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127. Cancionero:
El burel de la ganadería de Begoña, de
don Alberto Bailleres, Cancionero, fue indultado por el
matador charro Mariano Ramos, el (30-04-1978), en la plaza de
Morelia (México). Fue un astado extraordinario, al que Mariano le
sacó más de cien muletazos. Dos orejas y rabo simbólicos, tres
vueltas al ruedo y salida a hombros.
128. Candelario:
El lunes (14-07-2003) tuvo lugar la
última corrida de la famosa Feria de San Fermín en Pamplona, con
lleno absoluto. Los toros fueron de Torrestrella, de don Álvaro
Domecq y Díez, muy desiguales de presentación y tipo, destacando el
cuarto y el sexto, ambos excepcionales. Los matadores fueron Antonio
Ferrara, Francisco Marco y El Fandi, al que le correspondió el sexto
y que remató de una estocada hasta los rubios, con corte de una
oreja, petición de otra y vuelta al ruedo. Ese excepcional sexto
lidiado por El Fandi llevó el nombre de Candelario,
cuellilargo y bien armado, fue el que puso el broche de oro a una
feria buena, ganaderamente hablando. A dicho toro El Fandi le colocó
extraordinariamente dos pares de banderillas, poniendo a arder la
plaza, con todo el respetable en pie.
129. Candelero:
El (18-05-1991), con el toro de la
ganadería sevillana del ex diestro Manolo González, llamado
Candelero, de 548 kilos de peso vivo, confirmó su
alternativa en Madrid el diestro Julio Aparicio Díaz, de manos de
José Ortega Cano y de testigo Jesulín de Ubrique. Al segundo
de su lote le cortó las dos orejas. Julio Aparicio, nació en Sevilla
el (04-01-1969), hijo del famoso matador del mismo nombre.
130. Candil:
El (16-07-1925), con Candil,
negro, de la ganadería española de don Vicente Martínez, lidiado en
Madrid en corrida a beneficio de la Asociación de la Prensa, el
matador Manuel Báez (Litri II), nacido en Huelva, en el
barrio de San Sebastián, el (03-08-1905) -era hijo del que fue
valiente matador de toros Miguel Báez I obtuvo la más alta ovación,
abriéndole las puertas de la gloria y sus ideales de contratas,
popularidad y dinero. Fue la famosa corrida en la que él y el
Cayetano Ordóñez (Niño de la Palma) hicieron concebir la
esperanza de que se abría una nueva y gloriosa época del toreo,
después de aquella faena extraordinaria con el toro señalado, en el
que empleó sus mejores cualidades de valor realzado con su magistral
trasteo de muleta, que impresionó al público en términos
extraordinarios.
131. Candilejo:
Curiosamente, cuando por vez primera
escribimos éstas líneas, en la plaza de toros de Aguascalientes,
todo se encontraba listo para develar una placa en homenaje a la
ganadería de La Punta, por la corrida enviada al histórico coso -hoy
moderno y de alegre arquitectura, y que se lidió el (05-05-1972), en
la que se corrió Candilejo, con el número 49, negro bragado
-antiguamente se les decía abragado: «Luego le dice: abragado, él es
de famosa casta...» (Lope de Vega, «Los Vargas de Castilla»)-,
con 736 kilogramos, el más pesado en la historia del toreo en
México, lidiado y estoqueado a muerte por el diestro Fabián Ruiz,
junto en esa corrida con los matadores- Joaquín Bernardó y Jesús
Solórzano. En España, probablemente, se le hubiese reconocido a
Fabián Ruiz sus múltiples hazañas toreras, mientras que en México,
las grandes figuras -dicho por él mismo-, que «tenían perfectamente
manipulada a la afición en todo el país», procuraron por todos los
medios opacar con saña melévola a quién pudo llegar muy lejos en la
Fiesta Brava, porque aquella hazaña con Candilejo, no se la
perdonaron entonces... y el que tenga el pundonor de volver a
realizar algo semejante, también sería automáticamente excluido de
poder torear con las que sean actuales figuras...
132.1
Canito:
De la ganadería española de los
Hermanos Benjumea se lidió en la temporada de 1863, Canito,
en la reaparición en Madrid del diestro Antonio Reverte,
infringiéndole una terrible cornada, resultando con dos puntazos en
el cuello y en el muslo derecho, cuyas heridas tardaron algún tiempo
en curar. A este astado puede que se refiera J. Velázquez y Sánchez
(Don Clarencio) en sus Cartas tauromáquicas, cuando a
ejemplo de los toros corniabiertos, dice: «Canito: cárdena
piel; cornipaso; un tanto abierto.»
133.2 Canito I:
El toro de la
famosa ganadería sevillana de Miura, de don Antonio I, negro y bien
puesto, Canito I, que fue a los picadores 21 veces (*),
ocasionó bastantes tumbos y mató siete caballos el (26-05-1872).
Fue rematado magistralmente por Salvador Sánchez Povedano (Frascuelo)
.(*) Rubito
abre la relación de los toros que recibieron ese número de varas, de
pelo chorreado en verdugo, siendo rematado por nuestro
paisano gaditano Manuel Díaz (Lavi), que alternó con Julián Casas (el
Salamanquino) la tarde del (14-07-1851), en la que se lidió el
precioso toro de pelo ensabanado en negro, de la ganadería española
del duque de Veragua XIII, llamado Merino I, fue jugado en la
Plaza de Toros de Madrid, el citado día y que fue estoqueado por
el Salamanquino) después de haber recibido 19 varas. El último
fue Bailaor, picado por José y Manuel Calderón Díaz,
varilargueros en la cuadrilla de Rafael Molina (Lagartijo),
trabajaron el (29-08-1883), en que se lidiaron en Linares (Jaén,
España). Los picadores citados, al escribir al ganadero
felicitándole por los toros, decían a propósito de Bailador:
«...toro buen mozo, divinamente encornado, fino y escaso de carnes,
en las primeras varas demostró mucho poder, y cuando se quedó en los
tercios, sin desafiar nunca y siempre natural en la suerte, tomó
«veintiuna varas», y con decir que mató 13 caballos es suficiente
para comprender que no dejó nada que desear, pues es toro que ; no
puede olvidarse con facilidad y «que no ha» tenido en los tiempos
que corremos compañero, «pues ha sido un verdadero fenómeno». En
este toro, del señor Fontecilla, nos sucedió una rareza, que fue la
de tener que retirarnos a pie a la fonda. Que creía usted muchos y
que podamos torearlos, es lo que desean sus afectísimos, que le
aprecian: Rafael Molina, José Calderón y Manuel Calderón.» Este toro
era, hijo de uno de la ganadería de Antonio I Miura.
134.3
Canito II:
El (17-04-1887), los toros: Canito
II y Sanguijuelo, de la ganadería de don Antonio I Miura,
fueron lidiado en la segunda corrida de abono de la Feria de
Sevilla, por Francisco Arjona Reyes (Currito), hijo de
Cúchares. Al primero, dificilísimo, lo mató de una corta, y al
segundo de una gran estocada. En esa misma corrida actuó el picador
de toros madrileño Francisco Gutiérrez (Chuchi), quien
recibió de Timbarrito, de pelo berrendo en negro, de la
vacada de don Anastasio Martín, una herida de gravedad en el pie
derecho. Ese día, pues, como en tantos otros, se lidiaron astados de
dos ganaderías.
135.4 Canito:
El (06-04-1893), al reaparecer en
Madrid el diestro Antonio Reverte, sufrió una terrible cornada,
resultando con dos puntazos en el cuello y en el muslo derecho. Se
los ocasionó Canito, negro, de la ganadería española de don
Pablo Benjumea, cuyas heridas tardaron algún tiempo en curar. Una
vez que se sintió recuperado, el matador Antonio Reverte llegó a su
cumbre en las cuatro corridas en que actuó en la plaza de Madrid.
De los siete toros que mató tan colosalmente, merece especial
mención Cerrojo, de don José Pereira Palha, negro, lidiado el
(22-10-1893), en la decimosexta corrida de abono, al que toreó en
medio de una constante ovación, que se hizo inmensa cuando se premió
con ella la soberbia estocada que puso remate a la faena.
136. Cano:
El (15-01-1939), en el coso El Toreo
de la Condesa (ciudad de México) se lidiaron tres astados notables
de la ganadería zacatecana de San Mateo, de don Antonio Llaguno
González, por el diestro mexicano Lorenzo Garza: Terciopelo,
Cano y Escribano, a los que realizó faenas inenarrables,
cortando siete orejas y tres rabos.
137. Canónigo:
Entre las grandes faenas logradas en
la plaza México a lo largo de la temporada 1999-2000, debemos
destacar las que realizó el diestro español Alfredo Gutiérrez, la
tarde del (21-11-1999), al astado que llevó el nombre de Canónigo,
de la ganadería mexicana de De Santiago, al que le cortó las orejas.
El matador albaceteño empezó su labor de convencimiento ante la
afición mexicana para adueñarse de su preferencia, con la faena que
le instrumentó a Clío, de la ganadería mexicana de don
Rodrigo Aguirre, al que le cortó un apéndice, y siguió el
(16-01-2000) con otra estupenda faena a, Milenario, de la
ganadería de Soltepec, de Reyes Huerta, al que le tumbó las dos
orejas, y, después, el 6 de febrero le hizo otra gran faena a
Cabezón, de la también ganadería mexicana de Xajay, al que le
cortó las orejas (Addiel Bolio, La Afición, (12-02-2000.)
138.
Canoso:
Con Canoso, de la ganadería
española de don José Manuel García Puente, obtuvo una gran éxito, el
diestro José Amorós Cervigón, la tarde del (30-04-1930), día de la
confirmación en Madrid de su alternativa, cediéndole Joaquín
Rodríguez (Cagancho) el toro señalado, al que le cortó Amorós
las dos orejas, tras una gran faena con la muleta y matándolo de
gran estocada. José Amorós Cervigón, matador de toros nacido en
Salamanca el (19-03-1913), fue muy distinto anímicamente a su
hermano Eladio, pues era muy voluntarioso y grandes deseos de
llegar. El (03-04-1930) se presentó como novillero en Madrid
alternando con Gil Tovar y José Mejías (Bienvenida), matando
novillos de doña María Montalvo. El (10-08-1930) tomó la alternativa
en San Sebastián, con Canoso, de pelo negro, con el número
46, de don Francisco Sánchez, de Coquilla. Le concedió el título de
matador de toros Antonio Márquez, alternando con ellos Marcial
Lalanda y Vicente Barrera. La cogida más grave la sufrió en
Barcelona el (07-09-1930). En Bilbao sufrió la más alarmante, en el
cuello, el (27-08-19349, producida por un toro de Villamarta. Toreó
muchas temporadas en México con bastante lucimiento.
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