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¿Otra vez sobre el hule…? Cayetano.
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Cayetano -
Foto: Eva Morales |
Sí, otra
vez Cayetano al hule. Este hijo y nieto de una saga de
famosos toreros, con escasa intervención personal, ha
logrado ser una atracción indiscutible, dada la psicosis
de la popularidad que su nombre ha suscitado. Pero
pensar que el nombre de Cayetano únicamente basta para
llenar de contenido una feria, la que sea, es
sencillamente una desorbitación lamentable, en la que, a
lo largo de la historia de la tauromaquia, han sido
muchos los que fatalmente se sumergieron. Y es que nada
hay menos eficaz, a la larga, como él ya se está dando
cuenta –mucho más su hermano Francisco-, que sacar en
principio las cosas de quicio, y nada tiene que ver esta
apreciación con el porvenir que en el toreo a Cayetano
aguarda. Podrá ser o no un gran torero; eso lo ha de
decir el tiempo. Y en este espacio, después, está toda
la clave del caso Cayetano y sus continuas
cornadas.
Y es que el diestro no se ha detenido
a reflexionar que toda gestación tiene sus períodos
normales, especialmente en la profesión de torero.
Etapas determinadas que no pueden quemarse porque sí,
alegremente. Se corre el riesgo de forzar una evolución
que vale tanto como destruirla. ¿Nadie ha tenido la
valentía de decírselo? Y en eso estás, no ya tan joven
diestro. Es decir, en eso se ha estado; de una manera,
para nuestro juicio, errónea y muy perjudicial para él,
de ahí el evidente desasosiego de su hermano.
Cayetano, hoy por hoy, con un instinto de torero un poco
aprendido en los libros, o por directrices ejecutivas,
no está puesto para resistir la prueba de varias
corridas seguidas. Sencillamente porque no está en
condiciones de hacer una carrera contra reloj. Porque no
puede estarlo. Porque en eso del toreo hay bastante más
que un valor primario y unas nociones preliminares del
toreo; porque habrá que recordar aquella frase clásica
de: Viene el toro, te quitas tu; no te quitas tu, te
quita el toro… aunque ésta frase se la pasa José Tomás
por la taleguilla. Todo esto es ponerse un poco fuera de
la realidad del caso. A Cayetano, para echar sobre él
una responsabilidad tremenda, que le abruma, se le ha
pasado de propaganda. ¡Cuidado! La propaganda es un arma
de doble filo, la mayoría de las veces
extraordinariamente peligrosa.
Sin descender a
detalles, digamos que muchas tardes, allá donde toree
son muchas las que decepciona, por el abismo entre lo
que de él se propaga y la realidad de su toreo sin
recursos. No en cuanto a él mismo, que algunas cosas
hace de buen torero, porque quiera que, no lo trae en la
sangre, sino en cuanto al desequilibrio entre lo que se
prometió y lo conseguido después. Lo que Cayetano pueda
ser nadie sería capaz de decirlo. Resultaría aventurado
profetizar –todas las profecías son aventuradas- en pro
o en contra. En lo que últimamente le hemos visto
–terribles y explicables vacilaciones- no ha existido
ningún fundamento serio que autorice una propaganda
arrolladora e hiperbólica, porque él será el único
perdedor.
.Carlos
V. Serrano
11 Septiembre 2008
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