Rarezas


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Rarezas

 

Rarezas a la hora de poner en marcha cada tarde cargada de bailes de corrales, siendo los únicos garantes de los derechos de los aficionados y espectadores, los responsables en teoría de tales situaciones...

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Rarezas, desde que se presentaron los carteles de la temporada a bombo y platillo sin anunciar precios, aplaudidos con la misma fuerza de lo que luego fueron criticados cuando conocimos lo que valía poder asistir a todo aquello.

 

 

Aún habiendo finalizado la temporada continuamos  con la sensación de haber transcurrido una temporada cargada de rarezas y sentimientos encontrados. Momentazos extra taurinos que nos han hecho olvidar en ocasiones lo que realmente pasaba en el ruedo. Se han aireado todos los trapos sucios habidos y por haber de los previos acontecidos en las catacumbas. Sin reparos, se ha criticado hasta la saciedad al tripartito empresa, ganaderos y toreros, acostumbrados como estamos al taurineo más excéntrico y desvergonzado, este año ha alcanzado cotas impensables.


Tendidos de la Plaza Real - Foto: Archivo

Rarezas a la hora de poner en marcha cada tarde cargada de bailes de corrales, siendo los únicos garantes de los derechos de los aficionados y espectadores, los responsables en teoría de tales situaciones, sin olvidar la parte de responsabilidad del tripartito, claro, que cumplió a la perfección con su papel de poner en jaque a los presidentes, cediendo en múltiples ocasiones, en teoría, por evitar el escándalo publico y la vergonzante situación de colgar el cartel de “festejo suspendido por la autoridad” .

Rarezas, desde que se presentaron los carteles de la temporada a bombo y platillo sin anunciar precios, aplaudidos con la misma fuerza de lo que luego fueron criticados cuando conocimos lo que valía poder asistir a todo aquello.

La posible tabla de salvación del "bono real", nos llevo a pensar que la cosa mejoraría, pero aún así, se coló algún gazapo y el resultado artístico no estuvo para nada a la altura, sólo salvado por dos toreros no presentes en el duelo de los colosos, en un cartel que se presumía de relleno.

Rarezas y extrañezas por la desconfianza de cada tarde que no sabíamos que nos íbamos a encontrar, sintiendo como una normalidad ya los cambios e imprevistos, sin tener porqué claro, es como si en cada función la actriz principal fuese cambiada por otra en el cartel por no estar a la altura del espectáculo y, no ser acorde con la categoría de la obra de teatro, por ser muy mala y muy fea, vamos.

Olga Pérez
          6 Septiembre 2008
 

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