Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

23 de Julio 2006 El Puerto de Santa Maria (Cádiz)

SEXTO FESTEJO DEL CICLO DE VERANO
 

MORANTE Y TORRECERA ABREN LA PUERTA GRANDE

Cartel: Enrique Ponce de tabaco y oro, ovación tras aviso y oreja. José A. Morante de la Puebla de blanco y oro con remates negro, silencio y dos orejas y Jesuli de Torrecera de nazareno y oro, oreja y oreja.
 

Toros. Cinco de Núñez del Cuvillo y uno, el sexto, de Benjumea. Desiguales de presentación, justitos de casta pero nobles. En la bascula dieron los siguientes pesos: 495,560,450,495,485,510.

Incidencias: Casi tres cuartos de plaza cubierto en tarde agradable. Los hermanos Tejero saludaron al parear el primero de la tarde. Morante muy aplaudido al parear al segundo de su lote.
                                                    

Fue en el sexto festejo del ciclo veraniego, cuando hemos comenzado a ver y saborear lo que trae consigo decir "Toros en El Puerto". Ha sido una tarde mágica, donde hemos podido comprobar que el tiempo no pasa por Enrique Ponce con su toreo técnico de siempre, un Morante que invocó a los dioses para deleitar a la concurrencia que su maestría y,  Jesuli de Torrecera con su entrega y tesón buscando un sitio en el escalafón.

Una tarde de las que hace afición. Fue Morante quien con su duende despertó del letargo en el que estaba sumido la afición de la Plaza Real. Todo lo importante y bueno del de la Puebla, vino en su segundo toro, ya que el primero después del inicio de faena con ayudados por alto, incomprensiblemente se inutilizó la pata delantera derecha, teniendo que entrar a matar. Y llegó el segundo, un toro con bondad y nobleza al que recibió con lances con su firma personal. En el caballo solo fue un puro trámite del que salió suelto. Hizo un quite por chicuelinas terminando con una larga, todo ello muy despacito y bajando las manos. La plaza en pie vitorean al torero, quien echó manos de los palos y dejó tres pares citando en corto. Se presagiaba faena importante y, así fue. Comenzó con el "cartuchito de pescao", para luego hacer faena por ambos pitones. Tandas de naturales cadenciosos, de manos bajas, saliendo del embroque con el clásico kirkiki y molinete.  Serie en redondo cerrando con el de pecho muy ajustado y abaniqueo muy lento. Tuvo que entrar a matar en dos ocasiones, para dejar en la última una estocada entera y que hizo rodar a su oponente sin puntilla. Las dos orejas al esportón y triunfal vuelta al ruedo. El propio torero solicita la vuelta para el toro, que no es concedida por la presidencia.

Enrique Ponce se encontró con un primer toro que no obedecía las indicaciones al vuelo del capote. Tras parear magníficamente los hermanos Tejero, inició su faena doblándose por bajo, pero el toro se quedaba corto. Buena serie por el pitón izquierdo y el toro se va viniendo abajo. Aquí empieza Ponce a utilizar sus recursos para ir dominado la embestida por ambos pitones. Pudo haber cortado algún apéndice, sino es por el error a espada. En su segundo que salió suelto del caballo, aprovechó esta oportunidad para quitar por delantales con mucho mimo y quietud. Brinda al respetable y con la mano derecha desmayada, inicia su faena con derechazos muy ajustados con su peculiar estilo de entenderr el toreo. El toro se iba apagando y aprovechó esta circunstancia para torear muy cerca dejándose tocar la taleguilla  con los pitones. Tras matar de pinchazo y media tendida, obtuvo como premio la oreja.

Jesuli de Torrecera, el que más tiene que jugársela, recibió a su primer enemigo muy protestado por chico y cara de novillo, con tres largas en el tercio, que acalló las protestas del respetable. Por chicuelinas al paso lo llevo a los dominios del caballo, al que solo topó con él, sin apenas derramar una gota de sangre. Quitó por lopecinas haciendo levantar al público de sus asientos, sonando las primeras palmas por bulerías de la tarde. El toro con muy poca fuerza se venia abajo y el de Torrecera tuvo que hacer una faena corta y aprovechar las medias arrancadas.  Estocada casi entera y una oreja al esportón. En el último de la tarde y espoleado por el triunfo de Morante, al que brindó la muerte en unión de Ponce, empezó atacando al máximo desde el centro del albero. No quería dejar pasar la oportunidad de abrir nuevamente la puerta grande. Circulares , desplantes, molinetes, en definitiva  faena variada que no tuvo mayor relevancia dada la poca transmisión del toro. Pinchazo y estocada de efecto fulminante, le valió la oreja para ganar la puerta grande.

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Toros en El Puerto © casemo

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