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Hace casi tres años, en estado de practica ruina, el redondel toresano fue declarado Bien de Interés Cultural por parte del Gobierno regional, pero ahora "ha recobrado su esplendor y a partir de este fin de semana va a estar en funcionamiento otra vez", ha recordado Herrera a los periodistas.
Las obras han afectado también al cercano teatro Latorre, proyectado en la segunda mitad del siglo XIX por Agustín Díez de Tejada sobre un antiguo corral de comedias, "lo que conforma un conjunto arquitectónico muy importante y adecuado a las propias necesidades de una ciudad como Toro", ha añadido.
El presidente visitó las obras por primera vez en 2005, cuando se había completado la primera de las intervenciones, la cubierta de las gradas, "que era necesario y el primer paso de lo que el Ayuntamiento sabía que necesitaba".
Los trabajos se han realizado en distintas fases y han abarcado la rehabilitación completa de todos los edificios que componen la plaza, lo que permitirá su utilización no sólo como lugar de celebración de corridas de toros sino también para actos culturales.
La plaza está considerada como Bien de Interés Cultural, al igual que las plazas de Peñafiel y de Béjar, las tres únicas con esta calificación en Castilla y León, "lo cual da una muestra de la importancia cultural que tiene esta rehabilitación", ha puntualizado Herrera.
La singularidad del coso, inaugurado el 18 de agosto de 1828 y donde consta que toreó "Lagartijo" en 1878 con motivo del medio siglo de su construcción, radica en que es uno de los escasos testimonios de alberos que en España se han levantado prácticamente en madera y que aún se conservan.
El ladrillo y la mampostería sólo se emplearon para levantar los muros exteriores y el de la contrabarrera. El aforo es de casi 4.500 localidades distribuidas en una barrera y siete filas de tendidos coronados por una planta superior dotada con cinco filas en forma de palcos y gradas.
El diámetro del ruedo alcanza los 45 metros y cerró sus puertas hace poco más de veinte años debido a la escasa seguridad que presentaba para la celebración de espectáculos.
La plaza de Toro (Zamora) es la tercera más antigua de Castilla y León por detrás de la de Béjar (Salamanca), fechada en 1711, y la de Segovia, en 1805, ambas en uso. En 2001 pasó a ser de propiedad municipal.
EFE


