Conchi Rios, una novillero que busca la igualdad 


 

Conchi Rios, una novillero que busca la igualdad 

(Semblanza desarrollada en el transcurso de la entrega de premios de la peña José Luís Galloso de El Puerto)

 


Ana Alonso

Permítanme  que comience mi intervención felicitando sinceramente a la Peña José Luis Galloso, por haber considerado oportuno conceder esta mención especial a la novillera Conchi Ríos.  

Ellos han hecho una reflexión importante , y es que cortar tres orejas de ley ( ya saben que en la Plaza de El Puerto no se regalan los trofeos) y que, siendo la  clara triunfadora, estas no pesen... es cuanto menos curioso.

 

Y me pregunto yo ¿habrá pesado más su condición de mujer  que las tres orejas arrancadas a sus oponentes? 

Como quiera que sea, la peña del Maestro Galloso, con este gesto, con este reconocimiento, ha venido a poner en valor las faenas realizadas por Conchi Ríos la pasada temporada en nuestra  Real Plaza. Y ello les honra como aficionados y los sitúa en el sitio de los valientes. 

Dicho esto, intentaré entrar en faena, separar la paja del grano, y centrarme en la trayectoria de la galardonada.  

Conchi Ríos, no cae en los tópicos cuando confiesa que de pequeña nunca cogió un trapo para torear, más aún, no tiene antecedentes familiares en esto del toreo. Eso sí, como casi todos nosotros, sus abuelos maternos, con solo seis meses la llevaron a una plaza portátil, a los cinco años la abonaron a la de Málaga y a los siete, la llevaron a ver torear a Pepín Liria. Esa fue la tarde en que su abuelo le dijo: Conchi, ¿te gusta? A lo que esta le contestó: a mi lo que me gustaría es estar ahí abajo. 

Lo suyo era  el baile, la danza clásica y flamenca. Fue al Conservatorio para aprender a interpretar y, a punto de irse a Madrid para seguir su carrera en el mundo del baile se le cruzó en su camino el mágico veneno de los toros.

Mamá quiero ser torera !!! 

Y sorprende a su madre... que firmemente convencida de que Conchi había perdido la cabeza irremediablemente, intenta disuadirla de la manera que lo hacen las madres: Pero sin no hay mujeres. Fíjate en Cristina Sánchez. Veras como acaba la cosa... 

 Pero eso fue al principio, inmediatamente la apoya sin condiciones, porque Conchi, que nunca había ido al campo, que nunca había ido a un tentadero, fue   feliz desde el mismo momento en que se puso  delante de la cara de un novillo. 

 
Conchi Rios- Foto: Eva Morales

Tenia quince años cuando Nazario Ibáñez la prueba con un novillo. Y Conchi Ríos confiesa con ilusión, que se sintió afortunada... lo podía enganchar, tiraba de él, repetía y repetía.  

Solo cinco meses permaneció en la Escuela Taurina. Se fue a vivir durante un año a San Roque a entrenar por su cuenta con los banderilleros Rafael  y Carlos Pacheco. 

Recuerda con orgullo mal disimulado su primer tentadero de machos con los maestros Ruiz Miguel, Padilla y Finito de Córdoba.  

Dos tandas con la izquierda le bastaron para que Finito le diera la enhorabuena y le confesara que había disfrutado con esos muletazos. Prueba de ello es que el Sabadell, le regaló su muleta. 

La primera vez que se viste de luces, lo hace en Marbella y confiesa que su cuadrilla estaba inquieta, pero que ella, esa tarde, durmió la siesta. 

En la temporada de 2007, se enfrenta a 19 novillos y triunfa en Alicante y Murcia, en esta última plaza corta un rabo.La temporada pasada gusta y triunfa en las plazas de Granada,  Sevilla y El Puerto. 

Y entre sus planes está el debutar con caballos a mediados de la próxima temporada. 

Sorprende comprobar como una adolescente de apenas diecisiete años, es  consciente de lo difícil que es posicionarse en el mundo del toro. Y sabedora como es, de que llegar a ser figura del toreo es casi una quimera, se esfuerza  y lucha con tesón y disciplina . Porque ella quiere ser figura del toreo, no se conforma , dice, con ser una más. 

Le gusta el toreo clásico, darle distancia al novillo, citar de lejos y disfrutar del arranque y del galope del animal... Y tirar del oponente componiendo la figura. Y eso es lo que hizo en El Puerto, unas cuantas tandas de muletazos con la izquierda, fueron suficientes para que se hablara de ella como una promesa. 

Dicen quienes la conocen que disfruta pasándose los novillos por la barriga y que tiene capacidad para ligar los pases y la serenidad que hay que tener para clavar las zapatillas en el albero y quedarse quieta, muy quieta. 

También tiene fama de ser seria, cabal, con la cabeza en su sitio, con las ideas  y las metas claras. Y que está dispuesta a  conquistar esas metas le cueste lo que le cueste. 

Conchi Ríos confiesa que se fija en todos los toreros, pero que no quiere imitar a ninguno. 

Cuando entrena, cuando se esfuerza, cuando torea, no piensa que es una mujer, se ve como uno más de los chiquillos. Aunque también reconoce que en el ruedo ha sentido presión por serlo. Y con coraje, al instante de darse cuenta de esa presión adicional, se dijo:  

Aquí hay que arrear ¡Cuando me ponga a dar muletazos se olvidan ¡  

Ojalá Conchi, que se olviden pronto de que eres mujer y que  demuestres que el toro pone a cada cual en su sitio y que el vestido de torear azul y oro, que tantas tardes de éxito te ha dado, te siga sirviendo de talismán hasta que lo pongas a descansar en esa vitrina que tienes pensada para él, testigo mudo  de los recuerdos memorables.

Te deseo Conchi, parafraseando a Einstein, que la realidad sea para ti una ilusión persistente.

Ana Alonso
Presidenta Plaza Toros El Puerto
El Puerto 16 enero 2009

 

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