La niña de mis ojos - Sandra Moscoso


Toros en El Puerto
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La niña de mis ojos
 

 

Olga Pérez

La he visto crecer como mujer y como persona, hemos ido viviendo su madurez y su progresión personal y profesional, y la hemos visto ascender peldaños no sin necesitar agarrarse al barandal de la dificultosa escalera. No oculto para nada mi admiración por ella, sus meritos por si misma son incalculables tras superar las dificultades del toro y de lo extra taurino.

Sandra Moscoso curso sus estudios taurinos en la Escuela Municipal de Jerez, un prodigio por lo avanzado en la igualdad de sexos, tratada de igual a igual sin paliativos ni comparaciones, de hecho hoy por hoy guía sus pasos uno de los responsables de esta entidad, prueba irrefutable de su confianza en ella. Todos vivimos su participación en las diferentes competiciones con intensidad y emoción, así como sus paseíllos en los festejos de la Plaza Real donde resulto triunfadora del Certamen El Puerto busca un torero con rotundidad.

Las nuevas generaciones de jóvenes toreros han compartido cartel con ella sin condiciones haciéndose respetar como persona y como torero .La han integrado como una más sin dejarse ganar la pelea nadie en el ruedo . Además su sencillez y simpatía la hacen más entrañable aun, frágil y fuerte a la vez, sensible pero segura de si misma, con la cabeza mas que bien amueblada y con las ideas hiperclaras de lo que pretende lograr en el mundo del toro y el cómo lo va a lograr por encima de todo.

Sólo por su trenza que asoma debajo de la montera nos deja entrever en la plaza su feminidad, haciéndonos olvidar sus formas de mujer y dejando sólo patentes sus formas de torero. Cuando alguien llega a conseguir lo que ella pretende y repite hasta la saciedad que se la vea sólo como a un torero, habrá logrado que sus maneras y temple sobresalgan por encima de su apariencia. Apartada injustamente de carteles en los cuales debía estar incluida por derecho y meritos propios, además del percance de esta temporada en San Fernando que justo comenzando la temporada cercenó tardes claves como la de Sevilla a comienzos del curso taurino, privándole de una oportunidad muy clara para abrirse paso y tener que relegar esa comparecencia al mes de septiembre con todo el pescado ya vendido.

Que quieren que les diga se me partió el alma al verla cojear con el muslo roto y el saber que se removió impulsivamente de la cama del hospital para salir de nuevo a torear sin percatarse de lo importante de la cornada y los básico de una buena recuperación. Ha demostrado raza, casta, ganas, y una afición desbordante además de no tolerar aspectos de las condiciones económicas taurinas insultantes y abusivas. Aún le restan muchos peldaños por subir, y algún que otro tropiezo a buen seguro, zancadillas y toda la dureza de la profesión mas hermosa, ir tapando bocas incrédulas y crueles con la espada y la muleta en la mano, sus únicos instrumentos para hacer recordar que tras el saludo con la montera se oculta sólo un torero.


Olga Pérez
El Puerto 30 Noviembre 2007
 

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