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Nadie pensaba que llegaría tan lejos la
iniciativa legislativa popular de prohibir los festejos
taurinos en Cataluña , y digo nadie desde dentro claro de la
propia fiesta , tan seguros y prepotentes como nos mostramos
a veces , una superioridad que se ha visto mermada y herida,
no me cabe la menor duda. Un pulso que hemos perdido, una
demostración de fuerzas con todas las artimañas que ha
salido victorioso, David frente a Goliat que andaba
despistado en sus propios menesteres.
Todo parecía una iniciativa de un grupo
minúsculo de personas, entre ellas las firmas muchas
invalidas ya que proceden de Europa, frente al gigante que
es la fiesta en nuestro país, nadie cree aun como se ha
podido permitir que la clase política muestre una vez más
sus armas y saque partido y provecho de toda tajada .
Ahora no damos crédito a lo sucedido y dando
por sentado que esta plagado y contaminado políticamente
hablando el tema se nos ha escapado de las manos.
Esta claro que suprimir o abolir siempre
tiene connotaciones de otras épocas que aun nos da miedo a
destapar, la memoria histórica nos lleva necesariamente a
algo que se nos coarta y cercena, que se nos priva al
prohibir que no es otro tema que libertades y derechos
fundamentales como es el de elegir si uno quiere ir o no a
los toros, algo tan sencillo como básico.
El toro se ha utilizado y se ha atizado con
él de forma identitaria, separatista y antiespañola a todas
luces , hay una verdad en el toro que dice que el animal
pone a cada uno en su sitio, y esta máxima se vuelve a
repetir, todo en el sitio en el que le corresponde y en el
que ha pretendido con un ardid malévolo y teorías
abolicionistas absurdas.
Uno de los parlamentarios comentaba que con
esta prohibición iban a mejorar la ciudad, para nada, la
afición que es numerosa viajará a otras plazas y se
respirara en el ambiente lo prohibido que es siempre más
atractivo.
En estos días muchas han sido las voces
públicas y privadas que la han defendido pero no han
convencido, los diestros , autoridades y personalidades
varias han argumentado el sentido pictórico y poético pero
no el verdadero, la economía de la infinidad de familias que
se sustentan con ella, como si ello fuese algo vergonzante.
Se ha tratado el tema de la fiesta
descafeinada, como si a una película de superestreno se le
privasen de sus mejores escenas, quien va a una corrida
asume el riesgo y la emoción de lo que con todo ello implica
para nosotros lo demás son falsas representaciones.
Algunos auguran el principio del fin , otros
algo meramente anecdótico…al menos debemos tener claro que
nunca deberíamos de despreciar a aquel que tiende su brazo
de nuevo para pulsar una embestida porque siempre tenemos el
riesgo de perder, aunque el motivo sea el que sea…en este
caso le ha tocado al toro , que le vamos a hacer ….
Olga Pérez
Agosto 2010
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