
Torear de salón, que no botellón
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De vez en cuando recibimos noticias agradables, sobretodo las provenientes del sector más joven de la afición a la Fiesta de los Toros, a la postre no olvidemos somos el futuro y debemos velar para que la llama del toreo no se apague. Hace unos días se ha producido una noticia digna de tener muy pero que muy en cuenta. Los miembros de la Juventud Taurina, organizaron a través de las redes sociales de Internet, una quedada para torear de salón en el llamado Templo de Debod de Madrid, para así poder practicar su afición y al mismo tiempo enseñar a quien se acercara o quisiera saber que se siente al tener un capote o una muleta entre los dedos y dar o por lo menos intentar dar algún pase.
Es uno de los actos a los que deberíamos dar más importancia, por que la tiene y mucho. Debemos mostrar nuestro arte a la gente, sobretodo a la gente joven y a personas con opinión neutra respecto a la Fiesta. Ha de ser algo natural. Yo me pregunto, en mi ciudad, Barcelona puedo ver a alguien solo en un parque haciendo footing, o abdominales o intentando colar una pelota en una canasta. También y esto no me gusta tanto, veo gente en los mismos parques bebiendo, fumando porros o chutándose y esto último ya comenzamos a verlo como algo habitual y normal y claro sobretodo las personas con niños, siendo estos los que deberían disfrutar más de estos espacios, tienen que optar por dejar de ir. Ahora bien, me pregunto si un chaval solo, se presenta en un parque barcelonés, escoge su rinconcito y comienza a torear de salón, la gente probablemente lo mirará como a un extraño, cuando no reciba algunas burlas etc. Se ha de lograr que esto sea algo normal, que en cualquier espacio público junto al que va en bicicleta, hace correr al perro, va en monopatín o pinta el arbusto que tiene delante, esté la persona que guste del arte de Cúchares y quiera practicar el toreo, ya sea con fines de entrenamiento más profesional o como simple aficionado. Hemos de pensar las dificultades que nos encontramos en Barcelona o Cataluña en general, las personas aficionadas a entrenar con el capote o la muleta, porque es como el que quiere jugar a pelota o ir con patines, las viviendas no suelen ser lo suficientemente amplias, como para soportar el vuelo de un capote, sin hacer un destrozo importante en la decoración de la casa. Por eso, animo a que esto se organice en todas las localidades posibles y todos los que dispongan de un capote y una muleta, tanto los que saben como los que no damos un pase ni a un piano, se junten de vez en cuando y hagan de la práctica del toreo de salón una actividad más de las que pueden hacerse al aire libre sin que a nadie le parezca extraño. Recuperar para los niños el jugar al toro, que en Barcelona también se hacía en su día y que es algo básico para ir recuperando la afición, porque no olvidemos, los más jóvenes, para aficionarse de verdad a algo, necesitan practicarlo, vivirlo en primera persona, para que un chiquillo se aficione a los toros, será más útil manejar los trastos de vez en cuando, incluso más que observar muchas corridas. Por eso aplaudo la iniciativa, que creo que tiene más trascendencia de la que se le ha dado y animo como digo, a que se vaya organizando en distintos lugares de nuestra geografía, sobretodo en aquellos territorios donde la tauromaquia está viviendo momentos más complicados. Me ha gustado la iniciativa y por lo menos estos jóvenes se han hecho ver más que ciertos estamentos que dicen trabajar por la Fiesta, pero que nunca sabemos donde están. David
Guillén
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