Toros en El Puerto

RESEÑA DEL FESTEJO

 

 Real Maestranza de Caballería de Sevilla

 4ª de abono / Miércoles 19 de abril de 2006

 
Crédito para Luis Vilches, pese a todo y pese a todos
 

Ficha: Curro Díaz, de celeste y oro, saludos y silencio. Fernando Robleño, de nazareno y oro, silencio tras aviso y silencio tras aviso. Luis Vilches, de rosa y oro, saludos y saludos tras aviso

Incidencias:  Dos tercios de plaza. Luis Viches fue asistido en la enfermería tras una voltereta, con contusión costal y posible fractura de costilla flotante, pendiente de estudio radiológico, que no le impidió continuar la lidia. Se han lidiado toros de la ganadería de Cebada Gago, bien presentados. Bajo de casta el primero. El segundo cortaba el recorrido y se revolvía con peligro. Alegre y con vibración en la embestida el tercero, pero aplomándose pronto. Derrengado de los cuartos traseros, lesionado, el cuarto. El quinto protestó con cabezazos en su embestida. El sexto fue el mejor, noble y encastado.

 

     

Vilches al natural     Crédito para Luis Vilches; pese a todo y pese a todos. Cheque taurino al portador de un toreo de tanta calidad; pese a todo y pese a todos. Un sitio para Vilches en la Fiesta; pese a todo y pese a todos. Pese a todo: pese a su nefasto manejo de la espada, pese a la mala suerte de no rematar de una puñetera vez una faena clave en una plaza de primera línea, pese a que una voltereta lo deja mermado con una posible fractura de costilla. Oxígeno taurino para Vilches pese a todos: pese a empresas que ningunean sus cualidades taurinas, como la casa Canorea, que tras una vuelta al ruedo en la 'victorinada' en Feria, una oreja en el Corpus y otra en San Miguel lo manda este año a los 'cebadagagos' como 'premio', en una única corrida; pese a apoderados que sacan pecho de haber hecho (?) a dos figuras y fracasan y se cansan a las primeras de cambio con un torero bueno; pese a nosotros, los periodistas en general, que cantaríamos mucho más lo que haga Vilches si fuera torero del 'colorín'. Crédito a Vilches pese a todo y pese a todos.

     La corrida iba por el desesperante naufragio de la corrida de Cebada Gago, falta de casta y clase. El sexto, pese a ser feo de hechuras, poco cuello, con cara de novillo, estrecho de sienes y sólo 'tapado' por dos pitones agresivos delanteritos, no parecía que fuera a torcer en positivo la tarde. Luis Vilches hizo bueno al toro. Su decisión y apuesta personal por este toro sirvió para que la plaza descubriera la nobleza encastada del animal, de vibrante embestidas. Más vibrantes aún fueron los muletazos del sevillano, con naturales perfectos, largos, templados, profundísimos. Una delicia. Torerísimo Vilches. Lo mejor de la Feria hasta ahora. Faltaba el remate a espadas, pero ahí está la diferencia de los llamados a la gloria y los desgraciados por las injusticias del destino. La espada no entró a la primera,... ni a la segunda, ni a la tercera,... A todos nos dolió (no sé si a Canorea también o de esta forma se lo quita de enmedio para el año que viene). Y digo yo: ya que Canorea ha decidido eliminar las divisas de los toros en la Maestranza (protegido absurdamente por el nuevo Reglamento andaluz), ¿por qué no decidimos los aficionados eximir de la espada a Vilches y darle las orejas sin que entre a matar?

     Antes, Vilches había sufrido un volteretón en el segundo de la tarde, al participar en un quite en el primer toro de Robleño, lo que le costó una posible fractura de costilla. En su primero, tercero de lidia, el de Utrera aprovechó las primeras arrancadas con muletazos largos, en los medios. En el primer muletazo le tenía que tragar paquete, pero en los demás el toro entraba con más claridad. Dos tandas por el izquierdo marcaron un declive de la emoción.

     Curro Díaz se justificó en su lote. El primero, bajo de casta y emoción, no le permitió estar a gusto. El cuarto pareció lesionado, derrengado o acalambrado de los cuartos traseros. La voluntad de Curro Díaz no fue argumento suficiente para lograr mejorar al toro.

     Robleño se la jugó con su primero, que cortaba el recorrido y se revolvía rápido. Al quinto le comenzó faena con un escalofriante pase cambiado por la espalda de infarto, ajustadísimo. El de Cebada embestía protestando y cabeceando. Imposible pese a la voluntad del muchacho.

  TorosComunicación -

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