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Demasiada mediocridad 15 septiembre 2008 |
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Entrando en el fondo de la cuestión, la temporada se inició con la presentación de los carteles que componían el ciclo. Variedad en los diestros, combinaciones interesantes y un “cartelón” que nos situaba en el cetro del mundo taurino; el mano a mano José Tomás y Morante de la Puebla. Idea que ha gustado y por la que, entiendo, se debe felicitar a la empresa concesionaria. Pero debo resaltar que, para mi modesta opinión, el cartel más rematado era el del día 9, El Juli, José María Manzanares y Miguel Ángel Perera con toros de Santiago Domecq. A la postre, el día más redondo y de mejor resultado artístico. Pudimos ver grandes puyas, buenos pares de banderillas, faenas intensas cargadas de arte y espectaculares estocadas. En definitiva, la corrida que más agradó a público en general y a aficionados en particular. El resultado artístico en cuanto a la actuación de los matadores que han pasado por nuestro albero, pocas cosas a destacar. Ojo, con esto no pongo en duda la profesionalidad de ninguno de los actuantes que se merecen el mayor de los respetos. Otra cuestión es el análisis de su tauromaquia. Sin pena ni gloria pasaron, Ponce, Rivera Ordoñez, El Fandi, Javier Rodríguez, ¡qué lástima de lote desaprovechado!, y Talavante, del que hablaremos más tarde. Algunos destellos de calidad dejaron El Cid, Castella y Cayetano. Su puerta grande no se correspondió con lo visto sobre la arena, pero el público impuso su particular visión. José Tomás y Morante estuvieron por debajo del nivel de los astados. Tomás muy debilitado por las tres cornadas de su primero y Morante en un quiero y no puedo. A pesar de todo, algunas cositas pudimos ver. Muy bien nuestro joven torero Alejandro Morilla que, a pesar de las adversidades y con toros de verdad y no como en otras corridas de “figuritas”, se fajó y logró series muy buenas, con continuidad y torería. Esa es la línea en la que debe de continuar para reivindicarse y lograr el anhelo que todos queremos; convertirse en figura del toreo. El Maestro Liria, en su despedida, nos hizo vibrar y consiguió indultar un toro en una faena de poder a poder no exenta de calidad y valor. El Juli también está atravesando un gran momento y dejó patente que la madurez le está sirviendo para consolidarse como gran figura. En cuanto a Jesuli de Torrecera, la profesionalidad y las ganas fueron sus grandes virtudes, expuso como siempre y lástima que su segundo no le sirvió, ya que de lo contrario una nueva puerta grande hubiese caído en su plaza, donde se le quiere de verdad. Ojalá de una vez por todas, pueda llevar su particular estilo a todas las plazas, la suerte le tiene que cambiar ya que su trabajo le tiene que dar satisfacciones. Caro Gil no tuvo su tarde a pesar de sus esfuerzos. Mención aparte merecen los verdaderos triunfadores del ciclo portuense, Manzanares y Perera. Este último cuajó un gran toro y dejó destellos de su clase componiendo una faena de poder a poder y de menos a más hasta fajarse y rematarla con la tizona. Lo mejor de la temporada, han sido, sin lugar a dudas, las dos tardes de José María Manzanares. En mi opinión ha sido el gran triunfador componiendo grandes faenas llenas de calidad, arte y torería. Su disposición y entrega le han llevado a los altares en nuestro centenario coso y al reconocimiento de que puede, incluso, superar la majestuosidad de su padre. Manejó perfectamente las suertes, cuidó sus astados, paró, templó y mandó. Culminó sus faenas con certeros estoconazos y consiguió poner de acuerdo al repleto aforo portuense. Valga desde aquí mi reconocimiento, el deseo de que mantenga esta regularidad y nivel para ser el número uno.
En el apartado de ganaderías, la cosa ha bajado bastante. Se salvan, de las anunciadas en los carteles, la del Marqués de Domecq y la de Santiago Domecq. Ésta por encima de la otra. Se pueden aprobar la presentación de Núñez del Cuvillo y de Mari Carmen Camacho, aunque posteriormente no sirvieron. Luego decepción tras decepción. Remiendos, sustituciones y el culmen de lo negativo; Barral y Gavira. La primera no debió de salir y para colmo el esperpéntico espectáculo de la última. Los lotes y el sorteo se celebraron con el paseíllo formado, un torero que no quería torear (Alejandro Talavante) y el sustituto, vestido en un hotel de la localidad esperando la llamada telefónica. Un absoluto desmadre de donde solo podemos salvar la actuación de la Presidencia que contuvo las presiones y sacó adelante una corrida que estaba más cerca de suspenderse que de celebrarse. La Empresa tiene mucho que decir y dejarse ya de hablar del exitoso “mano a mano” o de lo buenos que han sido los espectáculos no taurinos. Al toro y por los cuernos dice un refrán, pues a ello sin más comentarios, lo demás son medias tintas. Por cierto, poca crítica y mucha permisividad en los medios de difusión, que confunden la opinión de los aficionados y bombardean la línea de flotación de la fiesta. Ojo, asumo la parte alícuota de responsabilidad que me corresponda de cuando copresidí, temporadas 2004 y 2005, nuestra Plaza. Este es el verdadero cáncer que ataca a la Fiesta y no las expresiones de los antitaurinos, que tienen el legítimo derecho a expresarse y mostrar su desacuerdo, dentro de los cauces que la libertad de expresión nos permite. Sobre las novilladas, tanto con picadores como sin picadores, muy poquito que destacar. Vale como muestra que el premio del Certamen ‘El Puerto Busca un Torero’, quedó desierto. De los novillos, mejor no opinar. No quiero acabar sin comentar los incumplimientos del pliego de condiciones que ha permitido nuestro Ayuntamiento a la empresa concesionaria. El pliego establecía obras que INEXCUSABLEMENTE, debían de estar ejecutadas antes del comienzo de la temporada, obras que no hemos visto. La composición de los carteles del 15 y 17 de agosto no se ajustaba a lo establecido. El novillero de la localidad se quedó fuera de los carteles. Las sustituciones de toreros y los remiendos de las ganaderías, no se anunciaban como corresponde. Del precio de las entradas, alguien oficialmente tiene que dar una explicación y dejar de esconderse. Además, ya es hora de que el responsable político de la Plaza de Toros reflexione profundamente y permita la entrada de aire fresco por todos los rincones de la Plaza o se deje de candaditos u otras zarandajas. Desde la oposición, nos encontramos a la espera de que nos dejen inspeccionar las obras ¿? en la Plaza y el informe elaborado por los técnicos municipales, para ver qué dicen y cuáles son las propuestas de sanción. El invierno taurino será duro y podremos opinar largo y tendido u olvidar todo lo malo de este ciclo. Un saludo desde los medios.
Fotos: Eva
Morales |
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