|
Cartel:
Reses de Toros de El
Torero, bien presentados y desiguales de juego. Joselito, pitos y pitos.
Dávila Miura, dos orejas y saludos y Morante de la Puebla, pitos y dos
orejas y rabo.
|
|
Incidencias: Tarde de agradable
temperatura, con algo mas de media plaza cubierta. Tarde muy emotiva. Se
leyó por parte de Teresa Ojeda de una recordatoria hacia el
recientemente fallecido Miguel Criado "El Potra", colaborador
de la empresa, refrendada por el público con una gran ovación. El
lugar que ocupaba en el burladero de empresa quedó vacío y en su lugar
lucia un crespón negro. Los toros lucieron divisa negra en señal de
luto. Dávila Miura brindó su primer toro al hijo del fallecido.
|
|
Comentaba con mi
compañero de radio que se iba terminando la temporada y que
independientemente de la brillante actuación de Ponce con el indulto de
Vidalarga, y las actuaciones de Rincón y Jiménez, se nos iba sin poder
contar y cantar un éxito más que diera que hablar durante el invierno
de Toros en El Puerto, y poner en serio compromiso a los distintos
jurados que otorgan premio a la mejor faena de la temporada.
Pues bien,
después del poco acierto de Morante con su primer oponente, donde fue
pitada su labor, surge un 130 Alicantino de nombre, con 475, gazapón y
tardo, al que nada dábamos por el Puso en dos ocasiones en serio
peligro al torero de la Puebla, al resbalar este en la misma cara del
toro. El torero no se vino abajo, todo lo contrario, confecciono una
faena de menos a mas a base de largos, cadenciosos y plásticos
derechazos que pusieron la plaza en pie. Aquellos que lo pitaron en su
primero se doblegaron ante el arte que derramó por ambos pitones.
Estuvo en figura durante toda la lidia, barbilla pegada al pecho,
cintura doblada al viento y muñeca flexible, hizo que las palmas
ardieran y las lagrimas de alegría del buen aficionado salieron a flor
de pie. Una faena como esta tenia que tener un buen premio; no podía
fallar a espadas, se jugaba mucho Morante en una plaza a la que adora. Y
así fue, estocada entera y las dos orejas y rabo pasan a su esportón y
la cabeza de Alicantino a las manos del taxidermista. Joselito
pasó la tarde sin pena ni gloria. Aunque sus enemigos no tenia materia
para un posible lucimiento, también cabe destacar que él no puso de su
parte para congraciarse con el que paga. Mal matando y en los dos fue
abroncado. Eduardo
Dávila Miura venia una sola vez al ciclo portuense, y supo
aprovecharla. En el primero de su lote supo aprovechar su buen pitón
derecho a base largos y cadenciosos derechazos, Eduardo sabia que esa
faena podía ser de puerta grande, y así fue, no desaprovecho ninguna
de las pocas facilidades que le daba su oponente. Estocada y las dos
orejas al esportón. En el segundo un toro muy peligroso lo dasarmó en
varias ocasiones, ello no fue óbice para que el sevillano intentase al
menos redondear su tarde. Mató mal y lo premiaron con saludo desde los
medios.
|