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Solitaria vuelta para Larios
26 Septiembre 2010Madrid. . Última del Certamen Ocho Naciones. Con un tercio de entrada se lidian novillos de Hermanos Lozano, bien presentados y desigual en la presentación y juego,
Manuel Larios, silencio y vuelta al ruedo tras leve petición;
Santiago Naranjo, ovación y silencio tras aviso y
Pablo Belando, silencio tras dos avisos y silencio.
Se ha desmonterado Andrés Becerra tras banderillear al tercero. Al término del paseíllo se ha guardado un minuto de silencio por el XXVI aniversario de la muerte de Paquirri.
Novillos de Lozano Hermanos, bien presentados, broncos y con genio, complicados en conjunto. El mejor, el cuarto; el tercero "medio se dejó" por el pitón izquierdo; y el sexto, manso, el más deslucido.
Manuel Larios: media tendida y otra media (silencio); y estocada (vuelta tras petición).
Santiago Naranjo: metisaca en los blandos y estocada que escupe (ovación); y dos estocadas y cuatro descabellos (silencio tras aviso).
Pablo Belando: cuatro pinchazos y dos descabellos (silencio tras dos avisos); tres pinchazos y bajonazo (silencio).
Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio por el vigésimo sexto aniversario de la muerte de Francisco Rivera "Paquirri" en la localidad cordobesa de Pozoblanco.
En cuadrillas, Andrés Becerra, saludó en el tercero.
La plaza tuvo un cuarto de entrada en tarde agradable
NARANJO, POR MUY BUEN CAMINO
El nombre más destacado de la tarde, por la firmeza y el arrojo que puso en todo momento, fue el colombiano Santiago Naranjo, al que se le vio puesto y asentado, con el oficio bien aprendido.
Con su primero, novillo rebrincado y protestón, se lució ya con el capote en un quite por delantales. En la muleta supo Naranjo tocarle las teclas adecuadas al novillo a base de buena colocación y arrestos para robarle meritorios muletazos.
Naranjo "tragó" lo suyo, como se dice en la jerga, y tan sólo tuvo el borrón de dos desarmes, pero en el conjunto de la faena aprobó más que de sobra el torero, que falló también en la suerte suprema.
Y más de lo mismo en el quinto. Idéntica actitud y disposición, muy de verdad Naranjo, que tiró de raza para arrancar muletazos de trazo muy firme a un toro que se defendía echando la cara arriba, y sin terminar de pasar.
Pero con la espada es otro cantar. Es lo único que debe pulir Naranjo, pues en cuanto a formas toreras ha convencido, y mucho.
Pero un torero sin espada, ya se sabe, no puede llegar nunca a nada.
Protagonista también en la tarde, Manuel Larios, que dejó interesantes pinceladas en el toreo al natural en su primero, aunque sin llegar a estructurar faena frente a un novillo muy bronco con el que no pudo entrar en profundidades.
Pero el cuarto, si. Buen novillo de Lozano Hermanos, encastado, con mucha movilidad, humillando y con codicia. Esta vez Larios se pudo desquitar con un toreo asentado y de mano baja, mejor con la mano diestra. No obstante a la faena le faltó algo más de chispa por parte del novillero, que no siempre acertó a llevarlo (al animal) con limpieza.
Mató a la primera y hubo hasta pañuelos en la petición, sin embargo, insuficientes para cortar la oreja. Tuvo que conformarse con una vuelta al ruedo. La ovación de gala fue para el novillo en el arrastre.
Belando no se acopló con su primero, con el que lo intentó por el pitón izquierdo en dos tandas con cierto decoro, perdiéndole pasos al animal, dentro de un conjunto al que le faltó limpieza y mayor conjunción. Además estuvo muy fallón con los aceros, dando tiempo a que sonaran dos avisos, y a puntito estuvo que le dieran el tercero.
Con el manso sexto, faena anodina y sin historia de un Belando desconfiado y frío.
EFE
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