Alas en las plumillas..


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Toros en El Puerto
 

 

Alas en las plumillas.

 


 

 


Apunte de Paco Arniz

Me pide mi entrañable amigo Paco Arníz  que escriba unas líneas para un catalogo de su nueva exposición, y ha sido fácil la verdad, responsabilidad pero plagada de recuerdos y de sentimientos que evocan sus plumillas a mi memoria.

Desde casi mis comienzos en este mundillo conozco a Paco, siempre fue uno de mis invitados especiales porque no me dejaba nunca indiferente ante su humor seco y su buen hacer. Una técnica la de sus obras siempre enigmante y sorprendentemente dificultosa, al menos en mi opinión. 

         Para mi lo de mantener el pulso es una batalla perdida, no nací para la cirugía precisa desde luego, y es por ello por lo que admiro la obra de este pintor artista portuense.

 Sus creaciones se materializan en su muñeca, pieza fundamental en su plumilla creadora, el juego de muñecas genial crea desde lo sencillo de un trazo a lo más puro de la esencia del torero.

Sus estampas toreras no reflejan ni un minuto más ni uno menos, sólo ese que saben captar aquellos privilegiados del arte y nuestra retinas, ese momento que se queda retenido para siempre en nuestra memoria de aficionados y que gracias a artistas como Paco queda plasmado para siempre .

Sus retratos, son el rostro de sus protagonistas en ocasiones nos marca su trayectoria vital al completo, el paso de los años, las duras batallas libradas en el ruedo de la vida, el surco de la carrera profesional jalonada de éxitos. En otras ocasiones es capaz de plasmar sonrisas mitad socarronas mitad juvenil y fresca, ojos que son espejos de un alma que el toro ha forjado, y rasgos masculinos que son parapeto de una sensibilidad sin límites. Por la dificultad de la técnica sus obras son un privilegio casi mágico de pulso y temple increíblemente precisos.

Si nos cuestionamos la existencia del duende del toreo,  al  contemplar una de las estampas y miradas reflejadas por Paco hubiese tenemos la certeza de donde se esconden los duendes, en los trazos de plumilla que nos pasaportan al infinito de las mismas entrañas del torero.

Olga Pérez
            7 Marzo 2009

 

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