
EL ADIOS DE UN AMIGO
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Nunca llegué a imaginar que un amigo se fuese tan pronto de nuestro lado, pero así es la vida, Dios se lleva a su lado a aquellas personas que verdaderamente le son útiles, como así lo ha sido durante su larga trayectoria profesional entre los humanos. Mi relación con él va mucha más allá que la propiamente taurina. Aunque era mayor que yo, tuve la suerte de relacionarme con él desde muy pequeño; vivíamos muy cerca lo que dio lugar a que estuviésemos mucho tiempo juntos, para que nos conociéramos y entendiésemos con tan solo mirarnos a los ojos. Tuve también la oportunidad de colaborar con él, durante muchos años, en las gestiones que tenía encomendadas en la empresa Canorea-Barrilaro, lo que me dio la oportunidad, aún más, de conocerle y comprobar la bondad, caballerosidad, profesionalidad y sobre todo su humanidad y dotes innatas para el trato hacia los demás. Se fue mi amigo Juan, sin esperarlo y sin avisar a nadie. Estuve con él los primeros días del pasado marzo, una vez más organizando y apoyando el festival de Apadeni y. en esa ocasión, la última que estuve con él, no me dijo que se iba, no lo encontré en disposición de emprender ese camino, que al parecer ya estaba organizando. Como siempre estaba pendiente de todos los detalles para que todo saliese bien, cuando ya tenia en su cartera el billete que le llevaría a emprender el viaje mas largo de su vida, el viaje hacia ese lugar divino que con todo merecimiento se ha ganado durante los 71 años que estuvo entre nosotros. Se fue pero deja entre nosotros una gran familia, que deben sentirse orgullosa de su progenitor. Su compañera de toda la vida Carmen y sus hijos, verán que le falta algo material, pero sentirán el calor de su espíritu que permanecerá en sus mentes durante toda la vida. Ahora posiblemente estará cambiando impresiones con sus inseparables Juan Martín y Antonio Gil sobre la marcha de la temporada taurina, y también con el hombre que durante más de 40 años le estuvo prestando su colaboración y, quizás estén organizando algún que otro festejo con las grandes figuras del toreo que tendrá a su alrededor. Amigo hasta siempre, ya no veré más a ese hombre nervioso cuando no podía complacer, por necesidades obvias, las peticiones que se le hacia, pero seguiré viendo en las caras de tus hijos, el fiel reflejo de un padre que supo inculcarles que la amistad, la comprensión, y la profesionalidad, esta muy por encima de cualquier valor material... Hasta siempre Juan Muñoz.
Carlos
V. Serrano
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