Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

31 de Julio 2005 El Puerto de Santa Maria (Cádiz)

SEXTO FESTEJO DEL CICLO DE VERANO

PERERA SALVÓ UNA TARDE GRIS

Cartel: Cinco toros de Núñez del Cuvillo y uno de Benjumea. Jesulin de Ubrique de Azul y oro, David Fandila "El Fandi" de celeste y oro y Miguel A. Perera de rosa y oro.
 

Incidencias: Tarde de agradable temperatura, con alguna brisa de poniente sin llegar a molestar a los toreros. Las reses dieron el siguiente peso por orden de lidia: 565,575,515,550,575 y 550. Corrida blanda, descastada y mansa. El segundo de la tarde fue devuelto por supuesta falta de visión y sustituido por uno de Mari Carmen Camacho. El festejo estuvo interrumpido durante 45 minutos, tiempo en que se tardó en acabar con él toro devuelto. Miguel A. Perera sustituyó a Rivera Ordóñez aquejado de gastroenteritis aguda.
 

Es inconcebible que se tarde 45 minutos en devolver una res a los corrales. La plaza de toros de El Puerto viene adoleciendo desde hace más de una década de una punta de manso de garantía, que ejecute su trabajo con prontitud y eficacia. La imagen que se ha dado de la Fiesta a través de la pequeña pantalla, dice muy poco de lo que es una corrida de toros. La masacre que se ha hecho con el toro devuelto, es de juzgado de guardia y ha servido de carne de cañón a aquellos que están en contra de la Fiesta; más facilidades que hoy se ha dado para apoyar su tesis, no se pueden dar.

Todo comenzó cuando sale el segundo toro de la tarde del hierro de Benjumea y, es protestado ruidosamente por supuesta falta de visión. Su lidiador, El Fandi, sin ni siquiera acercarse al toro, en un gesto que se nos antoja falta de profesionalidad, da instrucciones a su cuadrilla de que no se acerquen al toro, dando lugar con esta actitud la provocación del público. La presidencia decide devolver al animal.  Pero aquí no queda la cosa. Debido a que el tiempo transcurría y el toro aún permanecía en el ruedo, y su lidiador inhibido totalmente de él en el callejón. Jesulin de Ubrique como director de lidia, intenta ordenar un poco la situación, mientras al que le correspondía estaba de mero "espectador" de la situación. Como el toro aún estaba sin picar, deciden sacar al ruedo al picador, Manuel Martín, que es al que le correspondía el turno, se enfrenta a las arrancadas incontroladas del animal, haciendo en su morrillo una carnicería. Desde luego y en honor a la verdad, esa era la única forma de poder quitar los "humos" al de Benjumea, para poder acabar con él y continuar la lidia, pero se debió haber hecho antes y con menos crueldad. Al final y después de 45 minutos la lidia continuó su marcha normal.
Lo que si está claro, al menos por nuestra parte, es que David Fandila "El Fandi" no estuvo a la altura de la situación y tuvo que ser su compañero Jesulin, con el que tuvo algunas palabras, quien tomase las riendas para solucionar la engorrosa situación.

Ya adentrándonos en lo que fue el festejo, decíamos antes que las reses no eran propicias para un triunfo. Jesulín ante su primer enemigo, que se paró de salida y con una embestida muy sosa y corta, no pudo sacar partido con la capa. Con la muleta ya el toro cambió algo, fue noble y con fijeza pero con muy poquita fuerza, que el Ubrique supo dosificar y de esa forma conseguir ligar buenas series de bella estampa por el pitón derecho. Una estocada algo caída y se solicite la oreja que la presidencia concede.  Su segundo también y como toda la corrida, tenía la fuerza justa. Ya en banderillas dio síntomas de querer rajarse, no obstante lo brinda al público con el animo de conseguir el segundo trofeo que le daría la salida por la puerta grande. Pero sus deseos se quedaron para otra ocasión, el toro se rajó rápidamente y ello imposibilitó el lucimiento del torero. Pinchazo hondo sirvió para acabar con el y el público ovaciono su labor.

David Fandila "El Fandi" en su primer toro (segundo bis) quiso congraciarse con el público y rodilla en tierra en tercio, le recetó tres largas cambiadas que fueron muy aplaudidas. En banderillas, el único tercio que domina bien, estuvo como es costumbre en él. Pares de poder a poder, la moviola y el clásico violín, sirvió para poner a sus incondicionales, que son muchos, de pie. Con la muleta no pudo domeñar al toro y corregirle los tornillazos que daba con peligro, lo que le obligo a no confiarse con el. Media y descabello sirvió para acabar su labor de la que recibió aplausos.  El segundo de su lote, quinto en el orden de lidia, otro manso de solemnidad, no hubo forma de sacarle partido con la capa. Se cambió el tercio con un picotazo y llega otra vez su tercio dominador. Cuatro pares espectaculares dejó arriba en el morillo, ante el delirio de la concurrencia. Brinda al público el toro,  que acusó rápidamente el peligro que tenía y cogió camino de la tablas sin poder sacarle partido alguno. Un bajonazo con muerte fulminante, provocó la petición de la oreja, que el presidente muy acertadamente no concedió, ganándose con ello una monumental bronca. Todo sea por el prestigio y buen nombre de la Plaza Real, que esta ocasión si ha quedado bien alto. No obstante, dos vueltas al ruedo le obligaron dar al granadino.

El debutante hoy en El Puerto, que entró por la vía de la sustitución.  Miguel Ángel Perera no defraudó a la expectación que traía. Su primero un toro que desarrolló mucha nobleza, su falta de fuerza era elocuente, lo que impidió una mejor labor con la capa, aunque demostró el dominio que tiene de ella. Inició la faena de muleta templando mucho las acometidas del toro a la defensiva. Cuando bajo la mano, consiguió buenas series con mando y dominio de la situación por el pitón derecho, ya que por el izquierdo el recorrido era más corto y desistió de ello, volviendo nuevamente al derecho, donde continuó con mucho temple el mando de la situación. Estocada algo tendida y la oreja al esportón. El último de la extraña tarde, otro manso, fue muy mal picado, brinda al público e inicia su labor con mucha lentitud por el pitón derecho, redondos muy templados y pies firme y quietos sobre el albero portuense. Valiente sin aspavientos y con los pitones en la femoral, consigue no sin exponer, exquisitos muletazos llenos de una gran plasticidad. El triunfo esta cantado, pero la espada le privó de ello, ya que tuvo que emplear dos pinchazos y estocada, siendo muy ovacionada su actuación.

Una tarde para olvidar todo lo negativo vivido. Será coincidencia, pero cada vez que las cámaras de televisión visitan nuestra Plaza Real, damos al exterior una imagen que no se corresponde con lo que en realidad es la Fiesta de los toros en nuestra ciudad. Que Dios reparte suerte y subsanemos en lo posible los defectos.

   casemo                                                           Ver articulo de opinión                           

 
 
 

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