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Solo vuelta para El Cid en aburrida tarde

Solo vuelta para El Cid en aburrida tarde

21 Abril 2010

Sevilla.. Decimotercer festejo de Feria Con lleno de No Hay Billetes se lidiado toros de EEl Puerto de San Lorenzo, primero como sobrero del mismo hierro y otro en cuarto lugar, también sobrero de Toros de La Plata, bien presentados bajos de fuerza y de bravura.

Enrique Ponce, silencio y silencio tras avisos
Manuel Jesús El Cid, ovación y vuelta tras petición
Alejandro Talavante, ovación con saludos y silencio
 



FICHA DEL FESTEJO


La Maestranza, 13ª festejo de Feria de Abril. Lleno.
Cuatro toros de Puerto de San Lorenzo, el primero lidiado como sobrero; uno, el quinto, de La Ventana del Puerto; y el cuarto, lidiado como sobrero, de Toros de la Plata. Desiguales de presencia, mansos y descastados. Destacaron el segundo y quinto por nobleza. El tercero fue manejable.
Enrique Ponce, de grana y oro. Silencio y silencio tras aviso.
Manuel Jesús El Cid, de tabaco y oro. Silencio y vuelta al ruedo.
Alejandro Talavante, de lila y oro. Saludos y silencio.
Incidencias: Llovió en el transcurso de la corrida.
 

CRÓNICA DEL FESTEJO



El Cid bajando la mano

Fue revelador el esfuerzo de El Cid. El afán por recuperar su sitio -y su ánimo- provocó en la plaza un efecto a favor del torero que se hizo notar de inmediato. Quizá el resultado no fue el habitual en el toreo de Manuel, pero la entrega total y absoluta en la faena al encastado quinto sí fue digna de encomio. El Cid quiso adaptarse a las vibrantes embestidas del toro de Lorenzo Fraile como el vestido al cuerpo del torero. Salir airoso de un trasteo que olió a denuedo. La conquista y el orgullo buscaban desesperadamente el sitio perdido, el valor subía puntos en su escala, la mente mandaba órdenes a los músculos de unas piernas que aún no obedecían. El Cid buscó verdades. No todas las encontró. Pero sí tomó impulso para salir de la oscuridad y ver un poco de luz.

Aunque sólo haya sido por empeño ya mereció la pena verle mostrar su toreo, aquél de mano baja y pulso firme, éste de hoy visto y sentido en muy escasos momentos cargados de emotividad. Esta vez quiso hacerlo y adaptarlo a sus formas aún distantes del sosiego necesario para atemperar embestidas y aminorar el pulso en una muleta todavía sin templar. Lo consiguió sólo para demostrarse así mismo que está dispuesto. Muy dispuesto a seguir y conseguir objetivos.

Los toros salmantinos de Lorenzo Fraile han mostrado una alarmante falta de casta. Han manseado y han provocado con su comportamiento un festejo largo y aburrido. Desiguales en presentación, anovillados unos y altos, feos y desproporcionados otros.

Fue El Cid quien sorteó los más nobles e interesantes, aunque de comportamiento dispar. Mientras el segundo embistió con prontitud en el inicio de los primeros compases de faena, el encastado quinto lo hizo con brusquedad. El sevillano de Salteras se asentó con su primero en un inicio de faena vibrante donde el natural sobresalió del conjunto de un trasteo que no llegó a calar. Mejor fue la faena al quinto, el único lidiado del hierro de La Ventana del Puerto. A este lo toreó con tandas de dos y tres muletazos, con denodado esfuerzo por estar firme y asentado, deseoso de provocar en el público la emoción de su toreo. Lo mejor lo hizo con la izquierda, bajó la mano y trazó no más de dos naturales y el de pecho con sus características formas. Faena con intermitencias que rubricó con la espada en perfecta ejecución. El público le ovacionó con fuerza obligándole a dar una vuelta al ruedo que el torero agradeció emocionado.

Y poco más. Casi nada. Porque aunque Alejandro Talavante le trazó los mejores naturales de la tarde al manso y aquerenciado tercero, muy valorados por el público, su toreo despegado no alcanzó suficiente nota. Al flojo y descastado sexto lo que le hizo no pasó de anodino. Y vulgar. A ambos los pinchó.

La capacidad de Enrique Ponce para solventar las dificultades que le plantea la lidia, a estas alturas, nadie la pone en duda. Sin embargo hoy sorprendió mostrándose incapaz de resolver las que le provocó un manso, alto y basto de Toros de la Plata lidiado como sobrero en cuarto lugar. Ponce, que no consiguió sujetarlo en el engaño para darle un solo pase, terminó desquiciado tras mostrar con gestos y aspavientos la imposibilidad de matar. Feos espadazos, bajos y atravesados, fueron cayendo uno detrás de otro sin que el diestro de Chivas acertara, de puntillas, a verle la cruz al toro. Al inválido y manso primero lidiado como sobrero, tras ser devuelto por flojo el titular, los intentos por robarle un pase fueron baldíos. Ponce se va de la feria como vino, sin hacer ruido.  

    Manuel Viera-sevillataurina.com

Así lo vio la prensa

El País: La grandeza del perdedor, por Antonio Lorca

ABC: ¿Toros comprados en los chinos?, por Andrés Amorós

Diario de Sevilla: Sevilla arropa a El Cid, por Luis Nieto

El Correo de Andalucía: Salamanca abre sucursal, por Álvaro R. del Moral

La Razón: Sevilla se da a El Cid, por Patricia Navarro.


 

 



 






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