Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

16 de Julio 2006 El Puerto de Santa Maria (Cádiz)

TERCER FESTEJO DEL CICLO DE VERANO

NI TOROS NI TOREROS

Cartel: Cesar Jiménez, de añil y oro, ovación y silencio; Salvador Vega, ovación y silencio y Matías Tejela, silencio y pitos.

Toros. Seis de Ganadería Marques de Domecq, desiguales de presentación, mansos y descastados. En bascula dieron los siguientes pesos: 525,495,580,530,515,560
 

Incidencias: Menos de un cuarto de plaza en tarde muy calurosa y viento de levante que en ocasiones dificultó a la lidia. Ocupó su lugar en el burladero de empresa, después de un cierto tiempo, el empresario Justo Ojeda, convaleciente de su enfermedad. Se desmonteraron en banderillas Juan José Trujillo y Francisco Javier Sánchez Araujo de la cuadrilla de Salvador Vega. El cuarto toro se fracturó la pata delantera derecha en el tercio de banderillas.

                                                     

El poco juego de los toros enviados desde Martelilla por los hermanos Fernando y Javier Domecq y la apatía en que se han devuelto toda la tarde la terna actuante, han hecho posible que aquella celebre frase que pronunciara Joselito El Gallo haya quedado en solo eso, una frase, simple y llanamente.
Si en los últimos años, venimos diciendo que la Fiesta está en declive, que el escalafón está anquilosado, que se necesita savia nueva para renovar todo este mundillo, con lo que hemos vivido, o mejor dicho, padecido esta tarde en El Puerto, seguro que no contribuye en nada a su fortalecimiento. Hay una frase muy socorrida que se utiliza a menudo, por los allegados a los toreros, cuando no se ha dado bien la tarde, es decir que "La corrida no ha servido". Efectivamente hoy no ha servido, pero tampoco sus lidiadores han puesto empeño para que sirva. Las dos partes han hecho posible que hallamos vivido una "mala tarde de toros en El Puerto".

Hoy era la primera de las corridas anunciadas para la temporada y,  teníamos puesta muchas ilusiones en ella, ya que las dos novilladas celebradas anteriormente no dieron el resultado apetecido.

Habría plaza y cartel el madrileño Cesar Jiménez, que se las tuvo que ver con un toro que de salida ya se apreció que carecía de fuerza. No se empleó en el caballo y en banderillas puso en serios aprietos a la cuadrilla. El toro con su embestida descompuesta, hacia imposible algún lucimiento. Intentó sacar provecho por ambos pitones sin conseguirlo, aunque de haberlo intentado un poco más, hubiese sacado algún provecho. Mata de estocada y se ovaciona su actuación. Su segundo, cuarto de la tarde, se empleó bien en el caballo. Un toro que pudo haber servido, de no fracturarse la pata delantera derecha en el tercio de banderillas. El público solicita a la presidencia la devolución y salida de un sobrero, lo cual no se concede y, ante esta situación, el matador se limitó a acabar con la res. El articulo 62.2 del Nuevo Reglamento Andaluz, indica que si una res se inutiliza durante la lidia, antes del segundo tercio, puede ordenase su devolución por la presidencia, si se produce posteriormente, no será sustituida.

Salvador Vega no consigue cuajar un toro en El Puerto. Lo venimos observando en las últimas temporadas y hoy ha ocurrido tres cuarto de lo mismo. El primero de su lote se le vencía por el pitón derecho, peleó bien en el caballo, aunque salía suelto del encuentro. Los inicios de faena con la muleta, rodillas genuflexas, fueron esperanzadores, dando el tiempo y espacio necesario al toro. Una serie con la derecha no exenta de profundidad y, para usted de contar. Lo intenta con la izquierda, pero por aquí el toro se le cuela y busca la femoral. Ante este aviso, desiste en su intento y tras un pinchazo hondo, termina con la res, siendo ovacionado. El quinto de la tarde, otro toro sin fuerza, se vino abajo con prontitud. La pereza en la embestida del toro, contagió al torero y ni uno ni otro consiguió agradar al público. Mató mal y se silenció su labor.

El tercero de la terna, Matías Tejela pasó por El Puerto sin pena ni gloria, mas bien pena. Ante su primero, un toro manso y huidizo, que derribó al picador de turno, se inhibió totalmente de la lidia, que inició con muchas precauciones. El último de la tarde, quizás el más noble del encierro, se desplazaba bien por la derecha y tenia transmisión, pero su larga faena, sin ligazón y apatía, enfadó al respetable que le pitaba en plena lidia. Estocada caída y se silencia su labor. 

Corrida aburrida, apática y sobre todo mucha calor.

casemo

Toros en El Puerto © casemo

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