Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

20 de Agosto 2006 El Puerto de Santa Maria (Cádiz)

DÉCIMO CUARTO Y ÚLTIMO FESTEJO DEL CICLO DE VERANO
 

Meritoria oreja de Castella.

Cartel: CESAR RINCÓN, de blanco y plata, pitos y silencio tras aviso. MANUEL JESÚS "EL CID", de espuma de mar y oro, ovación en ambos y SEBASTIÁN CASTELLA, de nazareno y oro,  oreja y palmas.
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Toros: Toros de El Torero, bien presentados y de mal juego, excepto el quinto. 1º manso y peligroso, 2º noble pero sin fuerza, 3º manso y rajao, 4º parado, 5º bueno y colaborador, 6º devuelto por invalido y, el sobrero del mismo hierro, peligroso y rajao. En bascula dieron los siguientes pesos: 520, 540, 540, 510, 500, 510 y 540. Todos lo toros a excepción del quinto, fueron pitados en el arrastre.
 

Incidencias: Casi tres cuarto de plaza cubierto, en tarde calurosa. Destacaron en banderillas Manuel Montoya de la cuadrilla de Cesar Rincón, en el cuarto y Curro Molina de la cuadrilla de Sebastián Castella, en el sexto bis.-
 


Las ilusiones que teníamos puesta en el último festejo de la temporada, de que al menos pudiésemos ver y contar algo importante, se esfumaron. Se esfumaron y otra vez más por culpa de la materia prima. La corrida de hoy ha estado aceptablemente presentada, pero adolecieron de casta, mansearon y buscaron las tablas rápidamente y, algunos con peligro y,  ante esa situación poco partido se le podía sacar, salvo al quinto de la tarde, que con diferencia fue el mejor del encierro.

Cesar Rincón,
ante su primer oponente que lo desarmó en el recibo de capa, se defendió en el caballo y puso en apuros a la cuadrilla en banderillas, poco o nada pudo hacer con él. La embestida corta en incierta, provocó que no confiase en sus  posibilidades y, optó por no complicarse la vida, tomando toda clase de precauciones.  Mató de media estocada siendo protestada su actuación. En el cuarto quizás pudo haberse empleado un poco más, pero las  embestidas inciertas no propiciaban momentos para que hubiese ligazón. Por el pitón izquierdo le aviso en dos ocasiones y rápidamente desistió de seguir intentando lucimiento alguno, siendo pitado durante la lidia. Mató de estocada tendida y, tras aviso se silenció su labor.

Con muchos pies salió el primero de El Cid, al que recibió en el tercio con cinco magnificas verónicas, rematadas con media de cartel, todo ello presagiaba que algo importante iba a suceder, pero la poca fuerza que tenía el toro, se esfumó en el caballo, al que solo se le dio un picotazo, perdiendo las manos a la salida del peto.
Esta poca fuerza propiciaba la descompuesta embestida, pero no obstante intentó lucirse en el quite, sin conseguirlo. Ya con la pañosa se evidenció la poca movilidad de la res, quedándose parada a la mitad del embroque. Le porfió hasta conseguir arrancarle algunos muletazos sueltos exentos de brillantes. Estocada arriba y es ovacionado. En el quinto no hubo posibilidad de lucimiento con la capa, dejándolo crudo en el caballo. Inició su labor muleteríl citando de lejos en el centro del ruedo, ligando una serie con la derecha de manos bajas, que propició que el toro doblase las manos a la salida del encuentro. A raíz de esta circunstancia, se limitó a series cortas por el pitón izquierdo, consiguiendo naturales con cadencia, dándole la distancia y el tiempo necesario, para salir airoso de la suerte con molinetes y pase de la firma. Circulares por la espalda para rematar su aseada actuación.  Necesitó de dos pinchazos sin soltar, estocada baja y descabello al primer intento, para acabar con su oponente, perdiendo de esta forma algún que otro premio. No obstante se ovacionó su labor.

El francés Sebastián Castella recibió a su primero con los pies juntos y manos baja, característica de su toreo de capa, para dejar su sello con verónicas muy ajustadas. Señala solo un picotazo con el caballo, como punto previo al quite por chicuelinas, que citando de lejos le practicó a su oponente. Inició su faena con la franela en tablas, ayudándose por alto, ya que el toro no quería pelea y se rajó. En tablas realizó una faena corta pero llena de emoción y valor, hasta el punto de ser arrollado sin consecuencias. Estocada baja, y oreja al esportón. El sexto, sobrero del mismo hierro, devuelto por cojo, fue muy complicado ya que no tenia fijeza alguna en los engaños, revolviéndose buscando al torero. Porfió mucho el torero francés buscando la segunda oreja que le abriera la puerta grande, lo cual no consiguió dada las pocas facilidades de su oponente. No mató bien, necesitando para ello de dos pinchazos sin soltar y descabello. Palmas en esta ocasión fue su premio.

Se acabó la temporada y nos quedamos desilusionado con el desarrolló de la misma. Tiempo habrá para hacer un amplio balance de todo lo acontecido durante ella, porque en honor a la verdad, poco o nada interesante ha ocurrido.

 casemo

Toros en El Puerto © casemo

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