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Francis Wolff: defiende la Fiesta como patrimonio mundial, no solo español
04 Marzo 2010
- 14:00 Redacción
Wolf, que ha comparecido ante la comisión de Medio Ambiente del Parlament de Cataluña, donde se debate la prohibición de las corridas de toros en esta comunidad, ha manifestado que la desaparición de las corridas sería por ello "una pérdida para la humanidad y también para la animalidad".
El filósofo francés, que ha defendido la "belleza singular y emoción única" de este espectáculo, ha explicado que en Francia la tauromaquia está viviendo una "edad dorada" y que cada vez hay más tesis que defienden los valores ecológicos de un fiesta que, según ha indicado, permite el mantenimiento del toro bravo, una raza que, "es una excepción" ya que no es ni animal de compañía, ni de granja o industrial, pero tampoco es salvaje. "Los toros bravos no entran en estas categorías; es un animal bastante único, se fomenta que sean agresivos contra lo que consideran una amenaza, una excepción en las relaciones entre hombre y animales", ha comentado Wolf, que ha defendido el derecho a matar el toro, siempre que se haga "en combate" y "en consonancia con su bravura, ése es su destino, que la mayoría de especies envidiarían". En este sentido, ha añadido que si el toro no muriera en la plaza, como ocurre en los festejos portugueses, "sería el triunfo de la hipocresía: como no se ve no existe", y ha afirmado que biológicamente el toro está hecho para morir en combate y que la lidia es precisamente "la transformación de la lucha contra esa muerte en belleza". En la misma línea, el alcalde de Arles (Francia), Hervé Schiavetti, que ha comparecido también en la comisión, ha defendido el mantenimiento de este espectáculo como elemento de identidad del sur de Europa y de muchas ciudades francesas, como la suya, donde las corridas tienen un gran arraigo. Para Schiavetti, la existencia de esta tradición, y con ello de la ganadería extensiva, ha facilitado además el mantenimiento de entre 250.000 y 300.000 hectáreas de reservas húmedas en la zona de La Camargue -donde pastan toros bravos españoles-, y que se ha convertido en una forma de gestión de un territorio. EFE |