadrillas, solo le deseé suerte. Y la tuvo. Volvió al mismo sitio al que nos tenía acostumbrados, sí, a ese sitio escalofriante en donde cogen los toros. Capote de ensueño y muleta puesta con el Ser para estar a la altura de los elegidos. Con todo, cuando el revuelo y las presiones de su vuelta cesen, espero ver en el ruedo portuense al José Tomás más genuino, a ese que una tarde, como hiciera el dios Eolo, mandó parar el viento de levante.

Noche de rejoneo con grandes figuras en el redondel, este festejo a mi modo de ver no es de mayor ni de menor importancia que el toreo a pie, simplemente es distinto. Distinto sentido, distinta estética, distinta plástica. Ritmos, tiempos, tercios y liturgia de distinta índole. Indudablemente de gran belleza escénica y de gran valor. Toro caballo y caballero de poder a poder. Se abrió la puerta grande para Alvaro Montes al cortar tres orejas. Noche de triunfo con una oreja para Antonio Domecq. Ambos supieron con su pundonor y maestría conectar con un público que reconoció su esfuerzo

No quiero dejar pasar la ocasión para reseñar la importancia de los hombres de plata y los de oro a caballo, los varilargueros. Mención especial para el soberbio puyazo de Pedro Morales El Chocolate. El par de banderillas recetado por Curro Molina son de los que quedan en la retina para el recuerdo. Y otro paisano, Antonio Ocaña, serio en el callejón como los grandes toreros, comprometido en la brega, con oficio y con corazón. Cuando no presido, observo con detalle desde el callejón el transcurso y los pormenores de la lidia. No me gusta ni hablar, ni andar de aquí para allá, por ello, he podido observar a este hombre de plata pendiente de su torero y dejándose el alma en la brega. Un buen ejemplo para quienes viene a El Puerto a aliviarse.

 El caballo de batalla, si me permiten la expresión, de esta temporada ha sido el ganado. Es complejo describir exactamente y sin faltar a la verdad lo que considero que ha sido una temporada dura en los corrales. No sé cuantos años llevo oyendo machaconamente el debate acerca de cual debe ser el toro que ha de venir a El Puerto. El toro de El Puerto es como el carro de Manolo Escobar, que nadie lo encuentra, que desde que lo robaron nadie sabe donde está. Y yo que considero que a los problemas simples han de recetarse soluciones simples: digo que el toro de El Puerto es el que quiere y demanda la afición desde hace más de una década: un toro proporcionado en su morfología, largo y bien rematado por delante y por detrás, con cuajo, de mirada limpia y que de susto, con la cara alta y astifino, con pecho y culata, que transmita emoción a los tendidos. Ese y no otro es el toro que entre todos y con la flexibilidad que dicta el sentido común tenemos que conseguir para la que dicen que es la segunda Plaza de Andalucía.

 A mi modo de ver y en líneas generales, el ganado ha mejorado en cuanto a presencia, igualdad en el conjunto y juego. Ahora bien, en modo alguno estoy satisfecha con lo conseguido hasta ahora, sinceramente soy de la opinión de que queda mucha tela por cortar, pero prefiero las carreras de fondo, es decir, despacio, pero con la seguridad de planificar bien la consecución de metas.


Torrealta

En cuanto al juego del ganado lidiado en la pasada temporada, he de decir que este ha sido desigual. En la novillada de Yerbabuena, aceptable de presentación, los astados dejaron al descubierto a más de uno a lo hora de poner las cosas en su sitio, en suma, los de Ortega Cano, por encima de los espadas. Doblete para la ganadería de Núñez del Cuvillo, justos de fuerzas los del veintinueve de julio y en general bien presentados los del doce de agosto, de juego desigual, con sosería y faltos de moción pese a la nobleza del primero, la corrida no apasionó al respetable. Extraordinarios los de Torrealta muy bien presentados, bravos y nobles en la envestida, algunos de ellos, metiendo la cara en la muleta con nobleza y repitiendo con codicia. Primero y segundo con muy buen juego y de gran nobleza el cuarto, el tercero sirvió aunque con menos clase que sus hermanos de lidia. El de peor juego fue el quinto. El sexto, con petición de indulto, fue premiado finalmente con la vuelta al ruedo. Sin duda, mi decisión una vez tenida en cuenta la salida de chiqueros, el comportamiento en el caballo y en banderillas, no hubiera sido la misma, si la corrida en general no hubiera tenido el juego que tuvo, así que el premio con la vuelta al ruedo a Caparrota, fue más un premio al conjunto de la corrida, que al noble burel. Torrehandilla de buena presencia aunque con distinto juego, un primero y quinto de gran nobleza y manseando desde su salida el segundo tercero y sexto. Y, finalmente Benítez Cubero, correcta presentación y poco juego en cuanto a la envestida y movilidad.

 Los momentos más críticos los he vivido en los corrales, al tener que rechazar en más de una ocasión distintas reses por no cumplir con la normativa contenida en El Reglamento Taurino, o por no ser aptas para la lidia teniendo en cuenta la categoría de nuestra Plaza. También este año, como el anterior, he sufrido el plante de un apoderado, la insolencia de algún subalterno y las machadas de quienes me han negado el acceso al callejón o al patio de cuadrillas. Ya sé que existe una gran resistencia al cambio en cuanto a consentir que una mujer mande en el mundo de los toros, no obstante, prudencia y firmeza a partes iguales, es la receta que aplico a quienes pretenden impedir que cumpla con mi deber.

 Globalmente me siento satisfecha con las decisiones que he tomado, no obstante, no me siento especialmente orgullosa con la devolución de Machote. Un toro levemente protestado por cojo, que dobló las manos en más de una ocasión y con pocas fuerzas. Me tomé mí tiempo en resolver la papeleta: lo observé de salida, placeando, en el encuentro con el caballo. Consulté al veterinario que me asistía y lo consideró inútil para lidia. Finalmente, en el tercio de banderillas decidí su devolución a los corrales. La decisión fue protestada. Repito, no me siento orgullosa de esta decisión. Nunca sabré en que grado acerté o erré. Quienes han vuelto ha ver el vídeo de la corrida me dicen que cojeaba de las cuatro patas. En fin, nunca podremos poner de acuerdo a todas las personas que asisten a un festejo taurino. En los asuntos taurinos la unanimidad es prácticamente inexistente. 


Palco de prensa escrita - Foto: Archivo

Respecto a los medios de comunicación he de reseñar que en general me han tratado justamente y con respeto, a todos ellos les reconozco su labor y su contribución a la Fiesta. A quienes no me han tratado con objetividad, les invito a comparar sus crónicas con el resto de crónicas locales, provinciales, regionales y nacionales. En todo caso y a todos ellos, les ofrezco mi respeto desde la convicción democrática del derecho a la libertad de expresión.

La próxima temporada se presenta incierta. Redacción por parte del Ayuntamiento de un nuevo Pliego de Condiciones que se retrasa para mi gusto en exceso. Nueva etapa con el tiempo pisando los talones para elaborar carteles y para elegir ganado. Cualesquiera que sea el resultado del concurso, tres han de ser a mi modo de ver las cuestiones básicas y principales que han de tenerse en cuenta para la buena marcha de la temporada taurina que nos aguarda. Por una parte, rehabilitación del monumento más visitado de la ciudad, prestando especial atención a la seguridad y salubridad de la Plaza. Por otra, sensibilización acerca de los criterios que han de regir para la concesión de trofeos por parte de El Palco. Y por último y más importante, conseguir el toro que ha de venir a El Puerto.

 No quiero finalizar mi análisis sin agradecer profunda y sinceramente a quienes me han acompañado y alentado durante este periplo. Al los Equipos Gubernativos, a los Equipos Veterinarios, a todo el personal que trabaja en La Plaza y especialmente a Antonio González Sabio, amigo a lo largo del camino, que aporta sabiduría, discreción y prudencia, insustituible en El Palco.

 Texto: Temporada taurina 2007 en la provincia de Cádiz - Delegación de Gobierno
 

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