Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

 17 de Julio 2004 San Fernando  (Cádiz)

Portazo de Octavio Chacón y Jesuli de Torrecera en la plaza de La Isla



Ganadería. Seis toros de Los Derramaderos, desiguales de presencia y juego predominando la mansedumbre. El primero, mansito, se rajó y fue noble pero soso; el segundo tuvo nobleza y fue el mejor del encierro; el tercero fue a menos y tuvo peligro midiendo al torero; el cuarto manso con genio; inválido el quinto que terminó afianzándose y propició el corte de orejas y el sexto manso de libro.

san fernando. Excelente predisposición de la terna que vio recompensado su esfuerzo con la puerta grande a excepción de Canales Rivera a quien le falló la espada.

La verdad es que la terna estuvo por encima del ganado, un encierro que pecó de manso aunque hubo toros con nobleza, pero el cierre del sexto es un baldón que emborrona cualquier balance, hasta el más optimista. Y con el optimismo que le debemos a la ganadería de "Los Derramaderos" tenemos que decir que el balance ha sido superior al de años anteriores y que esperamos que esta casa recupere esa casta y nobleza que ha derrochado en otras épocas.

La corrida tuvo el descargo de que tras el desencajonamiento permaneció horas en el ruedo, sin querer entrar en corrales, peripecia que algo tendría que influir en querencias y salidas de naja.

Quienes no estuvieron bajos de casta fueron los toreros. Ya se ha dicho que Canales falló con la espada pero sí que puso de su parte, al igual que los dos triunfadores, Chacón y Torrecera que dejaron grandes estocadas.

Empecemos por el último, Jesuli de Torrecera. Cuando todo el mundo pedía que despenara de una vez de una estocada en lo negro al ilidiable y manso sexto, un toro que solamente arreaba cuando lo tenía seguro y que escondía la cara entre las manos, dejó un espectacular estoconazo. Nada más que por eso merecía una oreja a ley, por demostrar que hasta con un manso se puede hacer la suerte como se debe. Autenticidades como esa cimentan una carrera grande.

Pero es que a su primero, tras un pinchazo en hueso, le cuajó un volapié de aúpa. Así da gusto ver matar a los toros. El torrecereño tuvo muchas ganas toda la tarde, y me gustó mucho que parara a su primero con las plantas quietas y enterradas en la arena, lanceando a la verónica sin probaturas. Eso hoy lo hacen muy pocos toreros.

Con la muleta solamente tuvo toro el jerezano en su primero, con el ilidiable segundo estuvo valiente porfiando pero nada que hacer. En su primero, violento y que le midió durante la faena, destacó en los doblones y los muletazos en redondo.

Octavio Chacón se mantuvo en su tono firme de toreo con asiento y argumento, con serenidad y haciendo las cosas conforme lo requiere la lidia. Muy bien con su primero, el más noble de la corrida, que quitó por chicuelinas y con el que brilló en el manejo de la zurda. Una estocada contraria, conforme a los cánones, y la primera oreja. Pausado y paciente con su protestado e inválido segundo, lo sobó con oficio hasta poder ligarlo por la zurda, una vez afianzado el animal. También fue buena la estocada que siguió al metisaca.

Canales Rivera, muy por encima y con recursos de estilo ante su noblote y soso primero y poniendo toda la carne en el asador ante su deslucido segundo.

 Diario de Cádiz 18-07-04

 

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