
Toros en El Puerto
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Se marcha uno de los colosos del toreo mediático, revulsivo de la fiesta indiscutible e irrefutable de los últimos años. Un torero cargado de ambiciones, cualidades y un temple natural que no le han hecho del todo justicia ya que ha tenido que basar su carrera, muy a su favor, en ocasiones en ciertas excentricidades. Nació en Ubrique el 9 de enero del 74 y abandono su afición al balón para convertirse en un novillero apabullante, sin caballos estuvo muy arropado por su padre, su tierra Ubrique se rindió a sus pies desde sus inicios. Con caballos imparable debutando en Ronda con reses de Manolo González, el 30 de abril del 89, con Aparicio y Finito, setenta festejos sin caballos y unas 110 con picadores. Alternativa ya en lo más alto el 21 de septiembre del 90, como padrino Manzanares y testigo Emilio Muñoz y toros de Manolo González, Rincón y Ortega Cano confirmaron su alternativa en el San Isidro del 92 con toros del Marques . Una carrera como matador envuelta en notas discordantes que escondían su verdadero yo, un diestro capaz de hacer el toreo clásico en toda regla pero que en su caso en ocasiones no vendía y no era lo que el público siempre fiel y a la vez exigente demandaba de él. Records de corridas mortal, trajes amarillo personal y plata, plazas plagadas de féminas que lo mismo bailaban sevillanas en el tendido que la presidenta se pedía la oreja a si misma. Motos para lograr el obsesionante y ansiado record, trajes de luces enmotorizados para el horror de los puristas y retrasos cabreantes para sus compañeros de cartel, sonrisa de triunfador nato, como mascota un tigre llamado Currupipi, y bragas volando por los ruedos. De corte ojedista, temple espartaquista, valor damasista, todo ello parió un toreo con denominación de origen, se definió a si mismo como un fenómeno, un motor potente de corta vida, cuan equivocado estabas Jesús, ese motor tiene gracias a tu dilatada e importante trayectoria una vida hoy eterna. Mirada mezcla de picaroneria y nobleza, ese brillo especial de alguien feliz en su interior y líder en el exterior. Heterodoxo dentro y fuera de la plaza, bendita la variedad que aporto al toro dando sentido a la ortodoxia.
Enseño el calzoncillo en televisión, Benidorm tembló de sus cimientos con su “toa toa toa”, y la prensa rosa devoraba y devora hasta cuando se mete el dedo en la nariz. Castigado por los toros de forma importante pero nada comparado con el toro de la carretera que estuvo a punto de sentarle para siempre en una silla de ruedas dejando su espalda tan frágil como el cristal. Alguien que ha llevado por toda la geografía española la gaditania como un símbolo de su propia figura, sufrió esa sensación del último aliento de su vida, donde casi vio cercenada su propia expansión de ídolo de masas por algo tan banal como el asfalto. Un torero hoy ante el momento de mayor esplendor de su madurez como persona y como torero, la juventud que te rebosa y la ilusión son dos bazas invencibles en la vida y en el toreo. Tu personalidad y carácter más unidos que nunca por el lazo inquebrantable de la hombría y de no dejarse ganar nunca la pelea ante la adversidad. Miles de festejos y “peluas”, faenas que han marcado su carrera jalonada de éxitos, del cariño del público y de la prensa especializada en esta última etapa que ha coincidido con la plenitud en lo profesional y personal. Ultima etapa donde has toreado mejor que nunca, más templado y sereno, sin dejar de lado nunca su lado más personal del pase de la tortilla, el teléfono con el pitón del toro y el “bocao” en la punta. Además me consta que eres buen tío y mejor persona, con un corazón generoso y una sensibilidad a flor de piel, permutando el gesto osco de la penumbra del patio de cuadrillas por una serenidad responsable. Acollerados en el exceso corren hogaño valor y técnica, rindiendo a los toros a las bambas de su pañosa pasaportando el paroxismo a los tendidos dejándose sentir el aliento de los astados en los muslos. Que se pasa por la taleguilla todas las portadas rosas y las tertulias de charlatanes de la caja tonta, que vive y ha vivido a su aire, una profesión que le catapultó a lo más alto y que sin él en los carteles nos va a parecer hasta extraño. Algo que no se le puede negar a Jesús es haber atraído público a las plazas, fue gancho al reclamo de la novedad, al famoso y al torero de moda. Público del cual que consta se ha quedado en la fiesta para siempre aficionándose primero a la novedad y curiosidad, y luego a lo mejor de esta de su mano. Somos muchos los de la generación que se aficionó gracias a él, primero de sus locuras y encandilados por él. Hoy vivimos el adiós de Currupipi, sólo una fiera hubiese aguantado el tirón de todos estos años, sin desfallecer y que esperemos el retiro del guerrero no enjaule tu personalidad y arrestos. El público ha sentido como grande su toreo porque lleva implícita la pasión y con ella el aumento de la temperatura de las sensaciones donde la realidad arroja una contundente moraleja envuelta en un hecho objetivo claro a todas luces Jesús ha escrito su nombre en la historia del torero sea como sea….
El Puerto 30 Noviembre 2007 |
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