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Solo dos ovaciones para El Fandi

Solo dos ovaciones para El Fandi

24 Abril 2010

Sevilla.. Decimosexto festejo de Feria . Se han lidiado cinco toros de Torrestrella, aceptablemente presentados y uno, como sobrero en quinto lugar, de Toros de La Plata, muy parado.
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El Cordobés, silencio en ambos
Rivera Ordóñez, silencio en ambos y
El Fandi, ovación y ovación.
 



FICHA DEL FESTEJO


La Maestranza. 16º festejo de Feria de Abril. Lleno de 'no hay billetes'.
Toros de Torrestrella y uno, el quinto, de Toros de la Plata lidiado como sobrero. Desiguales de presencia, nobles y sin demasiadas complicaciones. Destacó el primero y cuarto, por nobleza y clase. Y el sexto por encastado.
Manuel Días El Cordobés, de nazareno y oro. Silencio y silencio.
Rivera Ordóñez, de berenjena y oro. Silencio y silencio.
David Fandila El Fandi, de azul y oro. Ovación y ovación tras aviso.
 

CRÓNICA DEL FESTEJO


La imagen que en la plaza ofrece David Fandila El Fandi es la de un torero relativamente fácil de encasillar. De ahí que muchos tengan la falsa seguridad de conocerlo bien, o la sensación de que más allá de sus banderillas hay poco más que merezca la pena conocer. Y no es así. El granadino es un torero con mucho oficio, que sabe lo que hace, y lo hace bien. Hoy lo hizo mejor con los engaños que con las banderillas. Y aunque confirmó una vez más su perfecta sintonía con el público, su espectacular tercio mantuvo la fastuosidad pero no la autenticidad.


David Fandila"El Fandi"

Sin embargo, resalta sobremanera la importancia de una faena que, sin asomo de almibaramiento, fue demostrativa de que El Fandi tiene toreo. Es más: auguro que todavía le queda por mostrar lo mejor. El granadino se movió con enorme habilidad con el sexto “torrestrella”, un toro con empuje en la muleta aunque sin demasiada clase en las embestidas. Fandila lo toreó despacio con el capote, fue espléndido, aunque demasiado fallón, con los palos, e imprimió temple a un trasteo con altibajos de fondo y forma pero siempre moderado y valiente.

Sin duda alguna, a la chita callando, El Fandi, hizo suya la tarde. Porque con el tercero, encastado y complicado, supo también resolver las dificultades de las embestidas plantándole cara sin tapujos. Mejor o peor, los muletazos a media altura compusieron una faena con aguante y sin caer en falsos victicismos para la galería. Aquí, también la espectacularidad del tercio de banderillas le ganó a la pureza de clavar. En ambos le ovacionaron pese a no estar certero con la espada.

Manuel Díaz El Cordobés es uno de esos toreros que los puristas “odian” con toda su alma. Para empezar se le achaca la banalidad de sus formas y un mecanismo tan extremo para contagiar a la gente que debería darle vergüenza. Y además no se le considera absolutamente ortodoxo. Da lo mismo, el sigue siendo tan sugerente como puede serlo el mejor figura. Y es que en el toreo, a veces agresivo, de El Cordobés se esconden unas maneras de realizarlo que gustan a ese otro público que lo aclama y se divierte. Como uno lo que admira de este torero es su poder de comunicación con su público, no me molesta, sino que más bien se agradece que no engañe a nadie. Y Manuel Díaz no lo hace.

No lo hizo hoy con una gente alegre y festiva, dispuesta al divertimento sin la más mínima exigencia, y aplaudiéndole como si de un ídolo se tratara. Y allí se fue, al amparo de la solanera, a trazar muletazos en tandas muy cortas, limpios algunos, por afuera muchos, y despegados todos. Así lo hizo con el noble primero que acudía y acudía a la muleta sin maldad. Y también al serio y astifino cuarto, noble y con son en las embestidas. Tras los obligados y exagerados desplantes mató con brevedad. 

De nula seducción fue el toreo que mostró Rivera Ordóñez al soso y noble segundo. Fue una faena desvirtuada, sin ligazón, que parecía contrahecha desde el hotel, y basada en el escaparate de la modernidad y de la banalidad. Abusó del pico y del medio pase para mostrar unas formas demasiado estandarizadas. Con el complicado y rajado quinto, un sobrero de Toros de la Plata, lució en banderillas con naturalidad y estilo, sin prescindir de un valor que utilizó para reivindicarse en este tercio. Los intentos de faena resultaron nulos ante la flojedad de un animal que acusó el enorme costalazo que sufrió en el primer tercio de la lidia. El toro terminó echándose dificultándole la última suerte al torero nacido en Madrid.   


    Manuel Viera-sevillataurina.com





 






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