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tierra de toros
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"cuajar un toro así en mi despedida de Madrid es el sueño de una vida".
06 Junio 2009 -
11:00 Redacción
Apoteosis total en el ruedo y en los tendidos, que acabaron frenéticamente rendidos ante una faena "soñada" del veterano torero alicantino, aunque lo más importante para él, más allá de la salida a hombros, fueron las "sensaciones vividas, que guardaré toda mi vida". "La Puerta Grande es lo de menos, casi una anécdota. Lo que importa es lo que he sentido esta tarde aquí, y el recuerdo que me llevo de Madrid y que ellos se llevan de mi, con una faena que aunque no ha sido perfecta del todo, sí se ha acercado mucho a lo que yo considero la perfección", aseguró. Pero este triunfo no va a hacer que Esplá se replanté su retirada de los ruedos, prevista para este año, a pesar de bromear incluso con los periodistas antes de sentenciar que esta tarde ha sido "mi adiós definitivo de Madrid". "Si llego a imaginar que me iba a salir un toro que iba a embestir así, me quedo aquí hasta los setenta años. Pero no, sí que me voy. Es definitivo. A pesar de lo que ha pasado no voy a dar marcha atrás, que son 33 años ya, y no está uno para estos trotes. Además la tarde de hoy ha sido muy bonita y quiero recordar este Madrid entregado y feliz", confesó Esplá. Otro triunfador de la tarde, el ganadero Victoriano del Río, que vio como a uno de sus toros (el del "lío" de Esplá) era premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. "Ha sido una corrida muy completa en general, con el grave problema del aire que hace muy complicado que los toreros puedan estar bien. Pero me voy muy satisfecho sobre todo con ese toro cuarto, que ha sido espectacular por lo bravo que fue, de los que crean afición, y pienso que la vuelta al ruedo ha sido merecidísima", dijo el ganadero. Los otros dos actuantes, "Morante de la Puebla" y Sebastián Castella, se marcharon de la plaza con claro gesto de enfado, y ninguno de los dos se paró a hacer declaraciones. Tan sólo el francés, con un lacónico "no tengo nada que decir", fue el único que habló, eso sí, con muy malos modos por parte de su cuadrilla, que llegaron incluso a empujar a los periodistas, apartando con brusquedad los micrófonos y grabadoras que le salían al paso, detalle de poca clase y mala educación torera. EFE |