Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

5 de Agosto 2006 El Puerto de Santa Maria (Cádiz)

NOVENO FESTEJO DEL CICLO DE VERANO
 

La mano que mece la cuna

 

Cartel: ANTONIO DOMECQ: Pinchazo hondo y metisaca (Ovación); Rejón sin soltar y rejonazo en dos tiempos (Aplausos).

JAVIER CONDE (Catafalco y oro). Siete pinchazos, media perpendicular y veintiún descabellos. Sonaron los tres avisos cuando el toro se desplomaba. (Bronca). Pinchazo y media perpendicular caída. (Pitos tras aviso). Bajonazo en el sobrero que regaló (Dos orejas).

CAYETANO (Botella y azabache). Dos pinchazos y dos descabellos sonando un aviso. (Ovación con división al saludar, tras leve petición). Pinchazo, estocada desprendida y descabello. Aviso. (Ovación y saludos). Estocada contraria (Dos orejas).

 .

Toros: Se ha lidiado 2 toros de Vda. Flores Tassara, para rejones y, 3 toros y 3 novillos de Torrealta, desiguales de presentación y juego.

Incidencias: Dos tercios de entrada en noche calurosa. Corrida mixta. Se regalaron los dos sobreros de lidia a pie. La banda de música se quedó sin repertorio e hizo sonar en la vuelta al ruedo de Javier Conde el pasodoble “Toros en El Puerto”, el cual ha sido desterrado del paseíllo.
.   

Mucho tiempo andan denunciando los aficionados del mal camino que está tomando la fiesta. Anoche pudimos comprobar el taurinismo en su máxima expresión. Un novillero que está dando la vuelta a España –sin pisar las Ventas- acartelado en figura, que no entra en competencia con otros compañeros, ni en el sorteo de reses. Sus novillos se los escogen en el campo, caritas las justas, defensas las mínimas y ganaderías las comerciales. Se podría decir que a este hombre lo tienen entre algodones, como a un bebé en una cuna la cual mece y mece Curro Vázquez y su equipo, para que dure y dure y se convierta en la sensación de los ruedos. Anoche, cuando me dirigía hacia la Plaza Real pude oir una conversación por la calle. “Pepi ¿adónde vas? A los toros mujé que hoy torea Cayetano. ¡Qué guapo es! Se parece a su padre”. Esta mañana, cuando me dirigía a comprar el periódico pude escuchar esta otra. “¡Qué corría te perdiste ayer, Manoli! Cayetano y Conde por la puerta grande. ¡Qué forma de toreá!”. Entre ambos chascarrillos de marujas, sólo mediaban más de tres horas de festejo y una insoportable noche de insomnio veraniego. Ah, y algunos detalles sueltos por el albero portuense.

Curro Vázquez, tio y apoderado de Cayetano Rivera.Anoche, la mano que mece la cuna manejó los hilos para que la masa de fans no se fuera desencantada. Se dio cuenta de que el petardo iba para escándalo y que El Puerto ya no es esa plaza “agradable” que cacarean las cuadrillas de subalternos. Y todo porque Javier Conde, que ni estaba ni se le esperaba, hizo examen de conciencia y pidió el sobrero. Cayetano no le fue a la zaga y actuó de igual manera. Al fin y al cabo les hacían un favor a D. Borja Prado, y le limpiaban un poco el campo. A partir de ahí, los leones se los echaron al Sr. Presidente. A ver quién era el valiente que tras semejantes regalos se negaba a satisfacer las ansias orejeras del respetable. Por eso, para mí y para muchos de los buenos aficionados a los que todavía no ha aburrido el taurinismo, lo de los sobreros no cuenta. Porque D. Rafael Sestelo se mantuvo firme en el criterio de días anteriores. “Pepi” tenía que saciar la necesidad de contar a sus vecinas que había visto la corrida del siglo; y D. Rafael colaboró para que doña Josefa no se fuese desencantada a su casa.

 De anoche se puede sacar una conclusión muy válida para ese público orejero que se contenta con tan poco. ¿Qué hubiese ocurrido si a Cayetano se le hubiesen dado las orejitas facilotas que se pidieron en sus novillos? ¿Se habrán dado cuenta de que cuando sube el nivel de exigencia, los toreros se ponen a cavilar? Con toda seguridad me atrevo a afirmar, que el festejo hubiese acabado en el sexto y no se hubiese echado la propina. Claro que para lo que hicieron ambos mozos, habría sido mejor que nos hubiesen devuelto el dinero de la entrada.

 Y como esto es una crónica taurina, les cuento que Antonio Domecq estuvo pulcro y profesional en su primero, con pocas concesiones para la galería y haciendo todo por agradar. En su segundo, un toro muy protestado por sus nulas fuerzas, fue a contracorriente porque el respetable no daba importancia de lo que acontecía por el ruedo, al estar más pendiente de abroncar a la presidencia por la no devolución de la res.

 Javier Conde, que reitero que ni estaba ni se le esperaba tuvo que tirar de ese repertorio bailarín y gesticuloso para animar el cotarro con el impresentable sobrero. En mi retina dos buenas verónicas y mucha franela por la cara. Torear, lo que se dice torear, muy poquito.

 Cayetano era el esperado, el que pegó el tirón en taquilla para gloria de la empresa. Muy verde en general a pesar de lo toreado que se supone que está. Pero claro, casi siempre sin competir con los de su nivel, con esos chavales a los que cuesta un mundo hacerse un hueco y se la juegan en las escasas oportunidades que tienen. Si su segundo novillo llega a estar en puntas, Cayetano se hubiese llevado algo más que las dos palizas que le propinó. Hasta tres capotes le destrozaron los novillos. Le faltó acople y temple en sus faenas aunque es de destacar su quietud. Con el capote se muestra algo tenso y en la muleta gana enteros. En el sobrero, toreo en redondo que caló en los tendidos y poco más.

 Lo dicho, que el toreo necesita un cambio, un revulsivo, más verdad y una buena dosis de pureza. Hacía mucho tiempo que no se pedía un sobrero como postre. Lo que cambian las cosas, antes se regalaban las orejas y ahora se regalan los toros. A alguien se le está yendo esto de las manos y muy mal pintan las cosas con este elenco de taurinos. Cuando queramos darnos cuenta, puede que sea demasiado tarde, y seguro que para entonces, “Pepi” habrá retomado su verdadera afición: las revistas del corazón que salen más económicas que una entrada de sol.

 

Daniel Pérez

Toros en El Puerto © casemo

| VOLVER A FESTEJOS | VOLVER A PRINCIPAL |