Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

 Plaza  Las Palomas - Algeciras (Cádiz)

4ª festejo de feria / Jueves 23 de junio 2005

 

Juan Miguel Montoya sale a hombros en una buena tarde de fusión toros-flamenco

 

Ficha: Antón Cortés, de rosa y azabache, una oreja y silencio. César Girón, de blanco y plata, saludos y saludos. Juan Manuel Montoya, de blanco y azabache, que tomaba la alternativa, una oreja y una oreja

 

Incidencias: El nuevo matador de toros local cortó una oreja a cada uno de sus toros de Carlos Núñez. César Girón sorprendió por su aplomo y temple. Antón Cortés cortó una oreja. Dos tercios de plaza.

 

  A pesar de durar la corrida de toros dos horas y media pasadas, en ningún  momento se hizo pesada ni el mucho público que acudió al coso de Las Palomas comenzó a marcharse antes del final. El mundo de los toros y el flamenco siempre han ido unidos de la mano. La historia nos indica que muchos toreros han desparramado también su arte canturreando por las tabernas flamencas, al igual que muchos cantaores han soñado con realizar una gran faena en una plaza de toros. Hoy, estas dos expresiones culturales del pueblo andaluz, han estado más unidas que nunca en una buena conjunción lograda por la empresa de Paco Dorado. Las guitarras flamencas de Moraíto y las voces flamencas de Diego Carrasco y Fernando de la Morena, con letras de toros y de Algeciras, lograron acompañar perfectamente tiempos muertos del festejo y algunas fases de las faenas de los artistas del ruedo. Todo un espectáculo que ha caído perfectamente bien en la Feria de Algeciras.

El triunfador de la tarde fue un gitano algecireño que tiene personalidad: Juan Miguel Montoya. A pesar de su falta de contratos, el torero realizó un esfuerzo con dos toros de Carlos Núñez que no fueron fáciles, aunque se dejaron. Muy emocionante fue el brindis en el de la alternativa a su padre. La faena fue creciendo en intensidad con gusto en los derechazos y sobre todo en los destellos pintureros. Tras una estocada atravesada cortó una oreja. Otra lograría del sexto, muy arropado por sus paisanos. El gitano se gustó con el toro más serio de la corrida, que no era fácil para su concepto del toreo. De nuevo hizo Montoya un esfuerzo y logró robarle varias tandas de muletazos con gusto. Al final fue paseado a hombros.

     César Girón sorprendió en sus dos toros por su excelentes cualidades y aplomo. Pese a ser la primera corrida de toros tras su alternativa en Valencia (Venezuela) en noviembre pasado, el torero sevillano cuajó excelentes muletazos al tercero del festejo, el más noble. Temple y buena colocación, además de gusto, fueron sus virtudes. En su debe, el mal manejo de la espada que le hizo perder las orejas y quizá una cierta frialdad. El quinto se lo brindó a Espartaco, que estaba en un tendido. La plaza se puso de inmediato en pie y le tributó al sevillano una de las mayores ovaciones de la Feria. César de nuevo volvió a poner sobre el albero un temple y gusto que debe tener el premio de placearse más.

     Antón Cortés, el gitano de Albacete, se gustó en su primer toro, que no terminó de 'romper'. El torero lo tumbó de una muy buena estocada que fue definitiva para la consecución de la oreja. Su segundo astado no le puso las cosas fáciles y el torero no logró salvar las dificultades de un toro que no era materia prima adecuada para su concepto artista del toreo.

 

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