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tierra de toros
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Santiago Martín
‘El Viti',
Premio Castilla y
León de las Artes
2009
Ha tenido
que pasar un
cuarto de
siglo para
que un
matador de
toros
engrose, por
primera vez,
la nómina de
distinguidos
con el
Premio
Castilla y
León de las
Artes,
instituido
en 1984 y en
donde
principalmente
figuran
pintores,
escultores y
músicos, y
en menor
medida
cineastas,
fotógrafos,
un director
teatral y un
arquitecto.
Castilla y
León, cuna
de toreros
de relumbre
y solar de
históricas
ganaderías
que han
forjado la
historia de
la
tauromaquia,
eleva así a
la categoría
de arte una
tradición,
un hábito y
una
costumbre
que forma
parte del
acervo de
esta
comunidad
autónoma
donde en
2009 se
celebraron
un total de
2.553
espectáculos
taurinos de
diversa
índole.
El jurado,
reunido en
Valladolid y
que ha
presidido el
profesor de
Historia del
Arte José
Ramón Nieto
(Universidad
de
Salamanca),
ha destacado
"la maestría
convertida
en constante
reivindicación"
que del arte
del toreo
realizó "El
Viti" y del
cual
"siempre se
ha mostrado
un defensor
inigualable",
según el
acta del
fallo.
Cerca de dos
décadas, las
comprendidas
entre 1961 y
1979 -años
de su
doctorado y
de su
retirada
definitiva-,
se mantuvo
en figura el
diestro
nacido en
Vitigudino
(Salamanca)
el 18 de
julio de
1938, de
donde tomó
su nombre
artístico,
"El Viti",
que paseó en
los carteles
de las más
importantes
ferias de
España,
Francia e
Hispanoamérica.
De familia
artesana y
humilde, "El
Viti" se
crió en el
seno de una
familia
numerosa
dedicada a
la
fabricación
y decoración
de carros
agrícolas,
labor que
Santiago
Martín no
desatendió
hasta que
pudo cerrar
el taller
con los
primeros
éxitos de
una carrera
que fue
fulgurante
en sus
comienzos.
Cerca de un
millar de
festejos
acumuló a lo
largo de su
trayectoria
este matador
de toros que
hasta la
fecha pasa
por ser el
que más
veces ha
abierto la
puerta
grande de
Las Ventas,
en Madrid, y
en cuyos
comienzos
recibió el
apoyo
decisivo de
su familia,
de sus
paisanos, de
su primer
apoderado,
Arcadio
Gómez, y del
ganadero
Manuel
Francisco
Garzón.
Desarrolló
un concepto
clásico del
toreo: serio
y profundo,
no exento de
estética
aunque
sobrio,
austero y
propio de la
denominada
Escuela
Castellana
de la que
formó parte
y fue uno de
sus mejores
intérpretes.
Tres salidas
fulgurantes
a hombros en
su
presentación
como
novillero en
Vista Alegre
(1959) y en
Las Ventas
(1960), así
como su
alternativa
en este
último coso
(1961), le
situaron en
la cima del
toreo, que
no abandonó
hasta su
retirada, el
16 de mayo
de 1979 en
Valladolid,
con el
máximo
prestigio y
respeto de
la
profesión.
Cuarenta
orejas y
dieciséis
salidas por
la puerta
grande de
Madrid
avalan una
trayectoria
que, mucho
antes que
Castilla y
León, ha
reconocido
el
Ministerio
de Cultura
con la
entrega de
la Medalla
de Oro al
Mérito en
Bellas Artes
(1998) y la
Comunidad de
Madrid, con
el homenaje
tributado en
2001 a raíz
del
cuadragésimo
aniversario
de su
alternativa.
En
anteriores
ediciones,
el Premio
Castilla y
León de las
Artes ha
recaído en
pintores y
artistas,
entre otros
distinguidos,
quienes
también han
tenido en el
toreo una de
sus
principales
fuentes de
inspiración.
EFE
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