Toros en El Puerto

 

 

 

 

RAFAEL DE PAULA RECIBE MAÑANA LUNES DÍA 10 LA MEDALLA DE ORO A LAS BELLAS ARTES, DE MANO DE S.M. EL REY D. JUAN CARLOS i

09/06/02 casemo
Mañana lunes recibe en Cádiz, de manos de S.M El Rey D. Juan Carlos, la Medalla de Oro a las Bellas Artes, el maestro jerezano Rafael de Paula.

   

A mediados de los cincuenta un chavalillo de Jerez llamado Rafael Soto Moreno venia a Cádiz en busca de José Ignacio Sánchez Mejías, empresario de la plaza de toros, solicitando una oportunidad. Aquel flamenquito del barrio de Santiago, hijo de un cochero, ni soñaba que cincuenta años después el Rey de España era quien iba a venir a Cádiz a imponerle la medalla de oro de las Bellas Artes.

  Bernardo Muñoz "Carnicerito de Málaga", que más tarde seria su suegro, lo vio claro: olía  a torero. Soñaba el Paula con ser una figura del toreo, y lo fue, la más atípica y genial en una carrera de luces y sombras

.Rebasando lo sublime cuando cuajaba un toro y grande hasta en el fracaso, Rafael lo mismo hacia el toreo como los demás sueñan que se dejaba uno vivo. En su paradójica carrera unas tardes hacía que los gitanos se rompieran las camisas o que los señorítos pagaran a precio de oro las sombras bajas y en otras esquivaba almohadillas. El público, nunca indiferente, rugía con Rafael de Paula cuando llevaba el toreo a las cimas más grandes de la historia de la lidia.

 Y fueron varias: el 5 de octubre de 1974 en Vista Alegre; los toros de Jerez como aquel "Sedoso", el toro de Martínez Benavides en 1987 en Las Ventas, aquel 12 de octubre también de 1987 en Sevilla .... "Yo soy muy creyente y cuando toreo bien tengo una sensación como si Dios me cogiera por los hombros y fuera El quien torease por mi. En Vista Alegre sentí en tres o cuatro momentos esa sensación… Notas como si lo tiran desde arriba y lo levantaran los pies del suelo. Pues eso es lo que yo percibo cuando me pongo en son. Siento que me izan por los hombros y, ya, sin controlar mis movimientos, torear como si unos hilos invisibles lo llevaran de la mano. En ese momento no soy yo, es mi espíritu, o yo que se, quizá el duende el que torea. Cuando llego al hotel tras la corrida ¿he sido yo o el otro que llevo dentro?".

 Jerez y éste rincón taurino fueron sobre todo el escenario de su larga y espaciada carrera al capricho de. los duendes. Tardes de grandeza que daban para que se le esculpiera una placa en bronce como aquella vez en Jerez y tarde de doloroso fracaso que no se pueden, como los avisos de La Linea.

 Grandezas y miserias: aquel torero del barrio en que reina el Cristo del Prendimiento, fue detenido de luces en un oscuro asunto que le supuso una condena que cumplió con la misma entereza con la que asumía que lo que Dios le había dado con el capote y la muleta, se lo había negado con el estoque. Ese es Rafael, un torero de seda, percal y franela, tocado por los duendes y que nos enseño a soñar el toreo.

Francisco Orgambides - Diario de Cádiz 9 junio 2002

 

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