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El Puerto 2008
Hago esta crónica en verso,
corno antiguo revistero,
y al lector pido indulgencia
por si me falla el esmero.
Anuncian la temporada
con un verano muy largo,
suenan bombos y platillos
y ha explotado algún petardo.
Aplausos a los carteles,
aplausos a los toreros,
aplausos a los abonos,
nadie habla de dinero.
Luego abren las taquillas,
la economía se va a pique,
han subido los abonos
y hay tragedia en la de Ubrique.
Colas para el mano a mano
de Tomás y de Morante,
por una tu pagas cuatro,
y ahí está el truco, ¡Tunante!
Pagas por once toreros,
para ver a dos espadas
que nunca en un mano a mano,
tantos se vieron las caras.
La cara de los toreros,
la cara de los torillos,
Y para cara... la entrada:
se me vacían los bolsillos.
Cuvillo pega un
petardo,
y a Tomás han corneado
Morante está sin resuello,
y el público se ha enfadado. |
Ochocientos euros,
he pagado en la reventa,
y era una entrada de gracia,
allí donde el sol calienta.
El
público se rebota,
y se arranca descontento,
sobre todos los que dieron,
por una entrada ochocientos.
¿Qué en ese mano a mano
no salieron triunfadores?
Pregúntele eso a Serolo
y también a Casa Flores.
El resto de temporada
se la comió el mano mano,
y los cuernos de los toros
fueron para los gusanos.
No se precintó un pitón,
la autoridad esta ciega,
porque se suben al palco,
dos personajes de pega.
La de Barral y Juan Pedro
¡Vaya dos vacadas finas!
Allí no entra un serrucho
se bastan con la escofina.
Tragan mucho en los corrales
los presidentes aciagos,
pa
que les den tanta coba
mejor que pongan a Gago.
Gago era más galante
¡Qué hombre más refinado!
¡Con qué serena prestancia
deja el pañuelo asomado!
A Sestelo en los juampedros
la cartera le quitaron,
y a Ana Alonso con Barral
en ridículo han dejado
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