
Toros en El Puerto
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El sueño de
muchos aficionados de
Puerto Real, de contar
con ese monumento de su
célebre torero, uno de
los más grandes del
siglo XIX, comienza a
ser un hecho real. Tras
la presentación citada,
el brindis se celebró en
la calle de la Feria a
nombre de Gaviño. Qué
hermoso resulta a todas
luces este loable
empeño, protagonizado
por los taurinos de
“hueso colorado” de una
ciudad, por rescatar la
memoria histórica de una
figura que les pertenece
por derecho. Es un
ejemplo que debiera
cundir para que se
alimente el orgullo de
nuestro pasado, evocando
a figuras que nos
proyecten hacia el
futuro…
En 1854 publicó en La Habana don José Corrales Mateos una biografía de Gaviño, y en ella decía: «... era un torero de genio que ejecutaba las suertes según las circunstancias en que se encontraba; de corazón sereno y de una gracia singular. Conocedor del toreo de Juan León y de otros contemporáneos, no se vicio en cuanto al arte, conservando, en medio de toreros extravagantes, el sello de lidiador andaluz, así en el método de torear como en el vestir.» El (31-01-1886) se celebró en Texcoco (México) una corrida con motivo de sus ferias, y Bernardo Gaviño fue matador contratado, presentándose con la mediocre cuadrilla que le acompañaba. Dice al respecto Recortes: «La lidia del primer toro se llevó sin contratiempo alguno, y Gaviño mató al bicho de un mete y saca igual a los que había dado en sus juveniles años. En el segundo, una marimacho que intentó banderillear, fue enganchada por las res y herida, aunque no de gravedad, matando a este toro el segundo espada, José de la Luz Gavidia. En tercer lugar salió por la puerta de chiqueros un toro negro zaino, meleno, bien encornado y de pocas libras, perteneciente a la ganadería de Ayala. El toro resultó bravo, tomó ocho puyazos, matando dos caballos, pasando a banderillas con mucho poder y ligereza de patas. El viejo Gaviño estaba contentísimo y hacía elogios de la nerviosidad del burel. Tocaron a matar, y el diestro de Puerto Real, que vestía terno negro, con adornos de seda negra, armó la muleta y se dispuso a estoquear aquel toro, que había sido por su temperamento el terror de la cuadrilla.
Pues, bien, conocida ya la trayectoria de Bernardo Gaviño Rueda, que hasta hace muy poco tiempo era un personaje desconocido, llegó de México a El Puerto de Santa María, nuestro colaborador Juan Zaldívar Ortega, curiosamente nacido también en Puerto Real un 20 de agosto, con noticias frescas sobre la vida profesional de su paisano en México. La Tertulia “Cambio de Tercio”, de Puerto Real, que con tanto éxito camina de la mano de D. Juan Manuel García Candón, invitó al doctor en Veterinaria, Juan Zaldívar, a dar una conferencia en su ciudad natal, de la que se publicó un opúsculo, titulado: “Un Matador de Toros Septuagenario: Bernardo Gaviño Rueda”. Posteriormente volvió a dar una segunda charla sobre Gabiño y a estas alturas existe en la imprenta una segunda publicación, a la espera del Prólogo. La portada llevará el boceto del Monumento y se presentará en la Feria de Puerto Real de 2008.
4 junio 2007 |
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