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«El Fundi se despide dignamente»

El Cid brinda a El Fundi en su despedida de Madrid

«El Fundi se despide dignamente»

05 Octubre 2012

Madrid. 2ª del abono de Otoño. Tres cuartos largos, Templado, casi veraniego Seis toros de Puerto de San Lorenzo (Lorenzo Fraile), de excelentes hechuras, impecable presentación y serio cuajo. De muy buena nota el segundo. De bravo carácter el sexto. No se emplearon primero ni cuarto. El tercero quiso rajarse y casi. Manejable un quinto mermado por una pelea con un caballo derribado.

El Fundi, que se despedía, de escarlata y negro, silencio y saludos.
El Cid, de rosa y oro, saludos tras un aviso y silencio tras un aviso.
Daniel Luque, de rosa y oro, silencio en los dos.


 



La despedida de El Fundi, torero singular. Completo: lidiador poderoso, pero también capaz de templarse en los estilos clásicos, y de seguro repertorio; banderillero de pies y encaje buenos, y de historia no magra porque, antes de dejar de parear, les puso reunidas banderillas a más de cien toros de Miura, por citar una cifra apabullante, y solo una entre tantas; muletero de carácter, forjado en el toro de pelea, pero capaz también de muchas sutilezas; estoqueador excelente.

Y, en fin, una carrera taurina tan singular como su propio perfil de torero: edad, 45 años, veinticinco de ellos como matador alternativa, y seis más de rodaje con erales, añojos, y utreros; el ratón indomable de una terna –Bote, Joselito y El Fundi- que dejó huella y marca de prestigio en la Escuela de Tauromaquia de Madrid. Torero respetado por tirios y troyanos, admirado y querido por sus pares, héroe inmaculado del torismo francés, pero tenido en Sevilla por torero de caro fondo.

Y, sin embargo, nadie dirá que haya sido profeta en su tierra porque le costó entrar en Madrid tanto como al que más y en Madrid ha sido donde más se le han regateado méritos: con un toro de Puerto de San Lorenzo, con aquel feroz de Dolores Aguirre, con el más bravo pablorromero –ya Partido de Resina- que se haya jugado en Madrid en los últimos quince años. Larga carrera que tuvo, de arranque, una feliz faena con un toro de Sayalero y Bandrés –un cuvillo, se diría ahora- hace más de veinte años. La tarde en que, oreja en mano, El Fundi le dio intencionadamente la espalda al tendido 7 al pasar por delante de él en el remate de su primera vuelta al ruedo en Madrid. No se lo perdonaron. El genio independiente de El Fundi, su fondo, su afición y su resistencia. Voluntad para superar un año 2009 sembrado de graves percances que estuvieron a punto de acabar con su carrera antes de tiempo. Y con su vida también.

La temporada de 2008 fue la más brillante de su dilatada historia. Fue entonces cuando se hicieron transparentes sus mejores dimensiones: capa, muleta y espada. Una tarde fantástica en Barcelona, otra en Sevilla, su magisterio en Vic Fezensac, Arles, Ceret y Bayona. Etcétera. Y un final más digno que grato: el de este año 2012. En él, y solo el pasado mayo, la imprevista, inopinada anécdota de escuchar por primera y única vez en su vida los tres avisos. Un toro defensivo de Guardiola que se le puso imposible con el descabello. En tarde de aguacero y piso traicionero.

Esa iba a haber sido la tarde de la despedida. La empresa de Madrid reparó la afrenta. Ofrecieron a El Fundi una plaza buena en el abono de Otoño. La corrida del Puerto, que fue una imponente corrida de toros. El primero de los dos que mató El Fundi, un Cubilón de 610 kilos, uno de los de más hondo cuajo que hayan desfilado este año por las Ventas, si no el que más. Monumental, lustroso, badanudo. A pesar de su volumen, toro bien hecho. Manseó: probó, desparramó mucho la mirada, escarbó, hizo hilo, se acostó por las dos manos, se recostó contra el caballo de pica, se fue suelto de varas, pretendió refugiarse en tablas y, aunque noble, a la defensiva. Lo toreó bien El Fundi. Espléndidos los muletazos cambiados por delante para sacarse al toro hasta los medios, tragarle ahí sin arrugarse y pegarle pases tapados, templados, muy en serio. Y una estocada desprendida nada sencilla de cobrar.

Fría entonces la gente, que solo reaccionó, con cierta tibieza, tras el arrastre de un cuarto de corrida que, justo de fuerzas, frágil, sin mayor aliento, estuvo pidiendo la muerte enseguida. Sacaron a saludar al tercio a El Fundi, que se resistió lo indecible. Cuando El Cid volvió a sacarlo al tercio para brindarle con sincero gesto de afecto el quinto toro, la ovación –ahora sí- rompió con fuerza. También Daniel Luque le brindó entre coro de palmas el sexto toro.

La corrida del Puerto trajo un segundo toro de sobresaliente calidad –el son por la mano derecha, en el estilo Lisardo, fue insuperable, el toro planeaba-, y El Cid, que lo vio enseguida, se descaró con él en una faena de clásico concepto: distancia, tandas ligadas a engaño puesto, unidad de terrenos, logros redondos en muletazos sueltos de vertical encaje, temple tranquilo. Pero una faena de desigual, no lograda con la mano izquierda, más zumbante el toro por ahí, o más forzado. Ambiente roto en los pasajes redondos y desilusión cuando El Cid se atascó con la espada.

Tuvo buen aire en la muleta un sexto toro de tremendo cuajo –paso de cuerna, frentudo, rizoso, gran quilla- pero a Daniel Luque, tan fácil siempre, le costó tirar de él y tragarle en las dos bazas en que el toro le puso a prueba los nervios. Y, entonces, más el Luque del arrebato controlado que el verdaderamente suficiente. Protestado por claudicante, el tercer toro se puso a buscar las tablas cuando Luque quiso ponerse en serio. Seis lances de saludo a cámara lenta fueron la firma mejor del torero de Gerena en esta tarde de adiós de El Fundi. Frágil de manos el quinto, algo descaderado o lunanco, resistió más de lo calculado. Un derribo de caballo pasó factura. Pelea de El Cid de mucho afán, y casi cuerpo a cuerpo. Trabajo algo sufrido, muchas manchas de sangre en la taleguilla de un elegante terno rosa y oro.

Colpisa-Barquerito



 






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