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PAQUIRO DOSCIENTOS AÑOS DESPUÉS |
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17/01/05
F. Orgambides - Diario de Cádiz
17-01-05. |
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Sobre sus creencias políticas podemos afirmar que no fue carlista en base a un expediente judicial que el aficionado y farmacéutico chiclanero Cayetano Velázquez trasladó al también chiclanero Guillermo Autrán. De ese expediente obtenemos veraces noticias sobre aspectos ajenos a los ruedos del toreros chiclanero. Fue en 1834. Paquiro ya comenzaba a erigirse en la leyenda que fue. Muerto Fernando VII en 1833, el país estaba dividido entre los partidarios de Isabel II y su madre, la reina gobernadora y los carlistas, seguidores del hermano del monarca como pretendiente del trono. Era el enfrentamiento entre las dos españas del XIX: los isabelinos eran liberales y los carlistas eran absolutistas. Enfrentamiento duro por ser armado, era la guerra carlista que duró siete años. En abril de 1834 circuló en el Madrid liberal que Paquiro simpatizaba con los carlistas y que incluso había militado en los tiroteos de las partidas absolutistas. La verdad es que Montes había pasado el invierno en Chiclana, localidad que tan solo había abandonado para torear las corridas de Pascua de Resurrección en Sevilla, donde por cierto aún no se había inventado la Feria de Abril. Paquiro llega a Madrid a fines de abril y se encuentra con el rumor. En aquellos días, en un Madrid en pleno fervor isabelino a donde llegaban con espanto las fechorías de las partidas carlistas, para un personaje público como Paquiro esa tacha le ponía hasta en peligro de linchamiento popular. El 5 de mayo de 1834, en Madrid, dio poderes a un amigo, Rafael Fossi, médico, "para que en su nombre y representando a su persona, acciones y derechos, acuda ante la Justicia y solicite información de buena vida, costumbres y conducta política". Así lo hizo Fossi. Presentó escrito firmado por el procurador Juan Pedro de Aguilar al corregidor de Chiclana que era el Licenciado Ramón de Ibarra y Asensio y solicitó que se informara sobre Paquiro. Informaron sobre el torero chiclanero sus paisanos Juan Galindo, que era labrador de buena fortuna; el presbítero José de Alba; el administrador de Correos Miguel Fernández; el comandante de los Voluntarios Urbanos de Caballería de Isabel II Gil Sánchez; el capitán comandante de la Milicia Urbana Juan María Fariñas ; el general Aragón; el ayudante de Marina José Belizón y el cura párroco Nicolás Martínez. De la investigación resultó que Montes era de una familia distinguida y bien acomodada y que tanto su padre como su abuelo fueron varias veces regidores del Ayuntamiento de Chiclana. Resultaba que Paquiro era hombre de excelentes costumbres y vida arreglada, que no era pendenciero, borracho ni escandaloso con el bello sexo "si ha tenido algún vicio lo habrá ejecutado en términos que no ha llamado la atención ni manchado su buena conducta en lo más leve". El torero era "conocidamente adicto y amante a la Reina , no perteneció a las filas de voluntarios realistas" y de siempre se ha evidenciado claramente su amor y fidelidad a la Reina y su legítimo gobierno. Y en cuanto a lo de guerrear por ahí, quedó claro en el expediente que Paquiro no abandonó Chiclana desde noviembre de 1833, fecha en que regresó de Madrid, hasta abril de 1834, cuando fue a torear a Sevilla. El expediente termina con un escrito de los síndicos Francisco González Marina y Aniceto Balbás, con elogios hacia la persona de Paquiro.
Una cosa, pues, tenemos clara: de carlista,
nada.
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