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Hay materia
para varios titulares: para los toristas, el indulto de un toro
y la vuelta al ruedo de otro; para los solidarios, se acabó el
papel y la parroquia de San Pedro de la Jara se va a llevar un
buen pellizco, para los toreristas, otro éxito con un buen
puñado de orejas y rabos y el inesperado y sorprendente triunfo
del torero práctico, Adolfo Suárez Illana.
O sea, toros buenos, toreros
buenos, ambiente extraordinario, buena organización, famosos,
prensa rosa, y el estreno en plaza de toros del pasodoble de
Miguel Arellano Javier Bocanegra, en el toro de Dávila
por cierto.
No se puede fumar en los cines, no
se pueden robar latas de anchoas en los supermercados y no se
pueden indultar toros en plazas de tercera. Pero la gente lo
pidió, el ganadero lo quiso y el presidente sacó el pañuelo
naranja. Mantengamos el orden cronológico.
Abrió plaza Julio Aparicio,
sustituto de Espartaco. Muy dispuesto, muy a gusto y con muy
buenos momentos. Lidió un buen toro de Parladé -muy bien
presentado el festival- y le cortó las dos orejas.
Jesulín, con un macho de Juan
Pedro Domecq, que se mermó mucho en un par de volteretas, fue
ovacionado por su porfía ante el noble pero inválido animal,
fallando con el descabello.
Juan José Padilla toreó un astado
de Lolita Domecq, de El Torero que fue premiado con la vuelta al
ruedo. El torero formó el lío y compartió espectacular tercio de
banderillas con El Fandi. Mató de un gran estoconazo a la
segunda y cortó las dos orejas y el rabo.
Dávila Miura,sustituto de Miguel
Ángel Perera, lució de largo a su toro de Fuente Ymbro, que a la
postre indultaría. Dávila Miura estuvo muy bien con 'Navalimpio',
un torete que era dueño de un genio y una raza nada desdeñable y
que se arrancaba con alegre galope hasta el final de la faena,
metiendo la cara con ganas cuando ya llevaba un ciento de pases.
Y Dávila estira el viaje y somete,
no se puede decir que sea un muletero de esos que acompañan y no
molestan al toro. Sin embargo el toro se crecía hasta el punto
de que en las incertidumbres finales de si se indulta o lo
cuadro para matar el toro le echó mano.
Salió el pañuelo naranja y dos
orejas y rabo -que me imagino que no serán las de 'Navalimpio'-
para Dávila Miura. Ahora les toca opinar en la polémica del
indulto.
El quinto, un toro de Núñez del
Cuvillo que a pesar de su morfología llevaba el hocico por el
suelo, fue un astado muy noble con el que El Cid recetó un
fenomenal estoconazo y fue premiado el torero de Salteras con
una oreja.
El Fandi paseó las dos orejas del
siguiente toro, también de Núñez del Cuvillo, otro noble
ejemplar. Compartió otro extraordinario tercio de banderillas
con Juan José Padilla a quien le brindó el toro.
Lo de Adolfo Suárez Illana fue un
zambombazo porque la verdad es que nadie esperaba que este
político del Partido Popular anduviera de esta manera. Lo
primero es que tuvo otro gran toro de la ganadería de su suegro,
Samuel Flores, pero además templó, es dueño de un particular
sello y mató de un pinchazo y estocada sin puntilla. Sorprendió
a todos : dos orejas y rabo.
El sobrero de Santi Domecq fue
saludado por Aparicio, El Fandi y Padilla, que banderillearon, y
lo mató El Fandi.
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