
Toros en El Puerto
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RESEÑA DEL FESTEJO |
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Real Maestranza de Caballería de Sevilla 11ª de abono /Miércoles 26 de abril de 2006 |
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Oreja para una faena 'bonita' de César
Jiménez
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Ficha: César Rincón, de rosa palo y oro, silencio y silencio. César Jiménez, de purísima y oro, una oreja y saludos. Matías Tejela, de verde y oro, silencio y saludos.
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Incidencias: Plaza llena. Se han lidiado cuatro toros de Torrealta y dos -cuarto y quinto- del Toñanejo, el otro hierro de la misma casa ganadera. Noble pero falto de raza el primero. Excelente el segundo; bravo, nobilísimo, con alegría. Desrazados y sin calidad tercero y cuarto. El quinto, brusquito. Complicado y encastado el último, con emoción. Matías Tejela pierde un trofeo al fallar con la espada una faena de entrega y poder en el que cerró plaza. César Rincón concluyó de forma grís una discreta Feria de Abril con tres tardes en blanco. |
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El quinto toro era otra cosa. Nunca dejó de tener un punto de violencia y brusquedad, rematando los muletazos arriba. No terminó César Jiménez de domeñarlo, aun cuando era palpable su valentía y firmeza, aguantando allí sin inmutarse y jugándose la voltereta. La faena, pese a un electrizante comienzo, fue a menos, quizás porque esas cercanías en el cite al que obligó Jiménez al toro no era lo que admitía mejor. Por su parte, ese sexto que hablábamos, Matemáticas, le tocó a Matías Tejela, que en su primero no había terminado de acoplarse en una desigual faena que fue de más a menos, marcada también por la falta de calidad del astado. El sexto embestía más y mejor por el derecho. El torero comenzó faena cerrado en el tercio; quizás si hubiera elegido los medios la emoción hubiera sido aún mayor. Pero Tejela lo dio todo, se abrió al toro, le aguantó embestidas inciertas y varias oleadas. Buscó el triunfo, esta vez sí se entregó en una faena emocionante, que fue a más y que cerró de forma bella con unos templadísimos doblones por bajo. Se precipitó al entrar a matar, sin convicción, y ahí perdió la oreja. Abrió plaza César Rincón. Tres paseíllos injustificados en la Maestranza a priori... y a posteriori. En el primero, faena de toreo de salón, es decir: lento, templado, despacio.... pero sin toro. En el cuarto apareció un Rincón cansado, abatido quizás por el destino, incapaz de superarse a sí mismo ni levantar su ánimo. El toro, desrazado y sin emoción, tampoco era como para alegrarle.
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Toros en El Puerto © casemo
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