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Firmeza de Perera para "arrancar" una oreja a cada toro de su lote en Bilbao

Miguel A. Perera

Firmeza de Perera para "arrancar" una oreja a cada toro de su lote en Bilbao

25 Agosto 2012

Bilbao. Toros de Alcurrucén, bien presentados pero desrazados y deslucidos. La excepción vino del segundo y el quinto, aunque en ambos fue más mérito del torero al exprimirlos a base de mucha firmeza.

Enrique Ponce: casi entera caída con derrame (silencio); y estocada caída (ovación).

Miguel Ángel Perera: estocada fulminante (oreja); y estocada ligeramente atravesada (oreja).

Iván Fandiño: estocada ligeramente contraria y cuatro descabellos (ovación tras aviso); y estocada (silencio).


 



PODERÍO E IDEAS CLARAS

No aportaron nada los toros, el principal hándicap que tuvieron los toreros. Una corrida que aparentaba mucho más de lo que en realidad fue. En tipo, pero completamente vacía.

Precisamente por eso hay que justificar a los toreros, y todavía más el triunfo de Perera en los dos de su lote. Menudo estuvo el extremeño de firme y capaz para arrancar la oreja a cada uno de sus toros.

En su primero, que blandeó mucho en el primer tercio, con caídas constantes al ir y salir del caballo, Perera construyó faena a base de apuntalar primero al animal a base de temple para dar fuerza donde no había.

La faena tuvo muy buen rumbo desde los inicios, siempre a más, por el lado derecho. Muletazos largos y muy sentidos. Incluso algunos al natural tuvieron muy buena expresión. El toro a menos, sin embargo, Perera acertó a mantener el buen tono del trasteo. La estocada, fulminante, fue decisiva para cortar la oreja.

El quinto tampoco dio facilidades. Frenado de capote y a menos también en la muleta. Fue muy bueno otra vez el arranque de faena, muy asentado el torero en los cambios por detrás. Y muy importante lo que se conoce por toreo fundamental, enganchando al astado por delante y llevándole muy toreado hasta el final.

El toro, que aportó muy poco, se agotó antes de tiempo. El mérito de Perera fue mantener el ritmo inicial a pesar de un par de inoportunos enganchones. Cayó otra oreja por firmeza y poderío, porque Perera toreó valiente y con las ideas muy claras.

Para hacerse una idea de las pocas facilidades que dio la corrida, basta tener en cuenta que Ponce no resolvió en ninguno de sus dos toros.

Sueltecito en los capotes el que abrió plaza, fue también muy remiso y parado en la muleta. Y si se tragó algún muletazo que otro fue de uno en uno, con la cara alta y muy distraído. Para dejar clara su mala condición terminó huyendo de su propia sombra. Toro pitado en el arrastre mientras se hizo el silencio para el torero.

Y pitado también el cuarto, más que parado, paradísimo. Ponce no pasó de un simple tanteo, puesto que no había nada que hacer.

El primero de Fandiño fue algo revoltosillo, expresión de mansedumbre, ya que se fue suelto en los dos encuentros con el caballo y tampoco quiso saber nada en el último tercio. Fandiño le aguantó mucho en un trasteo intermitente que no fue a ninguna parte.

El sexto, el menos toro del envío, muy estrecho y reunido, lavado de cara, fue tan poquita cosa por dentro como aparentaba por fuera. Toro incierto, que se tragó los pases de uno en uno, pero que al segundo ya protestaba con cierta violencia. No hubo forma con él, ni a pesar de lo que le "tragó" Fandiño. EFE



 






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