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Estamos en el último día del año y
entraremos al llamado año capicúo, el de
la suerte según dicen. Y a ella apelaremos para que el dichoso nos libre de
aquellos que destruyen con su pluma o sus teclas -según sea el caso- todo
esfuerzo por levantar nuestra fiesta. Cuidan mucho las formas, pero
descuidan el fondo, que es donde encontramos la esencia de las cosas.
Destruye que reinarás parece ser la consigna. Qué otra cosa puede uno pensar
cuando se topa con escritos falaces y mezquinos que no encuentran más
horizonte que el de la justificación por los propios y pequeños intereses de
un escribidor. Con asombro y perplejidad me tope con esta frase en una noche
de lectura: "EN REALIDAD, LA REFORMA AGRARIA RESULTÓ POSITIVA PARA LA
FIESTA" En trance de dormir me encontraba, mas recuperé el sentido para
ver
si era capaz de encontrárselo a tamaña declaración que venía amparada por la
Biblia de los taurinos: el Cossío (les dejo el dato: versión 2000, tomo 4,
página 18).
Sustentan la sentencia el hecho de haberse lidiado por la década de los 70,
doce o catorce corridas en la feria de Lima, más que nunca se señala, y que
la ganadería nacional suministró sus productos a todas las ferias.
Otra vez forma y fondo. Se lidió más, sí. Pero como consecuencia de cruces y
esfuerzos de los PROPIETARIOS ORIGINALES que iniciaron sus ganaderías desde
1942 a 1950 y que las manejaron hasta 1969-1970, QUE FUE CUANDO LES FUERON
ARREBATADAS, QUITADAS; ROBADAS (llámelo como quiera).
Por otro lado, estando las ganaderías en manos de los adjudicatarios el
esplendor no duró ni una década completa. Esto es por los 80, donde si bien
hubo triunfos de ganaderías peruanas, la década estuvo salpicada por años
desiertos y otros con triunfos de extranjeros. Entonces, de qué nos sirvió
lidiar más si quienes tuvieron la responsabilidad de conducir las ganaderías
confiscadas no fueron capaces de mantenerlas en el nivel que las recibieron,
con el esfuerzo y dinero de sus originales propietarios????
Con la citada y nefasta reforma, las ahora emblemáticas ganaderías fueron
diezmadas y desmembradas unas; y entregadas o adjudicadas otras. Recordemos:
Yéncala se convirtió en cooperativa y luego se extinguió. La Viña fue
desarticulándose con el tiempo. Salamanca, en manos de la CAP Cartavio,
terminó sin triunfos, venida a menos y hace poco vendida a la familia
Sánchez Paredes. Las Salinas y Gallese se extinguieron después de su
confiscación. En la SAIS El Triunfo cayeron Chuquizongo y La Huaca. La
primera, desmembrada; parte de la otra, más el hierro, fue adquirida por el
Dr. Ayaipoma, y casi no lidia en el interior. La SAIS La Pauca, asesorada
por el Ing. Bartolomé Puiggrós, concentró -en cantidad y calidad por
procedencia- más hierros: Huando, La Pauca, El Pinar y Jaral del Monte.
Actualmente casi no lidian en el interior del país.
Pero hay más: el Cossío también dice que en 1982 el nuevo gobierno
constitucional promulga la ley de Promoción y Desarrollo Agrario
sucediéndose invasiones de campesinos en las cooperativas y SAIS, y asaltos
terroristas que diezman la ganadería de bravo y cita como las más conocidas,
sin aclarar si lidian o no, a Huando (propietarios: Bartolomé Puiggrós y don
Manuel Moya); Checayani (propietario: Umfredo Macedo Ruíz); Chuquizongo
(propietario: don Vicente González Orbegoso); La Huaca (propietario: don
Marcial Ayaipoma) y La Viña (propietaria: doña Tomasa Montero).
A fuerza de ser rigurosos con la información, me pregunto: ¿son estas
ganaderías las únicas que existen en nuestro país? ¿SE AJUSTA A LA VERDAD LA
INFORMACION QUE SE ENTREGA AL MUNDO TAURINO? ¡Juzgue usted, amigo lector!
Nota: Las citas a las que se refiere este artículo de Magaly -publicadas en
la referida edición del Cossío- son colaboraciones al citado volumen de
parte del Ing. Bartolomé Puiggrós Planas, actual cronista de El Comercio,
asesor de los reformadores durante la confiscación. Me permito este
comentario adicional por considerarlo de interés para los lectores (R.
Aramburú)
MAGALY ZAPATA DE CÁCERES
mzapata@qnet.com.pe
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