TEMPORADA 2005

 

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Carlos V. Serrano

 

!Un año de transición...¡


5 Septiembre 2008


Termina el primer año del ciclo Serolo al frente de los intereses taurinos de la Plaza Real de El Puerto. Una temporada larga en la que ha habido momentos importantes que permanecerán en nuestras retinas y, otros que desgraciadamente ocurrieron y que nunca debieron haber sucedido.

Para hacer un exhaustivo balance de la temporada taurina portuense, habría que dividirla en dos partes. La primera la meramente artística y, la segunda la del "Merchandising", es decir, el saber vender el producto; esta última empezó con la presentación de los carteles de la temporada, donde pusieron el primer "No hay billetes" del ciclo.


la terna a hombros el 9 de agosto

La temporada se ha montado básicamente en el cartel del 10 de agosto, con la corrida llamada del año. De este cartel y el "bono real" que traía consigo, ha sido quien en el aspecto económico ha salvado la temporada. Esta nueva empresa que dirige los destinos taurinos de la ciudad, a pesar del poco tiempo que ha dispuesto para preparar el ciclo veraniego, ha programado unos carteles muy interesantes con algunos dobletes de más y notables ausencias, dicho sea de paso, fallando rotundamente en el aspecto ganadero, que no han sabido cuidar a pesar de haber repetido en diversas ocasiones desde el inicio de la temporada, que era el "enemigo a vencer" de esta plaza.

Dicho todo esto y entrando en materia, diremos que por esta plaza han pasado -como años anteriores- las primeras figuras del actual escalafón, a las cuales me voy a referir. En primer lugar decir que nuevamente hemos tenido varios dobletes, que a excepción del de José Maria Manzanares, los demás estaban de más. Enrique Ponce va ya de conformista y, si antes le servían todos los toros, hoy por hoy, se lo tienen que servir en bandeja para que podamos ver al Ponce que todos hemos admirado. Ha marcado una época en el toreo y ya se "bate en retirada". pero su historial taurino nadie la puede borrar. El otro que repitió actuación fue El Juli, que obtuvo una puerta grande algo descafeinada. Aunque atraviesa un buen momento, una sola participación creo que es suficiente. De José Maria Manzanares que decir de este joven torero, que se está consolidando a pasos agigantados y, que dejó con sus dos actuaciones un sabor a toreo añejo.

Manuel Jesús "El Cid" y Sebastián Castella no estuvieron a la altura del "caché" que hoy ostentan. Rivera Ordóñez, El Fandi y Cayetano el cartel "mediático" pasó sin pena ni gloria; quizás enmendó un poco la tarde la devaluada puerta grande del menor de los Rivera. Pepín Liria con su toreo de poder y entrega, consiguió una vez más obtener el beneplácito de la afición portuense, todo ello gracias a su colaborador "Insensato", que hoy pasta felizmente de nuevo en las dehesas de Martelilla. El jerezano Jesuli de Torrecera evidenció su inactividad, no obstante dejó detalles de querer seguir buscando un lugar en la profesión. Javier Rodríguez, sustituto de Fernando Cámara, del que no conocíamos su existencia en el mundo del toro, pasó pero no estuvo. Alejandro Talavante quizás esté atravesando el momento más crucial de su carrera, que no es otro que el de la consolidación, lo que trae consigo que a veces no vea al toro útil para su toreo. Caro Gil, el torero de la incógnita, nos dejó sin poder ver las cualidades que él posee. Alejandro Morilla que atraviesa un momento de incertidumbre, estuvo muy por encima de sus oponentes y pidiendo a grito nuevas oportunidades para poder demostrar que quiere un lugar en el escalafón.

Otro de los triunfadores de este ciclo ha sido Miguel Ángel Perera, quien en ningún momento de su única actuación se dejó mojar las orejas, dejando pruebas fehacientes del lugar que ocupa por derecho propio, dentro de esta apasionante profesión.

He dejado para el final, en relación a los festejos mayores, la llamada "corrida del siglo". una corrida que despertó un gran interés general en el mundo taurino, que al final todo quedó en eso, mucho interés pero nada más. Se nos fue la corrida y no pudimos ver a ninguno de los participantes. ¿Qué hubiese ocurrido si los dos no se vieran visto mermado su estado físico?. Cabe recordar que José Tomás sufrió una cornada en su primer toro y permaneció en el callejón hasta el final del festejo, sin acudir a la enfermería y, Morante se vio aquejado de una insuficiencia respiratoria. Esto evidentemente, mermó las facultades físicas de ambos. Quizás en condiciones normales hubiesen sacado más partido de la inservible corrida enviada desde El Grullo. Lo que si está claro que se fue con más pena que gloria, "la corrida del siglo", eso si, dejó pingues beneficios en las taquillas de la plaza y en la hostelería provincial.

En cuanto a los novilleros poco o nada podemos destacar de ellos. No se encontraron con la materia prima necesaria para poder dejar destellos de querer ser algo en la profesión. Solo detalles de Sotillo y Luis Miguel Casares sobresale de las dos novilladas celebradas.


Así quedó todo, solo en un mero saludo

Las corridas de toreo a caballo fue todo un éxito artístico. Diego Ventura aunque mermado de facultades, dejó patente en ambos festejos el gran momento que atraviesa. Leonardo Hernández va camino de alcanzar grandes metas. Cartagena se mantiene en su línea habitual, mientras los primos Antonio Domecq y Fermín Bohórquez, asiduos en esta plaza, no consiguieron conectar con el publico.

Las novilladas de promoción han sido todo un acierto su programación. La empresa ha querido en este primer año, dar oportunidades a las promesas de la zona, para que en un futuro próximo puedan dar un cambio generacional al anquilosado escalafón taurino.

Por otra parte las reses lidiadas han dado mucho que desear. De principio Torrestrella no pudo lidiar su novillada, al ser rechazada por completo en el primer y único señalamiento previo en el campo. A partir de entonces la empresa declinó hacer los señalamientos previos. Juan Pedro Domecq envió una corrida muy desigual, desrazados y pobres de pitones. La de Barral no merece comentario alguno, solo se lidiaron tres toros con otros tres de Gavira que corrieron la misma suerte, ¡impresentables!. Santiago Domecq y sobre todo ganadería Marques de Domecq enviaron a la Plaza Real una corrida digna para esta plaza, en particular esta última en la que destacó el toro "Insensanto" indultado por Pepín Liria. La de Nuñez del Cuvillo, muy bonita por fuera, pero vacía por dentro. La última corrida con reses de Gavira, fue el culebrón de la temporada portuense, rechazada por la autoridad siendo reemplazada por una de Maria del Carmen Camacho, aprobada en los minutos previos a la celebración del festejo. Esta asignatura pendiente y, en la que los empresarios hicieron bastante hincapié al inicio de la temporada, que se cuidaría al máximo la selección del ganado, ha brillado por su ausencia. Esperemos que después de este año de "transición" subsanen esta deficiencia.

La otra cuestión importante de la temporada ha sido la del  "Merchandising". La programación ha sido muy bien estudiada y dividida en varias secciones para "facilitar la compra de las localidades" según versión empresarial, pero la pura realidad era el garantizarse unos ingresos fijos a base de José Tomás. Se vió claramente reflejado en la plaza, la poca asistencia de público en las corridas de Julio y, llenos importantes en la primera decena de agosto.

Es comprensible hasta cierto punto, que los precios de las localidades sufran un incremento en su coste, pero no a los límites que se ha llegado en esta temporada, alcanzando una media del 90% en el sol.  Pero no toda la culpa la tienen los arrendatarios del inmueble. Si las condiciones establecidas en el contrato de arrendamiento no recogiesen las cifras astronómicas que tienen que hacer frente por los conceptos de canon de arrendamiento, establecimiento de fianza y, obras a realizar, el precio de las localidades hubiesen bajado ostensiblemente.

Esperemos que para la próxima temporada se subsanen todos los errores cometidos en el transcurso de esta. La empresa que consiga traer el toro idóneo para este tipo de plaza y público y, que acierte en la confección de los carteles, evitando en lo posible los dobletes sin trascendencia. 

Los propietarios del inmueble que velen por el cumplimiento de todo lo pactado, sin dejar ningún cabo suelto tal y como han prometido, todo ello encaminado en el engrandecimiento de la Fiesta.

La autoridad que no se deje presionar ni influenciar por las situaciones que se provocan premeditadamente, haciendo valer su criterio y el cumplimiento del reglamento, algunas veces olvidado.

El público que sepa valorar lo que se está viendo en el ruedo, a la hora de pedir los premios. Porque una plaza no la hace grande e importante el empresario, ni la autoridad ni los toreros, la hace grande e importante el público con su objetividad y buen criterio. La Plaza Real de El Puerto, será lo que el público quiera que sea. La solución está en sus manos.

Y para terminar también un toque de atención a los medios de comunicación, sobre todo a los "lideres de opinión". no solo se debe denunciar lo que se hace mal, si no también dar a conocer cuando las cosas se hacen bien, todo ello se debe conocer.

       Fotos: Eva Morales
 

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