Noticias |
![]() ![]() ![]() |

Álvaro :Lorenzo
Oreja para Lorenzo, que se cierra la puerta grande con la espada en Arnedo
28 Septiembre 2015Arnedo. Novillos de El Freixo, bien presentados y de variado comportamiento. Los mejores, el encastado tercero y el enclasado cuarto. Noble y a menos el primero; flojos, segundo y sexto; y sin fijeza y muy deslucido, el quinto. La plaza registró un tercio de entrada en los tendidos.
Álvaro Lorenzo, oreja y vuelta al ruedo tras aviso.
Ginés Marín, silencio y silencio.
Daniel Menes, ovación tras aviso y silencio.
Al romper el paseíllo, Álvaro Lorenzo y Ginés Marín saludaron una ovación por ser los triunfadores de las dos últimas ediciones del certamen Zapato de Oro. Ambos novilleros invitaron al tercer espada, Daniel Menes, a compartir los aplausos del respetable.
El novillero Álvaro Lorenzo hizo lo más destacado del segunda novillada del certamen del Zapato de Oro de Arnedo (La Rioja), donde cortó una oreja de su primer utrero, aunque acabaría cerrándose la puerta grande por marrar con la espada una importante faena al cuarto.
ÁLVARO LORENZO, OFICIO Y TORERÍA
Álvaro Lorenzo se mostró muy variado y vistoso con el capote ante su primero, cuya faena brindó al público, y ya desde la primera tanda se vio que anda muy torero y muy puesto. Se le nota el oficio y, aunque el novillo fue a menos, él se sobrepone con mucha torería, tirando del astado para mostrarse por encima de su condición. Manoletinas finales, gran estocada y primera oreja de la tarde.
El cuarto tuvo un emotivo brindis a Diego Urdiales, y, al compás del pasodoble dedicado al propio torero riojano, Lorenzo llevó a cabo una faena de mucha suavidad, mucho temple y muy buen trato sobre ambas manos ante un novillo de mucha clase, y al que cuaja magníficamente bien al natural, arrastrando media muleta por el albero para torear con hondura, empaque, reunión y mucho gusto.
Un final por luquecinas puso ambiente de frenesí, pero el fallo con el descabello hizo que todo se fuera al traste, teniendo que conformarse con una vuelta al ruedo.
Ginés Marín manejó el percal con gusto en su primero, un novillo con muy poquito gas y de cortas embestidas, al que toreó con elegancia aunque sin poder entrar en profundidades.
El quinto fue un novillo sin ninguna fijeza, con tendencia siempre a buscar la huida, y con el que Ginés Marín trató de sujetarlo por todos los medios, aunque sin lograr el lucimiento requerido dentro de una labor discontinua y salpicada con algún detalle suelto.
Daniel Menes llevó a cabo una dispuesta faena a su encastado primero, al que ligó series de muletazos dentro de un conjunto en el que también se embarulló por momentos. El mal uso de la espada dejó todo en una ovación con saludos.
Cerró plaza un novillo muy medido de fuerzas, que quedó casi visto para sentencia tras cobrarse un volatín en el primer tercio. De nuevo se vio a un Menes muy voluntarioso pero sin brillo
EFE
Noticias


Tuenti
Enviar a un amigo




Subir