Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

4 Agosto 2006 HUELVA

SEGUNDO FESTEJO - COLOMBINAS 2006
 


Triunfaron la quietud de Talavante, la clase de Manzanares y el temple de Jesulín

 

Cartel: Jesulín de Ubrique, de gris plomo y oro, saludos y una oreja. José Mª Manzanares, de grana y oro, saludos y dos orejas. Alejandro Talavante, de lila y oro, que debutaba en esta plaza, saludos y dos orejas

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Toros. Se han lidiado toros de la ganadería de José Luis Pereda, bien presentados, cuajados. El primero se dejó, manejable pero con picante. Complicadito el segundo, con arreones. Con calidad tercero y cuarto. Nobles quinto y sexto, dos toros de nota.
 

Incidencias: Impactó el debut del joven Alejandro Talavante, que cortó dos orejas. El mismo premio se llevó el alicantino por una faena elegante. El de Ubrique protagonizó una actuación sólida con el premio de una oreja. Dos tercios de plaza cubierto.

     

      Se quería ver a Talavante. Nos decían quienes lo habían visto en las pocas corridas que lleva desde su reciente alternativa que recordaba mucho a José Tomás. Por eso se esperaba a Talavante. Y como siempre que se espera algo, con el listón alto para un juicio sumarísimo. No defraudó; al contrario. Gustó más de lo que se podía esperar. No sólo la grata sorpresa de la segunda corrida del abono colombino lo fue este Talavante, sino la dimensión de torero de clase de Manzanares junior, en faena con momentos torerísimos. Y sin olvidar el temple de Jesulín.

José M. Manazanares     Pero para que todo esto pudiera suceder, para que se cortaran cinco orejas y algunas más perdidas con las espadas y los aficionados dejaran el coso de La Merced toreando por las calles era imprescindible que la materia prima, el toro, sirviera. Y sirvió. Los astados de José Luis Pereda, cuajados y serios, dieron un buen juego, variados, pero destacando un primero encastadito y sobre todo los dos últimos, nobles, de buena nota.

     Jesulín de Ubrique anduvo a gorrazos con la corrida. Está sobrado. Se sabe desde hace años la lección de memoria. En su primero, que tenía movilidad pero con picantito, protagonizó una faena 'sorda', quizás más para el aficionado que para el gran público.  Eso sí, faena de más a menos pero de un temple perfecto. La valoración conjunta de la faena pareció exigua. Este toro cogió contra los bajos de las tablas a Sergio Ríos tras prender un par de banderillas y de milagro sólo se saldó el percance con una brecha en la frente. En el cuarto, de manejable juego, el de Ubrique firmó una faena templada, mejor por el derecho, gustándose, moviendo la muñeca y alargando las enbestidas.

       Manzanares junior fue capaz de domeñar las brusquitas embestidas del segundo al comenzar la faena, con arreones y oleadas. El alicantino se justificó en esta faena, muy mal rematada a espadas, buscando los bajos. En el buen quinto fue donde se destapó como el torero de clase que ha heredado. Bien con el capote en el saludo y en un quite por chicuelinas de mano baja. Se gustó en una faena con momentos muy toreros, muletazos llenos de sabor y calidad. Pases de pecho preciosos y elegantes. Aquí atinó más con la espada y cortó las dos orejas.

Alejandro Talavante.El suceso de la tarde, no obstante, fue un nuevo torero que va a poner a cavilar a más de uno. Quizás este nuevo Alejandro Talavante se convierte, junto a Sebastián Castella, en el torero más interesante de la temporada. Un mano a mano entre ambos sería, sin duda, un cartelazo. En verdad recuerda a José Tomás en casi todo, hasta en su figura torera. Faena de quietud en su primero, como un poste, plantado firme en el albero, exponiendo, descaradamente sobrepasando la línea del riesgo razonable. Y además, disfrutaba con ello, reía al salir de las tandas. Tan poca importancia parece que le da al miedo que hasta en un parón del toro, que le avisó dos veces antes de cazarlo, se dejó literalmente coger por el de Pereda, que se lo echó a los lomos. No hubo cornada y el torero siguió tal cual, con un toreo profundo pero de una quietud y unas cercanías impropias, obligando al toro a recorrer una media circunferencia de tanto como se cruza. Hay que ver a este Talavante en las plazas. Con la espada, en cambio, parece no tener asimilada la técnica. O no le tiene cogido el sitio. La cuestión es que las dos orejas del tercero se le fueron por la espada.

     En el sexto, más de lo mismo, que no es poco. Pisar los terrenos exclusivos del toro, muletazos de mano baja y largo, profundos, y una quietud pasmosa. Así no tardará ni media temporada en alzarse arriba del todo, si es que el terreno que pisa, tan deslizante, se lo respetan los toros. En este noble toro sexto sí agarró la estocada y logró las dos orejas.


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