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244.1
Bravío:
Roque Miranda (Rigores) y
Francisco Arjona Herrera (Cuchares) alternaron con reses de
los duques de Osuna XI y Veragua XIV, el (06-06-1842). Enfermo Juan
Yust ese día de la corrida en Madrid, fue sustituido por Francisco
Arjona Guillén (Cúchares), a quien Miranda cedió la muerte
del primer toro. El segundo, Bravío, negro, tomó seis
puyazos de José Trigo y Antonio Fernández, a quien mató el caballo.
Lo banderilleó admirablemente Blas Meliz (Blayé), y una vez
que Miranda hubo brindado, se dirigió a la res. Arrancándosele sin
darle tiempo a desplegar la muleta, le embroncándole y llevándole
hasta las tablas, metiéndole la cabeza y corneándole por tres veces,
y resultando con dos cornadas en el muslo derecho e infinidad de
contusiones. Por espacio de tres semanas estuvo gravísimo, a
consecuencia de las cuales murió el (11-02-1843).
En dicha corrida se anunció Francisco
Arjona Herrera por primera vez con el alias de Cúchares, con el que
desde niño le apodaban en Sevilla. «Los verdaderos aficionados al
arte de torear, que reconocen a cada lidiador las condiciones de su
tipo y las particularidades de su escuela, sin exigir a unos lo que
hacen otros, ni pretender que reúna en la misma persona cualidades y
accidentes que son incompatibles, se declararon por Arjona en toda
la Península; porque en él se veían la alianza de la intrepidez con
la más completa seguridad de ánimo, las alternativas de la agilidad
con el aplomo perfecto, las consecuencias de una enseñanza clásica y
la feliz inspiración del privilegio del instinto, la gracia que hace
al torero simpático a los ojos de la multitud y el mérito que le
recomienda a la estimación de los inteligentes.» Estas palabras de
Velázquez y Sánchez contienen en sus elogios la estricta justicia
que mereció el toreo de Cúchares en aquellos primeros años de su
actuación como espada, desde 1840 a 1850, en que se sucedieron en
ellos los triunfos.
245.2
Bravío:
El (24-08-1890), Bravío,
berrendo en negro, fue lidiado en la nueva Plaza de Toros de Madrid
por Francisco Bonar y Casado (Bonarillo), que alternó en esa
corrida con Mancheguito y Espartero de Valencia en la
muerte de reses de los ganaderos españoles Camará y Castrillón.
Bonarillo mató acertadamente los dos novillos: Bravío, ya
señalado y Escapulario, negro.
246.3
Bravío:
El (08-07-1906), el matador de toros
Faustino Posadas Carnerero, alternando con Relampaguito y
Félix Asiego, sufrió una cogida por Bravío, de don Eduardo
Olea, ocasionándole una herida de cinco centímetros de profundidad
en la región hipogástrica, que le tuvo sin torear hasta el 2 de
agosto, que volvió a estoquear en Madrid ganado de la marquesa de
los Castellones, en unión de Manolete I.
247.4
Bravío:
Toro de la ganadería del excelentísimo
señor conde de Santa Coloma, lidiado en la tercera corrida de abono
celebrada en Madrid el (11-05-1919). Componían el cartel con estos
toros Agustín García Malla, Julián Sáinz (Balen lI) y José
Flores (Camará). Se inutilizó uno de los seis de Santa
Coloma, y fue sustituido por otro de don Manuel Bañuelos, que se
lidió en primer lugar.
En el segundo se lidió a Bravío,
negro, con el pelo muy rizoso en la cara y cabeza y en el cuello.
Tenía marcado el número 70. Un poco levantado y abierto de cuerna.
Un precioso tipo de toro de constitución armónica, de
características acrondoplásticas. No era de gran tamaño, tanto, que
en el reconocimiento los veterinarios se opusieron a su lidia. Por
casualidad, y contra su costumbre, había acudido el ganadero al
reconocimiento y apartado, y se opuso tan enérgicamente a la
determinación de los veterinarios, que amenazó con retirar todos los
toros, conforme a los derechos de su contrato, si prevalecía el
criterio de los técnicos. Transigieron éstos, y se lidió la corrida
en el orden ya dicho.
Desde su salida mostró Bravío
una bravura excepcional, arrancando en los siete puyazos que tomó
con una alegría y con una voluntad, que entusiasmaban al público,
que le ovacionaba en cada una, viéndole recargar, llevando el
caballo hasta la misma barrera, apretándole contra ella y no
cediendo hasta que, ya caído el picador, no sentía sobre si clavada
la garrocha, y algún capote se le llevaba engañado.
Manaba sangre del morrillo, que le
corría por toda la espalda hasta la pezuña, y pronto se disponía
nuevamente al ataque, así que se le iniciaba una buena citación.
Siguió con la misma bravura y acometividad en los dos tercios
siguientes. Balen II, su matador, torero hábil y con muchos
recursos en su arte, no tuvo los suficientes para dominar a
Bravío y evitar las protestas del público. Entre ovaciones
delirantes se dio la vuelta al ruedo al cadáver de Bravío,
yendo las mulillas al paso, teniendo que saludar repetidas veces el
conde de Santa Coloma, que presenciaba la corrida y que fue
aclamado. También muy bravos los otros cuatro toros de este
ganadero. Queda el timbre y la historia de Bravío en el
archivo de los toros más bravos lidiados en Madrid. Es el
Jaquetón de los tiempos modernos, porque hemos bautizado un
Jaquetón de los tiempos antiguos. Decir Bravío (como
decir Jaquetón) es decir bravura, con nobleza, modelo del
buen embestir, sin exageraciones de nerviosidad y sin ninguna otra
dificultad que su buena bravura, que nunca puede calificarse de
excesiva en un toro de lidia. Su nombre -Bravío-,
representativo y símbolo del toro bravo.
248.5
Bravío:
El (09-02-1930), se presentó la
ganadería mexicana de Zacatepec, en el coso El Toreo de la Condesa
(ciudad de México, D. F.), con ocho toros para el rejoneador
lusitano Antonio Luis Lopes y los matadores de a pie Juan Silveti
Mañón, Joaquín Rodríguez (Cagancho) y Heriberto García, quien
le cortó una oreja a Bravío, astado que por cierto, al ser
desembarcado en los corrales de la plaza, causó gran expectación ya
que se dejaba acariciar por su mayoral.
Aprovechamos la nobleza de Bravío
para recordarle a nuestros lectores, los nombres de otros
astados que reunieron características similares de afectividad con
el hombre, cuales fueron:
*Algareño,
astado del ganado español de Hidalgo Barquero, fue lidiado en Jerez
de la Frontera (Cádiz), matando 19 caballos y uno de los cabestros
que salieron para conducirle al corral, siendo indultado, dándose la
feliz circunstancia de que abandonó el ruedo a la voz del mayoral.
Desconocemos la fecha del acontecimiento.
*Culebro
o Peluso, de don Cipriano Criado Ferrer,
lidiado en Barcelona el (01-09-1889), que tomó ocho varas y mató dos
caballos. Un aficionado que le había cuidado en los corrales, se
arrojó al ruedo llamandolo y se marchó tras él mansamente.
*Gitano,
de la ganadería española de don Eduardo Ibarra, lidiado en Valencia
el (24-07-1887). En los corrales permitió toda clase de caricias, y
después peleó tan bravamente, que tomó 10 varas y mató seis
caballos. Lo mató Rafael Molina (Lagartijo) de una soberbia
estocada.
*Gitano,
de don Antonio Sánchez (de Añover del Tajo), lidiado en Carabanchel
el (25-07-1912, que, después de tomar varios puyazos, acudió al
requerimiento del ganadero a comer hierba por lo que fue indultado.
*Ligero,
que fue amaestrado por el picador de novillos sevillano Manuel Gómez
(Tiri ). Adquirido de ternero al marqués de Tablantes, tuvo
la paciencia y arte de domesticar y enseñarle a hacer diversas
habilidades. A poco de comprarle ya le exhibía en los teatros de
Puerto Real, Cádiz y Sevilla, así como en la plaza de Jerez de la
Frontera. El Tiri se había especializado en domar paradas de
cabestros.
El (11-11-1877) se presentó con él en
la plaza de Sevilla, y los años de 1878 y 1879 en la de Madrid. Se
discutió sobre las condiciones de bravura del toro. Es lo cierto que
en Estepona (Málaga), yendo de paso para Algeciras, dio una cornada
al domador en el arco orbitario derecho. El banderillero Francisco
de Diego (Lorito) , al correrle en Madrid, fue alcanzado y
no recibió sino un varetazo por la oportuna presencia del Tiri.
En junio de 1878 volteó a éste aparatosamente cuando le paseaba.
Tenía el propósito el Tiri de picar montado sobre él. Ignoro
si llegó a hacerlo.
*Peluso,
del duque de Veragua II, lidiado en la plaza de Montevideo en 1910 y
que conocía la voz del picador de toros gaditano Antonio Araujo, una
vez picado y banderilleado, saltó el citado picador al ruedo, llamó
al astado y éste lo atendió, comiendo pienso en sus manos.
*Playero,
de la vacada española de doña Dolores Monge, viuda de don Joaquín
Murube, negro. En la Real Maestranza de Sevilla, el (18-04-1897),
después de acercarse seis veces a los picadores, le fue perdonada la
vida, y no por su bravura, sino por la leyenda que traía de la
dehesa, en donde se dejaba acariciar y montar de todo el que se
atrevía a intentarlo. Toreaban aquella tarde Reverte y Bonarillo.
*Siemprevivo,
de la ganadería mexicana de La Laguna (México), negro, bragado,
corni-abierto, delantero. Se dejó acariciar en los corrales y fue
muy bravo.
Y, en cambio, otros toros atacaron a
sus mayorales y vaqueros. Entre esos toros podemos citar los
siguientes:
*Vanidoso:
En agosto de 1879, el cornúpeto de la vacada española de don Hernán
Rozalén, que al ser conducido a Santander, se escapó cerca de
Hiendelaencina, acometió al mayoral, ocasionándole heridas que
tardaron en curar dos meses. El toro fue muerto a tiros,
probablemente por la Guardia Civil.
*Baratero:
Astado de la ganadería de don José Clemente, Baratero, fue
lidiado en Cartagena el (06-081882), después de haber herido a un
mayoral y a uno de los gañanes de la vacada.
249.6
Bravío:
El (28-06-1951), recibió la
alternativa el diestro rondeño Antonio Ordóñez, en la plaza de
Madrid, día que se celebró la tradicional corrida, por entonces, del
Montepío de la Policía, que sobreviviría hasta el año 1960, llevando
como padrino a Julio Aparicio, que le cedió a Ordóñez, en presencia
de Miguel Báez (Litri II), a Bravío, de la ganadería
española de la señora viuda de Galache. El rondeño sólo cumplió,
mientras que Aparicio cortó una oreja y Báez nada menos que tres,
ocho días después de haber desorejado por partida doble, a sus dos
toros en la corrida de Beneficencia. |