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tierra de toros
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Los aficionados sevillanos a través de la UTAA, manifiestan ante la Real Maestranza su preocupación por el declive de la plaza
22 Mayo 2009 - 22:00
Redacción La U.T.A.A. Sevilla considera que la plaza de toros de la Real Maestranza es una referencia y un símbolo en todo el ámbito taurino que obliga por igual a cuantos amamos el arte del buen toreo a conservar su buen nombre, a potenciar al máximo los espectáculos que presenciamos y a prestigiar el desarrollo de una fiesta que Sevilla proyecta a todo el planeta de los toros. En las últimas temporadas apreciamos que la empresa Pagés, arrendataria y responsable de la organización de los festejos, gestiona el coso con resultados claramente descendentes en lo negativo y preocupantes en relación a mantener el prestigio de la plaza. Son apreciaciones que los medios de información publican en los balances de la temporada y demandan al mismo tiempo soluciones que no se vislumbran en los responsables de la mercantil gestora. Opinamos que en un círculo y entramado tan complejo y de tantos intereses como el taurino, la plaza de Sevilla está obligada a ofrecer carteles de toros y toreros donde se anuncien siempre los mejores, sin que esto sea óbice para escatimar medios, ni que las pretensiones de ganaderos y toreros sean obstáculo para que una empresa con capacidad de negociación y flexibilidad suficiente rehúya a este reto y se pliegue al contrato fácil, a sabiendas que el prestigio de la plaza ganado por sus antecesores les asegura los llenos que les permiten ganancias seguras.
No
comprendemos
la
persistencia
en
mantener
en
la
cartelería
hierros
y
toreros
que
cuentan
en
las
últimas
temporadas
sus
apariciones
en
Sevilla
como
sonoros
fracasos:
el
encaste
Domecq
en
algunos
de
sus
variados
hierros
o
profesionales
como
Finito,
Conde,
Rivera,
Cordobés,
etc.
Tampoco
compartimos
actitudes
discriminatorias
por
parte
de
la
empresa
con
determinados
medios
de
comunicación
sevillanos
como
Sevilla
TV o
Sevilla
Taurina
para
que
puedan
ofrecer
información
libre
e
independiente.
Es
preocupante
la
corriente
que
aumenta
cada
temporada
de
un
público
en
la
Maestranza,
que
llena
los
tendidos,
pero
que
cada
año
apreciamos
más
ocasional
y
menos
permanente.
Supone
esta
circunstancia
que
el
aficionado
amante
del
buen
toreo,
exigente
en
las
formas
maestrantes
y
escrupuloso
con
la
pureza
y el
arte
de
torear,
deserta
de
los
tendidos
para
dar
paso
a
una
clientela
superficial
que
poco
o
nada
contribuye
a
mantener
el
prestigio
de
la
plaza.
En
la
reciente
Feria
de
Abril
tenemos
algún
ejemplo
reseñado
ampliamente
en
la
prensa
especializada.
La
Maestranza
tiene
que
ser
la
obra
que
todo
el
espectro
taurino
copie
y
admire.
Para
ello
es
necesario
que
sus
regidores
obren
con
la
suficiente
capacidad,
altura
de
miras
y
flexibilidad
empresarial
que
permita
una
gestión
cuyo
beneficio
a
los
toreros
sea
la
gloria
y
los
contratos,
al
aficionado
la
satisfacción
de
admirar
el
arte
más
singular
y
puro
y
ellos
mismos
asegurarse
los
beneficios
económicos
que
genere
el
trabajo
bien
hecho.
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