Se
han lidiado seis erales y un añojo de la ganadería
de Santiago Domecq, nobles pero justos de fuerzas.
ALUMNOS:
-José Mª Copano (Escuela de Jerez), dos
orejas.
-Solano
González (Escuela de Córdoba), saludos.
-José Caraballo (Escuela de Chiclana), una
oreja.
-Oliva Soto (Escuela de Camas), una oreja.
-Pepe Moral (Escuela de Sevilla), ovación.
-Miguel Raya (Escuela de Écija), dos orejas y
rabo.
-Miguel Ángel Delgado (Escuela de Écija), dos orejas.
INCIDENCIAS: Más
de media plaza. Cuarta y última novillada del V
Encuentro Andaluz de Escuelas de Tauromaquia. Plaza de Jaén.
Los dos
representantes de la Escuela de Tauromaquia de Écija,
Miguel
Raya
y, sobre todo, el adolescente Miguel
Ángel Delgado,
fueron los dos grandes protagonistas de la novillada de
clausura del V Encuentro Andaluz de Escuelas de
Tauromaquia celebrado en Jaén durante este fin de semana,
bajo el patrocinio de la Junta de Andalucía. Todo un éxito
las cuatro novilladas y sobre todo esta última, con unos
chavales muy preparados y con unos tendidos que daban
gusto ver, llenos en más de su mitad con padres y sus
hijos, jóvenes y adolescentes que vibraron y se
divirtieron de lo lindo. Una alegría para la Fiesta y un
gran rayo de esperanza que demuestra que cuando las cosas
se hacen muy bien, la Fiesta de los toros interesa a
todos, inclusos al sector más joven.
El impacto de la novillada llegó en el último de la
tarde. El niño Miguel
Ángel Delgado,
de apenas 14 años, al que acertadísimamente incluyeron
en esta novillada final del Encuentro, toreó un añojo de
Santiago Domecq. Sin barba, sin ni siquiera los signos
externos de la pubertad adolescente, este alumno de Écija
fue el suceso del festejo y a buen seguro será un suceso
para la Fiesta en los próximos años. Sin duda se trata
del nuevo 'juli' sevillano.
Aunque
apenas asoma los ojos por encima de las tablas, ya tiene
el toreo en sus venas, porque ha nacido torero. Tiene una
naturalidad innata para hacer el toreo. Tiene cabeza, sabe
dar los toques precisos, templar, alargar la embestida,
improvisar, valor a prueba de volteretas y buen gusto. Uno
de esos toreros que de pequeño se ve clarísimo que tiene
que ser un torero importantísimo. Comenzó toreando con
el capote de rodillas auténticos lances, rematando con
una larga a una mano de forma primorosa. La faena fue un
compendio de naturalidad y espontaneidad. Sin prisas, sin
nervios... sin una gota de sudor. Se fue a los medios y
citó de lejos al añojito. Aguantó, le cambió el viaje
por la espalda, pero no le obedeció y se llevó un
volteretón de época. Medio grogui se fue de nuevo a los
medios muy tranquilo, sin alaracas, sin vender nada. Lo
citó, le volvió a aguantar, le cambió el viaje y esta
vez sí pasó. Ligó con uno de pecho y otra vez uno
cambiado por la espalda aún más ajustado. Después, muletazos
por los dos pitones con templanza y suavidad. Una
exquisitez. Improvisó, se adornó. Una figura en
miniatura, un torero importante seguro para la temporada
2008 en adelante. Con la espada, lógico, no estuvo tan
acertado. El presidente sacó los dos pañuelos a la vez y
la gente, como loca ante el prodigio de niño-torero que
acababa de ver, salía de la plaza dando muletazos y
jugando los niños al toro.
El
otro triunfador de la novillada fue otro astigitano, Miguel
Raya.
Puso banderillas, invitando a su compañero José
Caraballo.
Faena de mucha entrega, extensa y muy variada, con
excelente toreo en algunos momentos. La emoción fue el
principal argumento de su faena y la entrega máxima.
El jerezano José
Mª Copano
cortó dos orejas en el primero del festejo. Destacó una
excelente tanda al natural, larga, ligada y templada,
terminando ya la faena. José
Caraballo
está muy puesto. Tanto que está más que preparado para
torear con picadores. Tiene garra y está sobrado.
Variado, valiente y toreando muy bien a un eral justo de
fuerzas.
Oliva
Soto,
de la Escuela de Camas, tiene buen gusto y toreó con
detalles de la escuela sevillana. El sevillano Pepe
Moral
se llevó una monumental paliza al ser volteado muy fuerte
en el quite que hizo al toro de su compañero anterior.
Toreó muy bien pese a su espigada altura. Con el capote
destacó un quite que debe ser nuevo, unas lopecinas por
faroles. En la muleta bajó la mano y corrió bien la muñeca,
pero con la espada perdió los trofeos.
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