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36.1 Cafetero:
Antonio de la Haba Torreras (Zurito), matador de toros, nacido en
Córdoba el (15-11-1901), falleció en la misma ciudad el
(28-01-1965). Hizo su presentación como novillero en Madrid el
(25-08-1922). Recibió la alternativa en Gandía el (24-10-1924) y la
confirmó en Madrid el (14-07-1925). Entre los toreros, a la sazón
novillero, Antonio de la Haba (Zurito), sufrió el percance
más grave de su vida torera: una profunda cornada del novillo
cárdeno oscuro, de la vacada de don Francisco Molina, de nombre
Cafetero, que fue corrido en Jerez de la Frontera (Cádiz,
España), el (17-09-1922) y que le hizo dar por terminada la campaña
tras haber toreado veinticinco festejos con picadores. Siete veces
acometió Cafetero a los de la vara, derribando cinco y causando tres
bajas en las caballerizas, enviando a Zurito a la
enfermería.
37.2 Cafetero:
El (15-12-1929), el diestro mexicano
Félix Rodríguez le cortó el rabo a Cafetero. Lo importante de
ese día fue que recibió la alternativa el diestro mexicano Jesús
Solórozano Dávalos, en El Toreo de la Condesa (ciudad de México, D.
F.), llevando como padrino a Félix Rodríguez y de testigo a
Heriberto García, con Cubano, de la ganadería mexicana de
Piedras Negras. Solórzano vistió el traje de luces por primera vez
en Acombal (México), el (09-05-1927), después de haber muleteado
admirablemente un toro de Atenco, al que antes había rejoneado el
español Algabeño, que le había dejado la muleta, y un mes más
tarde, el 27 de junio, se presentó en El Toreo, formando un
verdadero escándalo por la magnífica labor que hizo el (30-06-1929).
38. Caimán:
En las fiestas de San Lorenzo (Huesca,
Aragón), el (10-08-1862) -otros dicen que fue el 10 de junio del
mismo año-, al poner Juan Martín (el Pelón) una vara a
Caimán, colorado, de Pérez Laborda, sufrió una caída al
descubierto. Al intentar incorporarse le acometió el astado y le
clavó en la tetilla el asta, cuya punta salió por el cuello,
llevándolo arrastrado unos instantes. La cogida no podía tener
tintes y características más dramáticas. Intentaron los espadas
Manuel Pérez (el Relojero) y Joaquín Gil (el Huevatero)
auxiliar al desgraciado torero, y cuando lograron que la bestia
soltara al Pelón, fue trasladado a la enfermería del
hospital, donde murió a la media hora escasa de ingresar. Para
socorrer a la viuda se organizó una suscripción que alcanzó muy
pronto gran cantidad, dadas las simpatías con que contaba tan buen
varilarguero. El Boletín de Loterías y Toros publicó las
listas de los donantes, y en ellas aparecen los mejores toreros y
aficionados de aquel tiempo. Juan Martín (el Pelón) fue
picador de excelente escuela, valiente y entendido, no muy sobrado
de facultades físicas. La desgracia que sufrió pudo haberle pasado a
cualquiera, pues el Pelón fue de los picadores no se
acobardaban ante el peligro de toros ilidiables y marrajos. En la
citada corrida del (10-08-1862), el cornúpeto de la ganadería
señalada, de nombre Nevao, hizo una gran pelea en todas las
suertes y llegó a la muerte en buenas condiciones, a pesar de haber
aguantado 20 varas y matado seis caballos.
39. Cainito:
El (19-04-1883), el diestro Rafael
Molina (Lagartijo), obtuvo el último éxito grande y fue la
penúltima corrida en la Real Maestranza de Sevilla. «Al matutino
paseo de caballos se unió la exhibición de cosmoramas, títeres y
aerostáticos. Por la tarde, a plaza llena, desfilaron Rafael y
Salvador Sánchez Povedano (Frascuelo) al frente de sus
cuadrillas, que estaban integradas por nombres tan destacados como
Fernando Gómez (El Gallo) -el padre de Rafael y Joselito-;
Juan Molina -hermano de Lagartijo-; Pablo Herráiz,
Regaterín, Manene y Valentín, entre los de zapatillas de lazo, y
a los famosos hermanos Calderón, El Chuchi y Prieto, entre
los de mona y castoreño. En los chiqueros aguardaban seis buenos
mozos de origen cabrereño de la divisa sevillana de don Ildefonso
Núñez de Prado. Con ellos, Frascuelo y Lagartijo,
estrellas ambas de igual magnitud, escribieron esa tarde una página
de oro para los anales de la Real Maestranza. Esa jornada Doña
Competencia mostró su tercio de quites pletóricos de encantos
para el júbilo de los aficionados: a una larga con sello cordobés,
siguió un airoso recorte de acento granadino: a una caricia en el
testuz, un arriesgado desplante... El azul-plata del terno
lagartijero alcanzó su máximo esplendor ante la sotana cárdena del
burel corrido en tercer lugar, que llevó el nombre de Cainito,
corniapretado y meleno, al que un soberbio volapié del Primer
Califa tiró patas arriba para convertir el albero sevillano en una
alfombra de sombreros y cigarros puros. Los lagartijistas gozaron
como nunca a sus anchas con el fino estilismo de su ídolo sin
escuchar otras campanas que el repique de gloria que su imaginación
puso en las de la Mezquita y la Torre de la Vela (Santi Ortiz,
Sevilla-2000).
40. Cajetero:
El (25-09-1881), se lidiaron en Madrid
seis toros del marqués del Saltillo II y dos del cura La Morena,
por Antonio Gil, José Machío, José Sánchez del Campo (Cara-Ancha)
y Ángel Pastor. La labor de Cara-Ancha fue reputada como la
mejor de su vida torera, entusiasmando al público, especialmente,
con la muerte del séptimo, Cajetero, al que después de
lancear magníficamente de capa y banderillearlo al cuarteo y al
quiebro, lo recibió en la muerte de un modo asombroso. La corrida
hizo época y efeméride en la historia del toreo. En la misma se
lidió Tesorero, que resultó muy bravo y con nobleza,
aguantando 10 varas y matando cinco caballos.
41.
Calafate:
Manuel Fuentes (Bocanegra), Francisco Arjona Reyes (Currito)
y Manuel Hermosilla alternaron en la Plaza Real de El Puerto de
Santa María, en una corrida que estaba anunciada para el día antes,
día de Santiago, celebrándose el de la festividad de Santa Ana, ya
que el mismo cartel se dio en la Plaza de Toros de Jerez de la
Frontera el citado día 25, ya que a pesar de los intentos del
Alcalde de El Puerto, no consiguió el cambio de fechas.
El
ganado que se lidió fue bastante homogéneo y se consideró como un
festejo bueno, y la concurrencia casi llenó los tendidos de sombra,
pero fue floja en los de sol. Bocanegra estuvo afortunado.
Currito y Hermosilla no hicieron nada notable. Uno de los
picadores recibió un fuerte porrazo que le obligó a retirarse a la
enfermería, de donde re reintegró al redondel, repuesto del
accidente. Los toros, por orden de lidia llevaron los nombres de: 1º
Costillares, cárdeno, escobillado del izquierdo. 2º
Segundo, nº 2, negro meano y bien puesto de encornadura. 3º
Calafate, nº 1, cárdeno claro, también bien con buena
arboladura. 4º Orejilla, nº 53, negro, coliblanco y bien
armado. 5º Surdito, nº 69, negro meano, corniapretado. 6º
Rabilargo, nº 6, cárdeno oscuro, cornicorto. 7º Panchito,
nº 1, negro jirón, gacho, con herida reciente (sobrero). Se rechazó
Rabilargo por escaso de cuerna y se sustituyó por Panchito.
Cuadrilla de Bocanegra: Picadores: Juan y Francisco Fuentes,
ambos de El Puerto. Banderilleros: Manuel Mejías (Bienvenida),
Manuel Gómez (El Panadero) y José Bejarano. Puntillero:
Manuel Bustamante (Pulga).
Cuadrilla de Currito: Picadores: Juan Trigo, Manuel Gutiérrez
(Melones). Banderilleros: Julián, Hipólito y Francisco
Sánchez Arjona. Puntillero: Francisco Fernández. Picadores de
reserva: Manuel Gallardo y Enrique Sánchez.
NOTA: La corrida
de Jerez fue buena, el ganado de superior condición y los diestros
cumplieron. La entrada un lleno. La de El Puerto, un día después,
desmereció poco. El ganado muy aceptable, el trabajo de las
cuadrillas bastante regular, sobresaliendo Currito, y de
público un ingreso mediano, teniendo siempre en cuenta que la
Plaza Real es muy grande, de cuyo ruedo se quejan muchos los
aficionados por ser muy polvoriento, debido a casi nunca se riega lo
suficiente.
42.
Calamar:
Pepe
Luis Vázquez, Antonio Bienvenida y Manolo Vázquez
alternaron el (07-10-1951) en la plaza de Madrid -un día después que
Manolo Vázquez recibió la alternativa en la Real Maestranza
de Caballería de Sevilla de manos de su hermano Pepe Luis, al
cederle su primer toro, de nombre Perdulario, de pelaje
negro, marcado con el nº 41, de la ganadería del matador Domingo
López Ortega- misma que confirmó al día siguiente con el mismo
cartel, aunque con astados de distintas divisas. Le cortó la oreja
al primero, que llevó el nombre de Calamar, de don Fermín
Bohórquez (padre) y resultó herido en la región glútea por el sexto.
43.
Calao:
El
(22-11-1942), el diestro mexicano Luis Castro (El Soldado)
sufrió una cornada gravísima, en el muslo derecho, que fue el peor
percance de su carrera, por Calao, de la ganadería mexicana
de Piedras Negras, en el coso El Toreo de la Condesa (ciudad de
México, D. F.). Terminó su vida de torero con el cuerpo literalmente
cubierto de cicatrices. Valentín Bejarano, que le vio en más de una
ocasión dijo en La Noche, Barcelona (1933): «El Soldado está con el
capote muy valeroso, muy quieto, toreando muy ajustado, aunque
parece mentira que pueda ajustarse a tal armamento.» Para juzgar a
Luis Castro (el Soldado) como artista copiaremos el juicio de
algunos de los críticos de mediados del pasado siglo XX. Dice
Federico M. Alcázar: «Después de Belmonte el toreo de capa se ha
depurado, se ha refinado, se ha estilizado tanto que es difícil
afirmar quién ha toreo mejor. Lo que no es difícil es decir que
entre los que mejor han toreado de capa está Luis Castro (el
Soldado).»Rafael escribió: «En la actualidad no hay quien toree
con el capote con la gracia, la finura, el temple, el valor y la
majestuosidad con que Luis Castro torea de capa. Yo no he visto
torear a nadie como a él. Su toreo en el primer tercio pudiera
definirse como «la esencia de todas las épocas.
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